Ganó
1 a 0
Almirante Brown ahora es líder, pero
sigue abusando de las matemáticas
Derrotó
a Sportivo Italiano y se trepó a la punta * Será hasta
que mañana juegue Atlanta ante Tristán Suárez
* El gol lo marcó Gonzalo Peralta al minuto de complemento
* De todas maneras, con muy poco, los de Giunta están punteros
* Siguen habiendo muy buenas intenciones y escasez de fútbol
* La solidez defensiva es su mayor mérito * Por ahora, eso
le alcanza para ilusionar a su gente, que copó Ciudad Evita
*
Por Carlos Correa.-
Habrá
que acostumbrase a ver un Almirante Brown gasolero, con escaso juego,
con mucha garra, sin magia y con la espada de Damocles en la cabeza
hasta el minuto final. Eso al menos es lo que habrá que soportar
si es que el equipo, como hasta ahora, sigue jugando a nada, pero
sumando puntos y encaramándose en lo más alto de la
tabla.
El sábado volvió a sumar de a tres y las 7 unidades
que cosecha le alcanzan para llegar a lo más alto de la tabla.
Las derrotas de All Boys (6) y Comunicaciones (6) y el hecho que
Atlanta (6) juegue mañana ante Tristán Suárez
(4), hizo que el aurinegro ahora comparta el liderazgo con Defensores
de Belgrano y aguarde el cotejo de bohemios y lecheros para ver
si puede mantener esa posición de privilegio.
Ganas son las que sobran
Si algo no
se le puede reprochar a este equipo son sus ganas y la actitud positiva
de sus jugadores. Porque a la hora correr y meter y al momento de
las divididas, si hay que trabar con la cabeza, lo hacen y si hay
tumbar a un adversario para ahuyentar el peligro, ninguno tiene
escrúpulos.
Ahora claro, a la hora de jugar todo se complica, porque los que
deberían generar fútbol no aparecen (¿estarán?)
y cuando se adueñan de la pelota la pierden rápidamente
o hacen control en retroceso.
El sábado ante Sportivo Italiano Brown fue más incisivo
desde el arranque y si bien no fue una tromba, sus intenciones siempre
estuvieron dirigidas hacia el arco de Ponzio. ¿Si tuvo chances?
Sí, las tuvo en los pies de Adrián Romero y en algún
que otro intento de Sebastián Penco; pero como el que lo
traía era Alejandro Orfila, generalmente el balón
moría en los pies de un rival o terminaba dividido para que
ganaran los defensores que esperaban armados. Claro, el uruguayo
no está para eso. Es una gran robador y así como se
raspa para recuperarla, si la traslada él, suele suceder
lo antedicho.
Pero parecía que todo se iba a simplificar cuando a los 21m.
Claudio Huertas se fue expulsado infantilmente y once contra diez,
evidenciaba mucha diferencia entre dos adversarios casi equivalentes.
Pero no se notó, salvo en las actitudes de cada uno, donde
la visita se vio obligada a buscar con más ímpetu
la victoria y el local a defender la igualdad con uñas y
dientes.
Así se murió la primera etapa, sin nada relevante
para destacar, pero con la promesa de que veríamos un segundo
tiempo distinto, con disímiles urgencias y objetivos.
Es la hora de ganar
Ahora toda
la responsabilidad era de Almirante Brown. Había que hacer
sentir esa diferencia numérica y refrendarla con goles y
el panorama se le abrió en la primer jugada del complemento,
cuando a la salida de un corner ejecutado por Romero, Maraschi la
desvió para que el pie derecho de Peralta, ubicado en el
primer palo, impactara con potencia la pelota que ingresó
en la parte alta del arco de Ponzio.
Estaba claro que íbamos a ver otro partido. Porque Italiano
-obligado por la chapa en contra- debía salirse de su libreto
y era una magnífica ocasión para que apareciera en
Brown la jerarquía de algunos de sus jugadores para definir
el pleito.
Pero nada de eso ocurrió. Los tanos, porque jamás
arriesgaron más de lo debido, apostando todo a un error rival
y los mirasoles, porque nunca pudieron capitalizar dos o tres contragolpes
que debieron haber terminado en la red.
De todas maneras, el azzurro tuvo tres chances para igualar, una
generada por el ingresado Verdún, que optó por el
remate al primer palo cuando se imponía un pase atrás;
otra de Gustavo Britos que tras un mal rechazo disparó alto
y la tercera del “Pepe” Pelanda, que le ganó
a su marcador y Campestrini terminó amortiguando el disparo
con su cuerpo.
Por el lado de Almirante, más allá de los fallidos
contraataques, hubo una clarita del hábil e insinuante Leonardo
Zaroza que tapó Ponzio y un disparo en el palo de Lucas Cariatti,
cuando el partido se moría.
Ganó legítimamente Almirante Brown. No le sobró
nada. No gustó. Le sigue faltando fútbol. Sus figuras
no se destacan. No tiene variantes. Pero sustentado en una defensa
sólida (Zavaleta y Medina volvieron a ser figuras) gana y
se perfila para repetir su campaña del Apertura y el hecho
haber alcanzado la punta, envalentona a sus adictos, que el sábado
virtualmente coparon el estadio República de Italia (había
público hasta en los pasillos) y se fueron cantando que “el
Brown se va de la B...” y... mientras sigan teniendo a las
matemáticas como aliadas, quién les puede robar esa
ilusión.

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