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a 1 con Los Andes
Almirante
Brown rescató un punto de un reducto muy difícil
A
los 5 minutos ya perdía 1 a 0 * Pero se recuperó y
a través de un penal, llegó a la igualdad * Después
el partido estuvo para cualquiera * Floja actuación de los
tres debutantes * Zavaleta y Meza Sánchez se destacaron sobre
el resto * Hubo conformismo generalizado * Es que se empató
en una cancha sumamente complicada *
Por
Carlos Correa.-
Si
existiera un “mereciómetro” que midiera los méritos
que hacen los equipos para ganar los partidos, el correspondiente
al enfrentamiento entre Los Andes y Almirante Brown ubicaría
su aguja justo en la mitad, porque ninguno de los dos mereció
quedarse con los tres puntos, como tampoco ninguno de los dos mereció
irse derrotado, por lo que las virtudes y defectos estuvieron perfectamente
distribuidas en la chapa final del encuentro.
Un
mal comienzo
El
arranque del partido pareció mostrar una tendencia que de
haberse concretado, hubiera sido irreversible para los dirigidos
por Blas Armando Giunta. Es que Los Andes salió dispuesto
a llevarse por delante a su rival y lo consiguió.
Achicó los espacios, se adueñó de la pelota
y el trámite y a los seis minutos ya ganaba 1 a 0 gracias
a un remate de larga distancia de Couceiro que devolvió el
ángulo alto del arco de Campestrini y que fue aprovechado
oportunamente por Daniel Vega para estampar la ventaja parcial.
Parecía que no había equivalencias. Brown no encontraba
la pelota ni la medida del partido. Lo mediocampistas llegaban tarde
a todas, los defensores pagaban en cada intento de anticipo y los
de arriba no podían aguantar la pelota.
Fueron quince minutos de total dominio del local y de muy pocas
chances para el mirasol. Pero después del cuarto de hora
los de Lomas de Zamora bajaron la presión, comenzaron a dividir
el esférico y el encuentro se tornó más parejo.
Así y todo Almirante no gravitaba en ataque y la mucha voluntad
de Adrián Romero y Penco chocaba con la segura defensa de
los de Mario Rizzi.
Hasta que a los 25m. se produjo una montonera por izquierda del
ataque mirasol, limpiaron la pelota para la derecha donde Perea
ingresaba libre de marcas y el centro del tucumano que pegó
en la mano de Ruiz Díaz decretando el penal, que asistente
uno marcó sin dudar y que luego convalidó el árbitro.
Le pegó Romero esquinado, sobre la derecha de Carnival que
eligió el palo opuesto y el cotejo se igualó, quizás
cuando Almirante Brown todavía no había hecho los
méritos suficientes. Pero lo encontró, lo aprovechó
y a partir de ahí empezó otra historia.
Borrón
y cuenta nueva
Ya
Los Andes había perdido el control del partido y el protagonismo
se dividía entre la capacidad técnica de “Quique”
Colliard y Couceiro por el lado del local y en el despliegue de
Alejandro Orfila y Meza Sánchez por la visita.
Las jugadas de gol, si bien no fueron muchas, estuvieron repartidas,
aunque por ahí el local se fue al descanso mejor parado,
ya que en el instante final del primer tiempo pudo haber sacado
una diferencia, cuando el palo le dijo que no a otro remate del
siempre inquietante Vega.
El complemento fue de toma y daca. Con poca claridad a la hora de
elaborar jugadas, pero con mucho ímpetu a la hora de intentar
hacerse de la pelota. Aunque la rispidez también trajo consigo
algunas grietas defensivas, que bien pudieron haber inclinado la
balanza para alguno de los dos, pero el palo le dijo que no a Luis
Peña y Campestrini hizo lo mismo con Colliard.
Creció la figura de Carlos Zavaleta en el aurinegro y Los
Andes, urgido por ganar de local, intentó de todas las maneras
posibles, sin inquietar demasiado, aunque buscando consecuentemente
ante un Almirante que terminó conformándose con la
igualdad, cuando a lo mejor si lo buscaba, quizás también
lo pudo haber ganado.
El debut de las nuevas incorporaciones de La Fragata no conformaron.
Penco fue igual que Gerry con otro apellido. Cariatti, que ingresó
por Romero, sólo mostró velocidad y voluntad y Daniel
Olmedo, no justificó, al menos en el poco tiempo que estuvo
en la cancha, su sorprendente fichaje.
Claro, ya habrá tiempo para juzgarlos cuando tengan mayor
rodaje, aunque a ojo de buen cubero, ninguno aparece como la gran
solución que necesita este equipo, que ya no tiene demasiado
crédito en su cuenta.

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