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más de dos años de la tragedia de Cromañon
Los "padres del dolor" siguen de
pie
A
pesar de que los aniversarios continúan acumulándose,
los familiares de las víctimas del boliche de Once, persisten
con su incesante lucha en busca de que los responsables terminen
presos * Se juntan diariamente, conversan y se consuelan ante las
cotidianas depresiones * Advirtieron que el Estado está cada
vez más ausente*
Por Claudio Brusca.-
A más
de veinticinco meses de la tragedia de República Cromañón,
desde el partido de La Matanza, los familiares de las víctimas
siguen reclamando justicia y sufriendo el día a día
después de la pérdida de sus seres más queridos.
En Isidro Casanova funciona la Asociación de padres de hijos
asesinados en Cromañón (APHAC), una organización
civil en donde se reúnen semanalmente sentimientos compartidos,
corazones destrozados y el ansia de que se condenen a los responsables
del suceso que enlutó a la Argentina con 194 vidas.
Paredes pintadas, fotos y recortes de diarios que van junto con
frases en contra de Aníbal Ibarra y Omar Chabán, son
algunos de los detalles que se pueden observar en el lugar, mientras
se espera que lleguen las familias y sobrevivientes de aquel 30
de diciembre del 2004.
Se juntan para contenerse mutuamente, hablar, debatir y organizarse
para continuar la lucha. Adolfo Agüero, padre de Ezequiel,
todavía se siente con ganas y apuntó: “si tienen
culpa que la paguen todos con la cárcel, desde Ibarra hasta
Callejeros, policías e inspectores, pero pienso que en este
país no hay justicia para los pobres. Juntarnos acá
nos sirve para vencer la angustia, nos ayudamos entre todos e intentamos
que la espera se haga más llevadera”.
Con respecto a la atención que reciben del Estado , Agüero
sostuvo “que a medida que fueron pasando los meses la ayuda
fue cada vez menos”, por eso es que se encuentran obligados
a no bajar los brazos y seguir adelante como sea.
Son alrededor de veinte personas que llegan de Casanova, Laferrere,
Rafael Castillo y San justo, las que sostienen claramente el lema
que identifica a la asociación: “cárcel a Ibarra
, Chabán y todos los responsables” ; frase que por
momentos parece mantener firme el pesado bastón en el que
cada integrante se apoya para seguir de pie.
La condena para Ibarra
Bruno Zamudio,
padre de Hugo (víctima fatal), José y Raúl
(sobrevivientes), no le escapa al tema del destituido jefe de Gobierno
y manifiesta la disconformidad con el mismo. A su vez, sentencia
que “Ibarra esta muy acorralado, tiene mucho que perder, muchas
cosas en contra, y si realmente la justicia existe, deben meterlo
preso, no alcanza con haberle sacado el puesto, para que pueda seguir
hablando estupideces por los medios de comunicación”.
Zamudio no pone a Callejeros en la misma línea que a los
demás, porque sostiene que por la forma que tiene de actuar
justicia Argentina, “se puede terminar condenando al más
débil para dejar escapar a los poderosos”. Por lo tanto,
considera que la banda tiene su responsabilidad, pero no en igual
medida que Ibarra o Chabán.
Al mismo tiempo, y en medio de las discusiones por las presuntas
presentaciones del grupo de rock, Zamudio agregó que si los
padres quisieran castigar sólo a Callejeros “se quedarían
en sus casas”, en lugar de salir a reclamar.
En referencia a la APHAC, la calificó como un lugar vital
para poder estar contenidos, entenderse los unos a los otros, apoyar
a los padres que tienen momentos de depresión y poder organizar
las manifestaciones.
Por otro lado, su hijo José, fue uno de los precursores de
la “Plaza de la Memoria” situada en el barrio 17 de
Marzo, lugar en el que se hizo un escenario que se utiliza para
hacer festivales a beneficio y así juntar fondos que solventan
los gastos que ocasionan ir a las marchas.
Margarita Aramayo perdió dos hijas en la tragedia, Cecilia
de 18 años y Daiana de 15; además es madre de Lucía
(sobreviviente). Con respecto a la actual situación de Ibarra,
la madre dijo: “lo único que queda es gritar o llorar,
porque uno sabe que no es verdad lo que se dice. No se puede entender
como hay personas que se presten para que la tragedia quede impune,
aparte es indignante ver a Ibarra pasearse por las calles como si
nada”.
“Para nosotros que se haga justicia significa que vayan todos
presos, pero desde arriba para abajo, no de abajo para arriba. Todos
se están escondiendo porque saben que si cae uno, van a caer
varios”, acusó Aramayo. Al mismo tiempo, enfatizó
su pedido para que se encuentren soluciones “no sólo
por las víctimas, sino también por los chicos que
están vivos”, para que de una vez por todas se termine
la corrupción en Argentina.
Lucía cursaba el tercer año de la carrera de Contador
Público en la Universidad Nacional de La Matanza, y luego
de Cromañon “largó todo”, no estudia ni
trabaja. Su padre está desocupado y se le hace difícil
salir de la angustia, lo que torna complicada la situación
familiar.
Este contexto llevó a Margarita a tratarse con un psiquiatra
y un psicólogo para poder mantenerse estable y alentar a
los que la rodean. “El Estado hace todo lo posible para que
uno se canse- reveló- pero no les voy a dar el gusto. Queremos
que el juicio se desarrolle lo antes posible, y que por fin los
familiares podamos descansar en paz”.
La importancia de tomar conciencia
La APHAC realiza
continuamente festivales de rock y homenajes para conscientizar
a la gente de que tengan noción del grave problema social
y cultural que hoy se esta viviendo con una comunidad que es fácilmente
corruptible.
Muchos de los padres viajan permanentemente a otras provincias para
participar encuentros con diferentes ONGs del interior, donde se
relatan las historias de vida de cada una de las víctimas
y la situación que atraviesa cada sobreviviente. Asimismo,
muchas de las pertenencias personales de los chicos, se dejan por
todo el país. Del mismo modo, ya es habitual en cada aniversario,
observar en el Distrito alguna muestra cultural que refleje la vida
de cada víctima.
Esta claro que se trata de dejar un mensaje especial a los que se
acercan, que por medio de la música puedan hacerse participe
de un proyecto de país que necesita urgente un cambio en
sus principales pilares si es que no quiere volver a toparse con
una hecho como el de Once, que dejó en evidencia las grandes
fallas estructurales de la sociedad.
Desde la agrupación dan testimonios para que no ocurra otro
Cromañon. En consecuencia, concurren a las escuelas, hablan
con la gente, y se entrevistan con futuros profesores para que más
adelante la tragedia no quede en el olvido de los estudiantes.
Miriam Araneda, mamá de David Chaparro, considera que los
jóvenes tienen muchas ganas de hablar, de modificar la situación,
pero también señala que “desde las instituciones
hoy no se los deja actuar”, y arremetió: “cada
día me convenzo más de que la política de corrupción
de los funcionarios y empresarios fue lo que mató a todos
nuestros pibes. Si se piensan que nos van a comprar con subsidios
o plata, están equivocados. Queremos que se haga justicia,
y no vamos a dejar de transpirar para conseguirlo”.

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