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Por
la preservación de los monumentos
La historia de La Matanza en buenas
(y no tan buenas) manos
Por
Alfonso Corso.-
Solía decir ese maestro de historiadores que se llamó
Bartolomé Mitre, que "la generación espontánea,
imposible en la vida orgánica, lo es igualmente en los procederes
intelectuales. No se forma de la nada y, de la misma manera que
no se puede tener oro del plomo, tampoco se puede hacer historia
sin documentos".
Por eso, hoy nos irrita a los matanceros (que queremos lo mejos
para nuestro partido), que se presenten como "historiadores",
personas que creemos bien intencionadas, pero ignoran lo más
elemental de nuestra historia argentina y matancera, pero que presumen
de "maestros".
Por ejemplo hay un honesto ciudadano que está en la tesitura
de hacer películas documentales. Afortunadamente, las envía
y las presenta mayoritariamente en el exterior, porque ese voluntarioso
ciudadano ha escrito artículos en los que demuestra su enorme
desconocimiento de lo que es La Matanza.
Escribió una nota, por ejemplo, en la que asegura que La
Tablada no tiene plazas y esa localidad tiene tres. En otra, este
sujeto escribe "Francisco Hermogenes Ramos Mejía falleció
en su estancia de Tapiales el 5 de mayo de 1823". Hay que saber
algo de historia y no divulgar inexactitudes que educan erroneamente:
Ramos Mejía murió en la Chacra Los Tapiales el 5 de
mayo de 1828. Además de confundir estancia con chacra, mata
a Ramos Mejía 3 años antes.
En otro error histórico, donde dice: "firma Lavalle
el Pacto de Barracan dando lugar así a la elección
de Juan Manuel de Rosas como gobernador de Buenos Aires". Nos
parece que cualquier alumno de una escuela primaria hubiera sabido
que, antes que Rosas, asume la gobernación otro ciudadano
(Viamonte) que la ejerce desde el 24 de agosto de 1829 hasta el
2 de diciembre del mismo año.
En otras declaraciones hechas por una distinguida y honesta historiadora
vemos que, quizás por apuro, incurre en algunos errores importantes.
Por ejemplo, ignora cuales son las localidades de La Matanza (increíble),
ignora los homenajes históricos que se han hecho a Eva Perón
y dice que no hay bibliografía referida a La Matanza.
Ignora que Saguier tiene más de10 mil fichas referidas a
La Matanza, que en Atihempo hay más de 3 mil fichas. Desconoce
además que entre los 20.000.000 de documentos del Archivo
General de La Nación, hay millares de notas referidas a nuestro
distrito. Y seguramente tampoco consultaron el magnífico
aporte bibliográfico de la Universidad de Lomas de Zamora,
editado en el año 1992.
Claro está que eso hay que consultarlo. Allí es cuando
recuerdo al gran maestro que fue el Padre Furlon que decía
que tuvo que investigar por seis meses el A.G.N para poder encontrar
un documento que aseveraba lo que él decía porque
su lema era "ni una linea sin un documento que lo respalde.
Hoy es más fácil criticar o recopilar que hacer".
Veamos si alguien puede encontrar un sólo error en el documental
histórico referido al año del Libertador en el año
1950 o en el documental del Rotary o en los audiovisuales del año
1985 o en las películas didácticas históricas
matanceras de esa misma época.
También hemos visto que se ha ignorado la existencia de historiadores
amateurs (que no cobran un sólo centavo por sus libros o
por sus películas que las pagaban con sus propios recursos),
y allí tenemos a Ghirardi, Giménez, Viglone, Zambon
(primero en Tapiales) y a tantos otros modestos y serios historiadores
que nadie recuerda.
Todos ellos son de una época en la cual, en los congresos
de historia, si uno participaba con trabajos de menos de 50 páginas
de texto y menos de 50 páginas de documentación original,
era exponerse a que se rechazara el mismo por "infantil".
En esos eventos había que llevar documentación de
"primera agua", y no recortes de diarios o fotocopias
de libros. Recuerdo que para un trabajo sobre La Matanza en un congreso
en 1972, viajé a Perú (pagándome yo los gastos),
para trer un plano que hoy utilizan casi todos.
Y hoy vemos "historiadores que presentan folletos de unas pocas
páginas (igualmente respetables si son originales) y se debe
recordar al revolucionario Padre Furlong que al presentar su libro
número 80, con un promedio de más de 300 páginas
cada una perfectamete documentada, dijo: "estoy contento, con
20 libros más podré considerarme historiador".

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