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Para la Justicia no se trató de un crimen
Su hijo murió cuando se incendió la casa y lo condenaron por "homicidio culposo"

El chiquito falleció calcinado mientras se incendiaba su hogar de Lomas del Millón en 2002 * El hombre llegó a juicio en diciembre último imputado de homicidio calificado por el vínculo, pero no pudo probarse el móvil ni la intención del acusado de querer matarlo * Terminó siendo sentenciado por homicidio culposo *

Por Soledad Saliola.-

El hombre que estaba acusado de matar en 2002 a su hijo de dos años en el incendio provocado en su domicilio de la localidad de Lomas del Millón, terminó condenado a 4 años de prisión pero por “homicidio culposo” al considerarse que la desgracia ocurrió en una situación de descuido y no fue “intencional” como se sospechó en la investigación inicial.

El veredicto se conoció el último 11 de diciembre, en el que el Tribunal en lo Criminal N° 1 de La Matanza a cargo del enjuiciamiento de Sergio Javier Ursanski, padre de la víctima, le aplicó una condena de 4 años, 4 meses y 5 días de prisión. Como ese fue el tiempo que el acusado estuvo detenido, luego de quedar firme la sentencia, la pena se le dio por purgada y quedó en libertad. Además, se le impuso una inhabilitación especial por 5 años para ejercer la patria potestad de sus otros hijos.

Ursanski fue llevado a juicio bajo la imputación de asesinato de su propio hijito, de haber provocado el incendio que lo mató creando así un peligro común, de acuerdo a la instrucción efectuada por el entonces fiscal Raúl Ricardo Alí. El hecho había sido muy confuso, no se entendía por qué si hubiese querido deshacerse del nene habría intentado rescatarlo; a causa de ello se cree recibió las serias quemaduras en sus brazos. Un vecino testimonió que con su hermano tuvieron que sujetarlo y sacarlo por la fuerza porque “quería entrar a toda costa” a la casa incendiada a sacar a su hijo.

A lo largo de las audiencias de debate, a través de la reconstrucción que se pudo lograr con los distintos testimonios, la fiscal Silvina Cano determinó que en realidad se trató de un “homicidio culposo”; porque por su posición de garante, como padre, Ursanski debió haber cuidado del chiquito así como del otro hijo que afortunadamente se salvó, sin embargo los desatendió.

El siniestro en el que murió el pequeño Guillermo Martín Ursanski, ocurrió el 18 de febrero de 2002 por circunstancias que en ese momento no se pudieron determinar. Recién en el juicio, ninguno de los peritos, especialistas, ni el médico forense citados a declarar pudieron afirmar que fue “intencional”.

Uno de los bomberos que actuaron, puntualizó que apagadas las llamas, cuando empezaron con la remoción de los escombros, encontraron debajo de las chapas el cuerpo calcinado del chico encima de un colchón, el cual al sacarlo se percibió el olor de “algún acelerante derivado del petróleo” sin poder especificar si se trataba de alguna especie de combustible como gas oil, kerosene, alcohol u otros. También precisó que si bien consiguieron localizar el foco ígneo, en la habitación más amplia donde se halló el cadáver carbonizado, donde se visualizó la mayor cantidad de llamaradas y temperatura elevada, no se logró detectar cómo se inició el fuego ni por qué, su causa.

Los pisos de la casa eran totalmente de madera, y la mujer de Ursanski solía limpiarlos con kerosene, por lo que se concluyó que el derrame accidental de este líquido, además de la declaración del otro chico, ahora de siete años, que dijo haber visto a su hermanito jugar con un encendedor, fueron la combinación fatal.

Por aquel tiempo, el hombre, actualmente de 40 años, era adicto alcohólico y agresivo y ese estado afectaba la relación con su mujer quien se había ido del hogar llevándose a dos de los cuatros hijos en común. Con Ursanski entonces se quedaron el más apegado a su padre, paradójicamente, el que falleció Guillermo Martín, y el que ahora tiene siete años.

Los estudios efectuados recientemente a Ursanski arrojaron que padecía desórdenes neurológicos pero comprendía sus acciones y por eso resultaba imputable. Pese a todas estas adversidades, varios testigos lo reconocieron como un “buen padre”, además de que el móvil del hecho no quedó probado ni la supuesta intencionalidad de matar a su hijo.

Sumado al pedido de condena y de inhabilitación especial, en su alegato, la fiscal Cano pidió al tribunal que se remitiera a la Fiscalía temática de estupefacientes de La Matanza lo dicho en el juicio por Ursanski para que se inicie una investigación, ya que el acusado manifestó dónde conseguía la droga que consumía durante su adicción.

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