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Aniversario
de la ciudad
San
Justo cumplió 149 años, ¡¡y nadie lo recordó!!
Por
Alfonso Corso.-
Parece
increíble pero es verdad, pensemos un poco, casi 2 millones
de habitantes, varios centenares de alumnos, centenares de funcionarios,
centenares de profesores y de licenciados, y el día en que
la cabecera del distrito, la ciudad de San Justo cumplía
149 años, entre en la historia porque, fui el único
que se acerco al busto de Don Justo Villegas para colocar una flor,
una rosa en el busto (que ahora, para mayor escarnio está
nuevamente sin placa recordatoria).
Nos hemos sentado en la “paresita” para pensar por que
motivo nadie se arrimó y hemos imaginado mucho, mucho trabajo,
mucho calor, los festejos de una santa navidad, los problemas de
la vida, en fin, muchos motivos pero San Justo no fue recordado
y Don Justo Villegas tampoco.
Por esas cosas de la vida, hace prácticamente desde el centenario
(casi medio siglo) que nos acercamos a este recuerdo, de una manera
o de otra, he dado decenas de discursos frente al busto (tanto del
viejo busto de Chierico como el nuevo) pero nunca recordamos el
aniversario como este.
Y nos pusimos a meditar, y quisimos recordar a Don Justo Villegas,
a mas de 160 años de su muerte, junto a él sus hijos,
y allí estaba Emilio, Ángela, Marina, Carmen, Petrona,
y estaban sus yernos y nueras, y allí estaban estaba Don
Gorhs que hacia las veces de apoderado, y el periodista de la familia,
y Manuelita Rosas que con tanto afecto lo recordaba y allí
estaba Don Líate, y allí estaban los vecinos de Marcos
Paz, y allí estaban todos los que veían nacer una
futura ciudad, como bien decía Almafuerte, en el mismo lugar
que hasta esos momentos habían brotado los cardos, unos cardos
enormes que más de una vez sirvieron de aliento calido en
las noches frías de los inviernos crudos del pago liminar.
Y me quise imaginar esos 150 ladrillos que se usaron para la piedra
fundamental (de los cuales solo una docena quedan, uno de ellos
en San Justo) y esa excavar junto al mojón numerado para
levantar la piedra cuando se construye el asilo Italiano (y ahora
quieren excavar en la plaza con “sonar”, con “radar”
y con otras cosas pero, para recordar a Don Justo no tuvieron tiempo)
¿vivían en San Justo? O no sentirán a San Justo.
Y recordamos a todos los personajes que nos honraron con su presencia,
Laferrere, Almafuerte, Argerich, Martiniano Leguizamo, los maestros
Pizzurno, Arroupe de Vilas, Valle, Lazcano, Vidal, Ancheschi ( que
dio su vida por salvar a los niños de su escuela) a los médicos
que en las luctuosas épocas de la epidemia del cólera
morían por decenas para salvar a los que buscaban la vida,
y lo hacían modestamente sin desear ser personajes aunque
lo eran, a todos los que nombro en mi libro sobre la historia de
San Justo ( que aunque ha sido objeto de plagio por mas de uno,
los perdono porque lo hacen “de buena fe”) a las autoridades
que han pasado en estos mas de 150 años, desde Villegas,
Don Juan Manuel, a Cademartori, a Cavalli, al “arrepentido”
Madariaga, a Silveyra, a Tovares, a Barros Pazos, a Dalmacio Vélez
Sarsffield que dentro del horrible drama que cerniría su
vida, allí estaba.
Y como olvidar a ese mártir que se llamo Melchor Romero,
que sin embargo vivió para legarnos un San Justo constituido,
y a Pueyrredon, y a Rubio.
Y como olvidar a esos pioneros que demarcaban con sudor y palas
la existencia de nuestro San Justo, y a esos primeros médicos
que iniciaron nuestra liminar salita que tantos miles de vidas salvó,
y a Otalora, y a Fardin, y a Ramón Quiroga, y al factor de
las cajas reales, y al inspector de túneles de Rosas que
nos dio limites, y al eterno Don Weiguel que dio lustre a su apellido
legando sabios al pago matancero y a San Justo en particular, y
a Velloso, y a Arozarena, y a don Scort, y a los Pampagenos y a
los Pampaches ( aunque hoy los quieran llamar de otra manera) y
a don Juan Moreira, y a los Molina, y a los Humanes, y a los Niglia,
y a Outes, y al Dr. Bonzo.
Y al primer Intendente local, legal y “moderno” Don
Ricardo Eastman, y a Cossio, y a Teherán, y a Valdivia, y
Avendaño, y a Estrogamou, y a Roca y a Leguineche, y a Larre.
Y como podemos olvidar a Hilario Schoo, a Fernando Tovares, a Gorosito,
a Cibils, a la Corporación Municipal, al liminar Lorenzo
Ezcurra, en la Presidencia de la Municipalidad y a Don Basail.
Y como olvidar al hasta ahora único Sacerdote Intendente,
Don Francisco Acquavella, y a Don Ardoino y al comisionado Luis
Herrera García, y a don Carlos Canda, y Meana y a don J.
N. Russo que en la década del 40 fue uno de los pioneros
comisionado interino, y a don Iannone que murió modestamente,
casi olvidado, después de haber tenido el honor de haber
sido uno de los primeros gobernantes aplaudidos por Perón.
Y como olvidar al gaucho, y a don Ferro (el primero que substituyo
rectamente los cuarteles para transformarlos en localidades o ciudades)
En fin en ese día, mientras estaba solo colocando una flor
ante el busto de Don Justo Villegas sin placa, sentía que
un poco un poco representaba ( y que me perdonen por mi petulancia)
a estos Próceres que nada pidieron al partido y en todos
dieron junto con otros centenares que no están mas y a los
miles de trabajadores que con su sudor, van construyendo este San
Justo, que estoy seguro que en el sesquicentenario de su fundación,
se verán abundantes concurridos en homenajes, ¡¡que
así sea!!

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