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La Agrupación Eva Duarte estuvo de festejo

Ninguno de los integrantes de la Agrupación "Eva Duarte" se olvidará jamás que cuando se inundaba el barrio Don Juan, ella enviaba el almuerzo para los que querían abandonar sus humildes casas y cuando terminaba su turno de la tarde en la Escuela 32, "la seño", con el agua hasta la cintura nos acompañaba a llevarles la tortilla y el mate cocido a aquellos que lo habían perdido todo. Así comenzamos a conocerla, como "la seño", esa que se preocupaba no solo por sus alumnos, sino por la familia de cada uno; esa seño que teniendo dos hijos chiquitos esperándola en casa, al terminar su turno en la escuela iba a la casa de "sus chicos" para conocer a fondo y buscarle una solución a los problemas de esas familias.-
Siempre estuvo al lado de los más necesitados, buscando una solución a nuestros problemas, que a veces era imposible, entonces nos brindaba un abrazo, una palabra de aliento. Nunca nos dejo solos. Desde siempre se hizo cargo de nuestra realidad, por eso al medio día comíamos todos juntos en los comedores comunitarios que tanto le costaba mantener, pero ella siempre conseguía colaboraciones para que a nuestros hijos no les faltara la comida de cada día, nunca se cansó de golpear puertas para conseguir ayuda para los más necesitados. Para muchos de nosotros su mano era la primer mano amiga que conocíamos, desinteresada, dispuesta a ayudarnos, porque siempre trato nuestros problemas, nuestro dolor y nuestras alegrías como propias.
Pasamos épocas muy difíciles, la época del cólera, cuando en el barrio Don Juan, nosotros y nuestros hijos infectados con granos, había brotes de hepatitis y Tuberculosis, ella se preocupaba por nuestra salud, nos acercaba información, nos enseño a practicar la prevención y en ese momento nos juntó para que la acompañemos en esa lucha para conseguir una sala de auxilios para nuestro barrio. Fue una lucha difícil que llevó años. Primero consiguió quien nos comparara el terreno y con un plano nosotros junto a ella comenzamos a levantar los primeros ladrillos.
Como el problema de la salud era muy grave, mientras trabajábamos en la construcción de nuestra sala, nos consiguió un móvil sanitario. Mientras ella luchaba por seguir adelante con ese proyecto, el intendente de ese momento le daba la espalda, pero ella nunca bajo los brazos y así ese sueño se hizo realidad cuando en uno de los momentos más difíciles de nuestro país, la señora María del Carmen Cardo, esposa de nuestro intendente de ese entonces, Alberto Balestrini, se comunicaba con ella para terminar la tan ansiada y necesaria sala de salud. Y fue así, una vez más, que pudimos concretar un sueño que se hizo realidad, por su lucha, su compromiso y así nos enseño a nunca bajar los brazos, a luchar siempre.
Es imposible no sentir la enorme necesidad de darle las gracias, por enseñarnos tantos valores, por dignificarnos como personas, por enseñarnos sobre todo a las mujeres a tener participación para cambiar nuestra realidad, para darnos cuenta que no solo servíamos pata tener hijos y lavar ropa, sino que cada una de nosotras podía trabajar por nuestro barrio, por los demás y así dejarle a nuestros hijos una realidad mejor. Siempre tenemos presente que cuando la mayoría de los políticos pasaban veraneaban en la costa, ella junto a sus dos hijos pasaba los veranos con nosotros en el barrio, organizando colonias, campamentos para nuestros chicos, que algunos hasta ese entonces no habían conocido una pileta.
Ella siempre se preocupo sobre todo por los chicos, intentando incansablemente de alejarlos de la calle. Así además, formábamos parte equipos de fútbol que participaban de los Torneos Bonaerenses. Su prioridad siempre fueron los problemas de los que más necesitaban y sobre todo de los chicos. Gracias a ella, muchos de nosotros conocimos por primera vez lo que era una obra de teatro. A muchos nos inculcó el arte de la lectura. Y también en los recreos de la escuela, cuando ella podía descansar, se dedicaba a enseñarnos, a muchos de nosotros, a leer y escribir.
Hace 21 años en el barrio Don Juan un pequeño grupo de mujeres y 2 hombres comenzaron a perseguir un ideal, un sueño, el sueño de un mujer peronista, militante , leal a la doctrina peronista desde siempre, quizá desde antes de conocer el peronismo, un ideal que habla por sobre todo de compañerismo, de solidaridad, dos palabras que marcaron su vida y la nuestra después de conocerla a ella.
Hoy como en esos comienzos seguimos luchando por nuestros sueños y los de nuestros hijos, porque ella nos enseño cada día que es posible, es posible pretender una vida mejor, es posible hacer realidad los sueños, es posible tener proyectos y llevarlos a cabo.
Hoy ese sueño que comenzó hace 21 años con una mesa de trabajo, que luego se convirtió en la Unidad Básica Eva "Duarte", que luego fueron 2 y 3 más. Hoy ese sueño cumplido es nuestra agrupación "Eva Duarte". Por eso el 5 de febrero es el día en el que podemos darle ese gracias enorme que cada uno quiere expresarle a nuestra presidente, nuestra compañera y amiga Marisa Guerin. Cuando se formó la primera mesa de trabajo, un pequeño grupo comenzaba a acompañar a Marisa en su camino.
Un camino en el que muchos de nosotros encontró una razón para seguir adelante. A lo largo de estos años Marisa nos enseñó lo que es ser peronista. Con su ejemplo nos demostró el verdadero significado de la palabra compañero (toma una mano que tengo dos). Con ella descubrimos y nos abrazamos a la doctrina peronista. Con ella, con sus fuerzas, sus ganas, con su compromiso con el que más necesita muchos de nosotros comenzamos a ver la vida de otra manera. Aprendimos a soñar, a tener esperanza.
Fue un camino difícil, lo es el día de hoy, porque junto a ella compartimos los momentos más felices de nuestras vidas, pero sobre todo ella siempre estuvo sosteniéndonos en aquellos momentos en los que nos sentimos caer, porque ella nos entrego su cariño, porque ella es parte de nuestras familias y nosotros somos parte de ella.
Nos mostró siempre que existía una realidad diferente a la nuestra y que era posible cambiar, era posible pretender algo mejor. Nos enseñó que el hombre puede perder muchas cosas en su vida, pero lo que nunca debe perder es su dignidad. Ella nos enseño a respetarnos, nos enseño a preocuparnos por los demás.
A través de la doctrina peronista que tiene mucho que ver con la Cristiana, juntos aprendimos a ayudar al otro, a dejar el individualismo y acercar, como ella siempre lo hizo, una mano amiga a quine más lo necesitaba.
Hay muchas cosas que la hacen diferente al resto, pero la más significativa para nosotros es que "somos una familia" no es solo una frase, porque ella nos conoce, conoce nuestro nombre y apellido, el nombre de nuestros hijos, esposos, nietos. Ella conoce nuestra historia de vida, porque ella es parte de nuestras vidas.
Una de las primeras personas que la conoció a Marisa cuando comenzó a andar el difícil pero gratificante camino de la militancia peronista, fue el compañero Orlando Gómez , a quien todos conocemos como "El Chavo", quien tuvo, como muchos de nosotros, una vida difícil. Y después de tanto andar y luchar decidió alejarse d ela realidad y vivir una vida de libertad, olvidando su historia. Hoy lo podemos encontrar en cualquier lugar, bajo un puente, al lado de una vía, donde podamos imaginarlo.
Pero cuando aún estaba con nosotros, escribió algo que encierra el sentimiento de todos nosotros; "He conocido...hace tiempo una mujer ejemplar, dirigente, laboriosa como una abeja en su panal... signo del "Evitismo", su consigna es dignidad.

Anuario 2005


Nuestra América



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