El
esfuerzo que vale la pena reconocer
La solidaridad desde Ramos Mejía
Es
una ex docente que desde que se jubiló en su profesión,
arrancó una constante tarea solidaria amparando a una escuela
pobre del monte de Chaco * En un principio el establecimiento contaba
con unos pocos chicos, pero a través de las donaciones que
llegan, la matrícula de alumnos trepó a 81, logrando
conformar una verdadera familia * En muchas oportunidades se mandan
hasta dos camiones llenos de ropa, alimentos y otros elementos necesarios
para el buen desarrollo de los niños * Desbordados por la
cantidad de cosas que se juntan, en Las Garcitas aguardan ansiosos
cada colaboración desde La Matanza * Ahora se están
preparando para el nuevo ciclo lectivo y precisan la ayuda de todos
para tener un buen inicio
Por Claudio Brusca.-
Noemí
Propato es una de las mujeres de La Matanza que se destaca por su
intensa labor solidaria para con la gente del pueblo “Las
Garcitas”, en la provincia del Chaco.
La escuela Nº 645 de esa localidad que esta en medio del monte,
tiene hace años una madrina de Ramos Mejía que se
preocupa a diario de juntar y mandar zapatillas, alimentos, útiles
escolares, vestimenta, además de una gran carga emotiva que
se expresa a través de cartas, cariños y mucha caridad,
por sobre todas las cosas.
Propato pertenece al grupo de padrinos de escuelas rurales de la
Asociación APAER, y con el trabajo constante se transformó
en una de las personas más queridas de Las Garcitas, un pueblo
con una situación económica complicada y un desarrollo
social lento, que atrae como una de sus principales consecuencias,
el analfabetismo y la desnutrición.
El colegio, arrancó con pocos chicos, aunque con el correr
del tiempo y el impulso de las actividades solidarias, la matrícula
comenzó a aumentar, hasta el día de hoy que cuenta
con 81 alumnos, 2 computadoras, útiles y otras “comodidades”
que eran utópicas de imaginar allá por la década
del noventa.
A partir del esfuerzo de la madrina, el establecimiento educativo
comenzó a ser reconocido por el estado provincial, que brinda
una ayuda escasa pero necesaria para la gente del pueblo que manifiesta
y evidencia claras insuficiencias estructurales, así como
también culturales y asistenciales.
Se fue creciendo
Todo llega poco
a poco a la escuelita de estos chicos humildes, pero se supone que
en un pequeño pueblo, el colegio sólo se encarga de
educar; sin embargo este establecimiento es el centro en donde se
realizan todas las actividades, desde cubrir los problemas socio
económico de las familias, la relación con el pequeño
hospital, dar misa, festejar las fiestas de fin de año y
formar la pequeña biblioteca, hasta ayudar psicológicamente
a cada uno de los habitantes.
De una escuela rancho, hoy es un edificio cuidado y pintado, con
jardín y huerta, ya que los niños llevan los plantines
a su casa, para que trabajen en su hogar y tengan para consumir
a diario de lo que ellos mismos producen.
Esto se logró porque vecinos de Ramos Mejía, principalmente
impulsados por Propato, empezaron a darse cuenta de la gran obra
que estaban creando dando una cuota de solidaridad y esfuerzo para
recorrer comercios, empresas y amigos del barrio, para “convencerlos”
para que aporten una pequeña ayuda, sin importar demasiado
en lo que sea, sino simplemente entregando lo que puedan.
“En mis sucesivos viajes he podido comprobar, el amor, sus
reiteradas palabras de agradecimiento y sus rezos ya que ellos viven
pendientes de lo que se manda y aguardan su llegada porque sus necesidades
son extremas”, manifestó emocionada Noemí, que
es una docente histórica de Ramos que pasó por los
colegios más destacados de esa ciudad matancera.
Del mismo modo, la ex maestra afirmó que “los chicos
del pueblo de Las Garcitas, toman a la gente de Ramos Mejía
como su familia, ya que esperan ansiosos la llegada de las donaciones
y enseguida se preocupan por escribir cartas que emocionan al leerlas,
razón por la que muchas veces ni siquiera puedo mirarlas”.
Desde que Noemí es la madrina de la escuela Nº 645,
no hay fechas importantes que no estén presentes ni se manden
regalos para aquella provincia. Se reparten golosinas, alimentos,
considerando vital la necesidad de entregar calzados para los tantos
chicos que “viven descalzos”.
En estos semanas, se están juntando las clásicas cosas
para enviar, con la prioridad de los elementos escolares, dado a
que en un tiempo arranca nuevamente el colegio, y los niños
carecen de útiles. Por lo cual todas aquellas personas que
quieran acercar una donación, lo pueden hacer comunicándose
al 4658-9818.
Una obra de bien, una actividad que merece una distinción,
ya que va desde lo más profundo de Ramos Mejía y llega
al corazón de un monte chaqueño que todos los meses
espera ansioso la llegada de sus amigos solidarios, “que más
que amigos, ya son considerados como su propia familia”.

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