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A un año de la muerte en el pelotero
El reclamo del dolor: La madre de Brisa piensa encadenarse para pedir justicia

El caso de la nena aplastada y ahogada por una puerta, está pendiente de resolución en juicio oral, al que serán llevadas tres personas procesadas * Pero la familia de Brisa exige que también recaiga la responsabilidad del hecho en autoridades municipales quienes debieron inspeccionar el lugar, que no tenía habilitación *


Por Soledad Saliola.-

Pasado un año de la muerte de la pequeña Brisa Vallejos asfixiada al caérsele una puerta suelta en un pelotero de San Justo, con la causa elevada a juicio y tres imputados de homicidio culposo, hoy sus familiares llegarán de nuevo al lugar de la tragedia como en cada aniversario, esta vez, para reclamar que la Justicia determine la responsabilidad que le pueda llegar a caber al municipio, que debió haber supervisado y habilitado ese local.
Hubo muchas marchas de los Vallejos y los Carbone pidiendo explicaciones acerca de cómo en cuestión de minutos su nena de tan sólo tres añitos fue encontrada sin vida debajo de una puerta cuando ese 5 de marzo de 2005 había ido a festejar el cumpleaños del primo. Y hubo una respuesta: fue “imprudencia”, por “dejar esa puerta apoyada allí y negligencia de no hacer nada para sacarla de ese lugar”, determinó el fiscal interviniente, Sergio Carrera Fernández.
Luego, el juez de Garantías 1 Marcelo Dau decidió elevar a juicio la causa en mayo del año pasado y los acusados Vicente Gargiulo, el gerente del pelotero, y la coordinadora, Paola Bianco, serán juzgados penalmente y llegarán libres al debate al haber sido excarcelados por decisión de la Cámara.
Aunque para la Justicia sea un caso encaminado y se haya cerrado la etapa de investigación, los familiares de la chiquita creen que todavía hay cuestiones por resolver como la responsabilidad de que el lugar -concesionado por el Sindicato de Trabajadores Municipales de La Matanza- funcionara sin la habilitación correspondiente.
Además, cuestionan la versión de que la inspectora municipal -en quien tuvo que recaer el control del pelotero- estaría muy mal de salud y en coma, imposibilitada de prestar declaración respecto del asunto.
Por eso, hoy cerca de las 11.30, además de recordar a Brisa en la entrada del pelotero -sobre la calle Almafuerte al 3100- están decididos a quedarse “todo el tiempo que sea necesario para que se haga justicia”, manifestó José María Carbone (el abuelo), e incluso la madre, Carmen Vallejos, estaría dispuesta a encadenarse allí.
“Vamos a estar ahí pacíficamente, no queremos hacer nada, pero no sé, parece que nos tienen miedo”, aseguró el hombre en referencia a la fuerte guardia policial apostada el fin de semana en esa dirección.
La muerte de Brisa Vallejos se produjo en el baño del pelotero que explotaba el Sindicato Municipal de La Matanza, cuyo líder Juan Carlos Sluga estuvo en el centro de la tormenta durante las diferentes protestas que los familiares realizaron asiduamente frente al lugar. La familia todavía sigue pensando que al dirigente sindical le corresponde parte de la responsabilidad de lo sucedido.
Era el cumpleaños del hijo de Carlos Carbone, un empleado municipal que ese día había ido hasta la casa de su hermana para buscar a Brisa Vallejos, su sobrina de tres años, para llevarla al pelotero a participar de la fiesta de su primo.
El festejo comenzó con la presencia de tres madres y las empleadas del local alrededor de las 14.00 de ese sábado. Eran las 14.40 cuando el cumpleañero halló a su prima Brisa, en el baño, aplastada por una puerta.
La puerta de unos 30 kilogramos estaba apoyada contra una pared, debido a que se realizaban en el lugar obras de ampliación de las instalaciones.
Iniciada la causa, en medio del dolor y las marchas organizadas por los familiares, el fiscal Carrera Fernández dispuso además del procesamiento para el cocinero, el concesionario y la coordinadora del local, una profunda investigación sobre las condiciones en las que se permitió el funcionamiento de ese pelotero, sobre cuya habilitación se originó una suerte de polémica.
El pelotero pertenecía al Sindicato de Municipales de La Matanza y, como no tenía fines comerciales, el gremio sostenía que no necesitaba habilitación. Pero la fiscalía indicó que si allí había niños en guarda, aún cuando no se tratara de un emprendimiento comercial, debía contar con habilitación y supervisión de las autoridades.

La abuela, desaparecida

Desde el 11 de enero nadie sabe nada sobre el paradero de la abuela de Brisa, María Ester Albarracino, de 39 años, quien estaba sumida en una profunda depresión ya que se sentía culpable del trágico final de su nieta, porque “ella pensaba que la tendría que haber cuidado”, según comentó su marido José María Carbone.
La mujer desapareció misteriosamente, ni siquiera sus allegados sugieren alguna conjetura, ya que, dicen, no faltaron el dinero ni sus pertenencias de la casa.
La búsqueda está siendo realizada por la Dirección Departamental de Investigaciones de La Matanza.

La Edición Digital del diario NCO, está dedicada a la memoria   de Antonio Mamerto Gil ("El Gauchito Gil") en reconocimiento a las gracias concedidas.

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