En
San Justo
Detienen a vendedor ambulante por crimen
de guardabarrera
Se
trata de un hombre de 50 años apodado “el gordo Darío”
* Según la hipótesis de los investigadores, el acusado
le había vendido un teléfono celular a la víctima,
quien cuestionó el funcionamiento del mismo * Ese habría
sido el motivo de una pelea que finalizó cuando el detenido
golpeó al empleado de TBA con una botella, ocasionándole
la muerte * El presunto asesino fue capturado luego de un cruce
de llamadas telefónicas que realizó con el mismo celular
que ocasionó la disputa *
Un vendedor
ambulante fue detenido en San Justo acusado de ser el autor del
crimen de un guardabarrera del ferrocarril Sarmiento, a quien asesinaron
a golpes en noviembre último en el barrio porteño
de Liniers.
La detención
fue concretada por personal de la división Sarmiento de la
Policía Federal que venía investigando la muerte de
Basilio Moroz, de 65 años, quien fue encontrado muerto a
golpes en la cabina del guardabarrera de la calle Cuzco y las vías,
en Liniers, el 11 de noviembre.
Fuentes policiales
dijeron que el vendedor ambulante, apodado “El Gordo Darío”,
de 50 años, fue apresado mientras se trabajaba en una parrilla
de San Justo. Según los pesquisas, además de parrillero
durante la noche, el apresado trabajaba como vendedor ambulante
durante la tarde.
De
acuerdo con la fuente, “el Gordo Darío le había
vendido a Moroz un teléfono celular, cuyo funcionamiento
fue cuestionado por el comprador, lo cual desató una disputa
entre ambos que finalizó cuando el asesino golpeó,
primero con el puño y luego con una botella
de vidrio, a Moroz.
El
golpe fue tan fuerte que Moroz sufrió la fractura de su cráneo
y murió en la cabina donde trabajaba. El deceso ocurrió,
de acuerdo con los médicos legistas, entre las
2.30 y las 3.00 de la madrugada.
El mismo celular,
motivo de la disputa, llevó a los detectives a ubicar a acusado,
pues el hombre se había llevado ese teléfono y efectuó
una llamada a su novia, también trabajadora de la parrilla
de San Justo, a las 4.08, cuando ya Moroz llevaba, por lo menos,
una hora de fallecido.
Con ese dato
obtenido en la empresa de telefonía celular y otros cruces
de llamados, la policía logró detener al sospechoso,
que tiene antecedentes por otros delitos en su prontuario policial.
El hombre había
sido encontrado a las seis de la mañana por un compañero
que fue a relevarlo. La puerta de la garita estaba abierta. Moros
estaba tirado en el piso en medio de una gran mancha de sangre.
Tenía un golpe en la cara y otro mortal en la parte de atrás
de la cabeza. A un costado quedó tirada la botella de gaseosa
de vidrio con que lo golpearon.
La hipótesis
de un robo fue descartada de inmediato, debido a que en los bolsillos
del pantalón de la víctima los peritos encontraron
sus documentos y dinero. El hombre estaba a punto de jubilarse y
vivía con su hermano en una casa de la localidad de Burzaco.

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