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Se
detectaron incumplimientos en piletas de natación
Los
locales nocturnos de La Matanza estarían casi en su totalidad
regularizados
El titular de la Dirección de Habilitaciones del Municipio,
Daniel Feity, expresó que prácticamente todos los
locales nocturnos del distrito están normalizados y controlados
* Sin embargo, el control eficaz de la comercialización de
bebidas alcohólicas es una materia pendiente * Por otra parte,
la mayoría de las piletas de natación no cumplen las
normas municipales *
Por
Federico Trofelli
El
Inspector General de la dirección de Habilitaciones de la
Municipalidad de La Matanza, Daniel Feity confirmó a este
medio que prácticamente todos los locales bailables del distrito
están controlados y debidamente regularizados.
En ese sentido, Feity explicó que “el tema de los boliches
está regularizado en un 90 por ciento, no podría decir
un 100 por 100 porque siempre hay alguien que se escapa, pero en
un 90 por ciento de lo que es bailable está controlado, reglamentado
y contenido”.
Desde esa Dependencia, destacaron que el fin de semana último
se realizaron apróximadamente 20 inspecciones a comercios,
entre restaurantes, pubs, confiterías bailables, bares con
espectáculos y fueron clausurados dos negocios clandestinos,
un peladero de huesos y otro que funcionaba como compra y venta
de chatarra.
Actualmente, las inspecciones son realizadas por un grupo integrado
por seis personas con patrulleros incluídos. Al mismo tiempo,
el Foro de Seguridad de la Municipalidad que está a cargo
del vice presidente Omar Pérez realiza por las noches este
tipo de controles por su cuenta y los remite al Municipio, además
de los Bomberos de la Policía Bonaerense, según comentó
Feity.
Cabe recordar que por disposición del entonces intendente
Alberto Balestrini, el año último se conformó
una comisión fiscalizadora integrada por un representante
del ejecutivo, por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
(APDH), la defensoría del pueblo, varios concejales, una
ONG y un integrante de la Juventud.
Si bien la comisión no fue derogada, “la situación
se fue normalizando, y que Dios ayude, porque depende mucho de la
responsabilidad de los empresarios”, ya no seria tan necesaria
la recorrida semanal por parte de todos los miembros.
En esa línea, el inspector confirmó que “por
una cuestión operativa a veces se dificulta la inspección
porque hay mucha gente y dos o tres inspectores hacen el trabajo
mas ágil, no quiere decir que lo hagan mejor ni peor, simplemente
se agiliza”.
Por otra parte, el funcionario explicó que los requisitos
más incumplidos por parte de los empresarios de este sector
es el límite de capacidad de los locales: “hay pubs
y restaurantes que a una determinada hora corren las mesas y se
convierten en boliches bailables, y con esto sobrepasan el factor
ocupacional”. Sin embargo, aclaró que este tipo de
comercios son los menos.
Esto último, está intimamente relacionado con una
de las exigencias más importantes para tener un local nocturno
debidamente habilitado: el certificado antisiniestral que deben
emitir los Bomberos de la Policía de la Provincia de Buenos
Aires. En el caso de pubs o restaurantes ese certificado se puede
obtener tanto de los bomberos o de un ingeniero técnico ambiental.
Riesgos
comunes
Cuando
no se respetan los límites de capacidad de estos lugares
-proporcional con la superficie de los mismos- se presenta una situación
de riesgo para la gente que se encuentra dentro del establecimiento,
para ello se realizan los certificados antisiniestrales.
“Cierto lugar con la capacidad de gente desbordada, un elemento
decorativo como puede ser una baranda, se puede convertir en un
factor de riesgo para la población”, ejemplificó
Feity.
Según detalló el funcionario, cuando hay infracciones
hay dos formas de proceder: por un lado, “si vemos que la
irregularidad que encontramos no es un riesgo para la población
se hace un acta de clausura firmada por el intendente como autoridad
máxima y permanece cerrado hasta que el empresario no complete
los requisitos faltantes”.
Por otra parte, “cuando es un factor de riesgo para la gente,
como puede ser un desborde del factor ocupacional, por ejemplo tenía
capacidad para 500 personas, y metió 1500, ahí se
hace efectiva en el acto la clausura, se desaloja a la gente del
comercio y se coloca la faja”.
Otros de los casos en los que se procedería del mismo modo
son: si se encuentran menores bebiendo alcohol; fuera del horario
de minoridad o si hay disturbios.
“Esto, desgraciadamente ocurrió muchas veces el año
pasado, ahora por suerte se tranquilizó”, detalló
el jefe de los inspectores y agregó: “yo sigo apelando
a la responsabilidad de los empresarios y comerciantes”.
Ahora
es el turno de las piletas
La
dirección de Habilitaciones de la Municipalidad de La Matanza
es una dependencia que tiene que ir mutando su trabajo de acuerdo
a las diferentes temporadas del año. Ahora es el turno de
inspeccionar las piletas de natación además de los
locales nocturnos.
En este caso, los controles se rigen en tres pilares fundamentales:
la presencia de un doctor; un guardavidas y un exhaustivo análisis
del agua.
En los últimos días, se verificaron unas 15 piscinas
del distrito y la mayoría no había cumplimentado con
los requisitos que pide el Municipio. En este contexto, el Inspector
General hizo incapié en la importancia del análisis
del agua ya que “nos da la certeza de que no hay riesgos de
contaminación, es decir, de contraer alguna enfermedad como
puede ser la hepatitis. Hay algunos natatorios que ejercen una actividad
que se llama matronal, que es una especie de actividad donde enseñan
a nadar a los bebitos recién nacidos, de meses. Allí
hay que doblar el control, independientemente que esto lo tiene
que hacer un profesional que conozca el manejo del agua con los
bebés”.
“Aquí apelo a la responsabilidad de los comerciantes
porque el Municipio desde su control de policía municipal
puede hacer todos los esfuerzos del caso pero si las cosas se quieren
hacer mal siempre van a encontrar alguna grieta o se van a encontrar
con algún inspector que cierre los ojos o que no quiera ver
eso”, detalló Feity.
En ese plano, continuó: “Hace poco ocurrió un
hecho trágico en Laferrere en una pileta clandestina de una
casaquinta donde un señor alquilaba la pileta por dos pesos
a los chicos. Esto no era un comercio, no había bañeros
ni doctores ni nada... esto es un llamado a la conciencia de los
empresarios, pueden hacer todo, pero controlado y por derecha, el
municipio no se toma vacaciones, están a tiempo de venir
y acercarse”.
Alcohol:
una materia pendiente
“Lo
que todavía no se pudo controlar de una manera eficaz, es
el expendio de bebidas alcohólicas, hay kioscos y polirubros
que siguen vendiendo a pesar de tenerlo prohibido”, expresó
Daniel Feity y añadió que “es más difícil
para nosotros controlar y clausurar un kiosco, que un comercio de
grandes superficies, porque se procede a clausurar el lugar, se
decomisa la mercadería, el inspector se va y el kiosco vuelve
a abrir la persiana casi al instante”.
También, “hay almacenes y despensas -continuó-
que no cumplen con la reglamentación de vender alcohol hasta
las 23 horas y venden durante toda la noche” y añadió
que “los chicos generalmente antes de entrar al boliche hacen
la “pre” en estos lugares”.
En este contexto, el funcionario señaló que desde
esa dependencia se está haciendo lo posible para frenar con
estas irresponsabilidades de parte de los comerciantes.
Cabe consignar que a mediados del año último, comenzó
a regir en la Municipalidad de La Matanza la nueva legislación
-promulgada por el Gobierno provincial- que posibilitó a
la Comuna implementar el procedimiento mediante el cual comenzó
a entregar la licencia provincial para la comercialización
de bebidas alcohólicas a los comercios, comerciantes y distribuidores
con domicilio comercial en su jurisdicción.
Esto fue posible gracias a un decreto reglamentario municipal que
estableció el marco legal en el cual se deberá regir
la cooperación institucional y la prestación de asistencia
técnica en el marco de la Ley 13.178.
Los comerciantes debían inscribirse en esta nómina
para poder vender bebidas alcohólicas de manera legal. La
nueva Ley estipula que el Registro Provincial tiene a su cargo la
lista de las personas físicas o jurídicas responsables
que posean licencia provincial para la comercialización de
bebidas alcohólicas.
Mediante este registro, la comuna lleva un control sobre la comercialización
de estas bebidas, con el objetivo de incorporar al distribuidor
dentro del circuito de responsabilidades que le corresponden, fiscalizar
el control y conocer los puntos de venta habilitados en su jurisdicción.

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