| El
peligro no cesa
La Matanza puede lamentar víctimas
De
la búsqueda participaron tres guardacostas de Prefectura,
dos botes semirrígidos, una moto de agua y seis buzos pertenecientes
a Prefectura Naval Puerto Campana, quienes hallaron el cuerpo de
Darío.
Es incesante el éxodo de niños y jóvenes matanceros
a las contaminadas y en muchos casos asesinas playas del Río
de la Plata; es obvio que los altos calores que se registran en
los últimos días no solo ponen de muy mal humor a
quien no goza de la ventaja de un aire acondicionado sino que llega
a desesperar en tal grado que la gente no mide consecuencias para
refrescarse.
El Partido de La Matanza registra una larga historia negra con accidentes
en tosqueras de niños y jóvenes que con consentimiento
irresponsable de familiares o sin el usaban esas cavas de la muerte
para darse chapuzones “refrescantes” de los cuales no
emergían sino de las manos de algún buzo táctico
de Bomberos Voluntarios.
A pesar de que está claramente establecida la prohibición
de bañarse en esas aguas (las del Río de La Plata)
la zona costera de Vicente López donde hace muy pocos días
dejó la vida un niño de 13 años (Darío)
que concitó el interés de todos los medios nacionales,
el acceso relativamente fácil (un solo colectivo) desde las
localidades matanceras lindantes con la Avenida General Paz, hacen
intenso el éxodo de jóvenes a la misma playa o a las
linderas.
No hace falta más que pararse en los refugios de colectivos
de dicha avenida, en el tramo que va del Autódromo a la Ruta
Nacional N°3, para poder comprobarlo cada día.
Luego los grupos eluden todo control y arriesgan el físico
sorteando los hierros, chapas, latas, vidrios rotos que descansan
en los primeros metros de la arena enlodazada mientras sólo
son observados por la impotencia de los agentes de Prefectura imposibilitados
de sacarlos de un agua que los refrescara por fuera envenenándolos
por dentro.
Esta playa de los pobres no acepta la razón de todos los
carteles municipales advirtiendo su riesgo. Lamentablemente La Matanza
aporta un caudal importantísimo de potenciales victimas fatales.
Tal vez llegó la hora de pensar en grande aprovechando alguna
zona baja del distrito para diseñar un lago recreativo controlado
y controlable que no sólo permita en algún sector
que las familias más carenciadas tengan un bálsamo
en verano al alcance de sus hogares y su economía, sino también
que pueda albergar otro tipo de actividades recreativas incluyendo
el sembrado de alguna pesca y/o actividades náuticas.
Nada es imposible si existen políticas para posibilitarlo
y voluntad para llevarlo a cabo.

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