De
opositor a defensor de las constructoras
Martín Sabbatella planea el gran negocio inmobiliario
Cuando
llegó al poder se olvidó de sus posturas anteriores
* En la actualidad se construyen edificios con mayor cantidad de
pisos * Uno en la calle Monteverde al 400 no puso ser detenido por
la Justicia * En el lugar viven personas cercanas al poder *
Por
Roberto Cuzzani.-
Cuando
Martín Sabbatella ni soñaba con ser intendente de
Morón, si bien militaba en el Frente Grande, su sector era
el Encuentro Popular, donde estaban sus mentores ideológicos
Rodolfo Rodil y Ricardo Vallarino. En aquellos años planteaba
que en Morón debía instaurarse una Conadep, pero de
la construcción, para terminar con los abusos de ese tipo
de empresas.
Con Sabbatella en el poder los constructores se sienten protegidos.
Al poco tiempo del inicio de su gestión, en una audiencia
pública se produjo un debate entre vecinos que querían
no innovar en el tema de los edificios de altura en Castelar y los
constructores que querían erigir edificios de hasta 25 metros.
Los
seguidores de Sabbatella abogaban por esta última postura.
Ese día, empleados municipales coparon la barra del Deliberativo
para abuchear a los vecinos que se oponían al deseo de los
constructores y las inmobiliarias.
El Concejo, con el voto del oficialismo lo aprobó, pero la
provincia de Buenos Aires no aceptó lo decidido.
Un funcionario del riñón del intendente actual, en
el año 1999, cuando Guillermo Crespo completaba el mandato
del destituido Juan Carlos Rousselot, dijo en un acto que se realizó
en el salón Mariano Moreno “por este hijo de p..."
(Crespo) Castelar perdió inversiones inmobiliarias por 20
millones de dólares”. Crespo se oponía a los
edificios de altura.
Ahora Sabbatella sueña con el gran negocio inmobiliario.
Quiere trasladar la cancha del Deportivo Morón para construir
en el lugar edificios de departamentos y sueña que le sean
entregado los terrenos pertenecientes al Organismo Nacional de Administración
de Bienes del Estado (O.N.A.B.E), que ocupan el corredor de la calle
Rivadavia, desde Estrada a Pueyrredón, para beneficiar a
sus amigos los constructores. Claro, el beneficio es mutuo.

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