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Movilización en San Justo
Reclamo doloroso de justicia por crímenes aún impunes

Marcharon por el centro de la ciudad padres, vecinos y familiares de víctimas de distintos hechos violentos cuyas causas judiciales están a la espera de resolución * La convocatoria fue hecha por la comisión investigadora que conformó la familia de Diego Lucena, el joven asesinado hace dos años a la salida de una bailanta de Isidro Casanova * Y acompañados de Castells y miembros del MIJD * Hubo críticas y el pedido aunado de mayor seguridad * Anunciaron una asamblea para la próxima semana y adelantaron que exigirán la renuncia de Arslanián *

Por Soledad Saliola.-

Familiares, amigos y vecinos de víctimas de accidentes y crímenes sin esclarecer ocurridos en La Matanza, marcharon el último jueves por el centro de la ciudad de San Justo en reclamo de justicia para los numerosos casos de inseguridad en el distrito cuyos autores no recibieron aún no han recibido condena.

Los manifestantes caminaron por las principales calles del centro comercial, demandando la necesidad de justicia y seguridad, y el pronto juicio y castigo para los asesinos de sus seres queridos, además de reclamar "se termine la impunidad y el gatillo fácil".

Esta movilización "contra la impunidad", estuvo encabezada por el dirigente social Raúl Castells, que junto a activistas del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) que lidera, acompañaron el reclamo de numerosas familias damnificadas por distintas situaciones de violencia e inseguridad, convocadas por los familiares de Diego Lucena -el joven asesinado en 2004 a la salida de una bailanta de Isidro Casanova- quienes conforman una "comisión investigadora" por éstos creada a partir de considerar desfavorable el resultado del juicio de este crimen.

Marchando desde la calle Arieta y la Avenida Provincias Unidas, a partir de las 17.30, llegaron hasta la plaza San Martín, ingresaron a orar a la Catedral Santos Justo y Pastor, y al salir, justo en el portón de ingreso a la iglesia, fueron manifestándose por micrófono los padres y familiares, contando sus casos, y requiriendo "el pronto esclarecimiento y la cárcel para los culpables que están sueltos", aclamaron.

La primera en hablar fue la madre de la joven Patricia Gasparoti, asesinada a golpes de puño por quien entonces era su novio, Cristian Javier Terraza, oficial de la Policía Federal cuyo padre y hermano también son uniformados, y actualmente se encuentra prófugo.

"No hay consuelo para una madre cuando se pierde un hijo, una hija que la cuidé tanto hasta que conoció a este asesino, que se hacía el buenito y que la amaba. Planeó todo para matarla. La violencia económica y familiar que ella estaba viviendo era increíble, hasta que la mató y no hay justicia porque es policía entonces no lo buscan. Está escrito la orden de captura nacional e internacional pero no lo buscan, escriben que hicieron una allanamiento, que se escapó por la ventana de la casa de la hermana; inventan, saben dónde está", expresó la mujer desconsolada.

La siguiente en mostrar su congoja fue Ester Gavilán, fundadora junto a su marido de la Asociación Víctimas de Tránsito (A.V.T.) de González Catán, cuando su hijito de 12 años Mario Oscar Blasco murió a causa de un accidente provocado por el chofer de un camión que lo arrolló y luego de haber cumplido una condena de tan sólo dos años y medio de prisión, siguió manejando a pesar de que le sacaron su licencia de conductor.

"Qué lástima que la casa de Dios esté vacía porque si estuviera el obispo sabría que todos estos padres tienen sed de justicia. Estamos marchando para que a los demás no les pase lo que nos pasó a nosotros", dijo Ester.

A su turno, la madre de Miguel "Piki" Cardozo, Cristina Vega, recordó apesadumbrada la noche que mataron a su hijo: "Salió a un ciber (en San Justo), fue un momento y nunca más volvió; tres personas lo golpearon y le dispararon en la cabeza, dos de ellos eran policías. Cuando fui a la comisaría a reconocer el cuerpo de mi hijo, un policía me dijo señora el hombre se equivocó, pero mi hijo tenía 15 años, lleno de sueños, de proyectos, ahora no me lo va a devolver nadie pero luchemos todos para que no pase con los otros chicos". Y abatida por su sentimiento, se arrojó llorando a los brazos de otra mujer que compartió su mismo sufrimiento.

Quizás la crítica más dura fue hecha por Juan, un humilde hombre que también padeció la tragedia de un hijo. "Creo que como a todos esto nos destruye, hacer esta marcha, agarrar una tablita, pegar una foto, un palito, levantarlo, venir, y lo mínimo que podrían haber hecho es habernos recibido, haber orado por nuestros hijos que se lo merecían, pero estamos acostumbrados a esta porquería de gente, tenemos que soportarlo de un obispo, soportarlo de un ministro, los fiscales, los jueces, nos boludean, nos verduguean, nos insultan. Para mí ya no existe Dios, no existe el hombre, la justicia, nada.

No tengo muchas palabras, todo lo que tengo es dolor", pronunció con ojos humedecidos.
Luego, transmitió su caso Gladis, hermana de Alfio Di Mauro, quien fue asaltado y asesinado de un tiro en la cabeza por solo 30 pesos. "Nos arruinaron la vida, todos seguimos peleando pero hoy lo único que le pido al ministro y a la señora Falbo (Procuradora de la justicia bonaerense) que dejen de ocupar un puesto, de llenarse los bolsillos de plata y que empiecen a respetarnos, que empiecen a hacer algo", fustigó.

A continuación, se presentó la esposa de Julio Ceballos; era recaudador de una cadena de carnicerías y "dos delincuentes en complicidad con la comisaría de González Catán, le robaron la recaudación y lo asesinaron con seis tiros", contó. "Hoy hace 26 meses y todavía no hay imputados en la causa, nadie detenido, ni sospechosos. Todo este tiempo estuve tras esto en la Fiscalía, peleando, llorando, y no tengo el dinero como para pagar un abogado para que me siga la causa como dicen ellos, pero lo único que tengo es fortaleza para seguir luchando para que se haga justicia, porque mi nido quedó vacío", reclamó.

En tanto, familiares de José Fernando Dalpercio, quien fue ultimado en el año 2003 dentro del domicilio de la calle Deán Funes de Villa Madero, pidieron justicia "ya que los involucrados de este hecho viven en ese domicilio y gozan de libertad", denunciaron

También habló Lidia, la madre de Diego Lucena, que volvió a reiterar que pese al enjuiciamiento, la causa de su hijo estuvo teñido de “encubrimiento”. "A mi hijo lo secuestraron en complicidad de patovicas que usan armas y fue llevado por la policía de San Carlos y hasta ahora estoy esperando justicia", vociferó.

Por último, su marido, Roberto Lucena, agradeció a la concurrencia, y terminó el acto diciendo que "lo que me hace enojar más es que todos los padres que nos han asesinado a nuestros hijos tenemos que soportar que cobardes servicios de inteligencia de la policía, de jueces y fiscales corruptos nos vivan amenazando".

Además, anunciaron que el sábado 10 de febrero a las 14.00 se reunirán los familiares de víctimas de la inseguridad, y el 15 de marzo a las 18.00 marcharán a La Plata a reclamar la renuncia "del mayor responsable del desastre que se vive que es el ministro (León) Arslanián y el gobierno que representa, y el responsable de todas estas muertes, y permítanme, también de estas quemaduras", lanzó Castells.



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