| Comedor
San Francisco de Asís
Una obra solidaria que se encarnó en el estilo
de vida de una familia
Convirtieron
su casa en un gran salón para dar de comer a casi 200 personas
* No reciben ayuda estatal y su fundadora dice que funciona gracias
a “la providencia de Dios” * Lo que más necesitan
son una heladera y zapatillas *
Desde hace más de diez años María Gamarra convirtió
su hogar, en un barrio muy humilde de la localidad de González
Catán, en el comedor “San Francisco de Asís”,
al que asisten a diario cientos de personas, entre niños,
ancianos, mujeres embarazadas y hasta indigentes.
María Gamarra, de 63 años, con seis hijos y seis nietos
y otros tantos bisnietos, concibió su casa, desde que se
mudó de Capital con su marido, en un lugar donde la gente
más carenciada pudiera recibir lo más indispensable
para subsistir: un plato de comida.
La mujer cuenta que desde los diez años soñó
con realizar una obra solidaria de estas características
hasta que lo pudo concretar con el apoyo de toda su familia, devotos
franciscanos que han hecho una promesa de pobreza, viviendo con
lo indispensable y abocados a la caridad.
María comenta que todavía no sabe bien por qué
desde Buenos Aires llegaron a parar a González Catán.
“No encontrábamos terreno en ningún lado, hasta
que conseguimos, pienso que Dios nos trajo acá”, es
la única explicación que encuentra en su profunda
fe religiosa.
La casa de los Gamarra, fue convertida en su totalidad en comedor
al punto que ocupa todo el espacioso salón, y una habitación
es el único espacio privado que les queda y les basta.
La labor en el comedor, dice, es “amplia” y cada vez
se acrecienta más. Ubicado en la calle Dragones 6994 y Albateiro
del barrio Los Ceibos, a la altura del kilómetro 32,500 de
la ruta 3, hasta allí llegan todos los días a almorzar
más de 150 niños, que además lo hacen acompañados
de adultos; también van embarazadas, ancianos sin familiares,
cartoneros y hasta gente que ni techo tiene.
Además suelen brindar desayunos y el último sábado
de cada mes festejan los cumpleaños. También entregan
ropa y cualquier otro elemento de necesidad que se consiga para
los más carenciados. “No sólo le damos un plato
de comida -destaca María-, hoy la gente también necesita
que se la escuche, que se la quiera”.
Al momento de preparar los alimentos, esta solidaria mujer tiene
en claro que debe ser algo sustancioso “que contenga vitaminas
y proteínas”, destaca, mientras cocina una especie
de guiso con porotos alubia, carne, arroz y verduras.
Según explica María, el comedor se sostiene únicamente
con la ayuda de amigos personales que tienen en Capital que les
traen la mercadería necesaria.
“Nosotros no pedimos nada ni lo pensamos hacer, una vez recibimos
algo de Bienestar Social, pero si alguien quiere hacer donaciones
serán bien recibidas y con mucha gratitud”, destaca.
Ahora, lo que más les urge, señala, es conseguir una
heladera y zapatillas que siempre hacen falta (hasta el número
42), además de chapas y un espacio físico para que
los chicos puedan jugar y desarrollar otras actividades recreativas.
Confiada en la “providencia de Dios”, como dice, espera
de la solidaridad de la comunidad que pueda extender su mano a esta
humilde y abandonada zona de La Matanza.
Para colaborar con el comedor San Francisco de Asís
los teléfonos son: 02202-432542 / 15-50400

|