| Luego
de ser secuestrado
El tío de “Piki” denunció
a su propia custodia policial
Fue
en la mañana de ayer, en la UFI N°2 de La Matanza * Jorge
Vega dice que los efectivos de la Policía Federal no cumplen
con el servicio dictaminado por un juez en mayo último *
“Es como si me estuvieran entregando”, manifestó
* El magistrado evaluará el pase de la custodia a Gendarmería
*
El tío de Miguel “Piki” Cardozo, el chico asesinado
por un policía luego de activar accidentalmente una alarma
en San Justo, Jorge Vega, denunció a su propia custodia policial,
debido a que según el hombre “no cumplen con el servicio
ordenado por el juez” 10 días después del asesinato
de su sobrino.
Vega presentó la denuncia en la UFI 2 de La Matanza, a cargo
de Javier González, alegando que los efectivos que deberían
acompañarlo las 24 horas, lo dejan una vez que el hombre
cruza la avenida General Paz para ingresar a la provincia.
“Yo vi el oficio labrado por el juez, y allí se especificaba
que debo estar acompañado por un policía todo el tiempo,
pero esto no está funcionando bien, yo siento que me están
entregando”, dijo Vega a NCO.
El 2 de enero último, el tío de Cardozo fue secuestrado
por 3 hombres vestidos con uniformes de la Policía Bonaerense
en Capital Federal en cercanías de su domicilio y llevado
a bordo de un auto hasta la autopista Dellepiane.
El hombre logró escapar en el momento en que iba a ser trasladado
a otro automóvil. “Según consta en los libros,
es ese momento yo tenía custodia, pero yo estaba solo, al
igual que ahora (por el mediodía de ayer), que vine a San
Justo para hacer la denuncia”, manifestó Vega.
Desde que ocurrió el crimen de su sobrino, el 20 de mayo
de 2006, tanto Jorge como su hermana Cristina Vega, la madre de
“Piki” -quien permanece custodiada por personal de Gendarmería-,
recibieron diversas amedrentaciones. En un principio parecían
ser perpetradas para que se paralizara la investigación de
la muerte del adolescente, de la que están acusados dos policías
y un civil.
“En todas las ocasiones que fuimos atacados, las personas
que lo hacían estaban vestidas con uniformes de la Policía
Bonaerense”, aseguró el hombre. De hecho, luego del
secuestro, Vega declaró que en el automóvil en el
que fue llevado, se podía escuchar el radio de la Policía
de La Matanza.
Como resultado de la denuncia presentada ayer, el juez González
evaluará ordenar el cambio de fuerza a cargo de la custodia,
presuntamente a Gendarmería. Pero el hostigamiento a la familia
de Cardozo a través de diversos ataques no son los únicos.
“Si antes nos llamaban amenazándonos 2 veces por día,
ahora nos llaman 20. Si bien los teléfonos están intervenidos,
como las llamadas las hacen de teléfonos públicos,
no se puede hacer nada”, dijo Vega.
Según relató el hombre, el calvario comenzó
días después del asesinato de su sobrino, cuando bajaba
del colectivo camino a la primer marcha que su familia organizó
para pedir justicia. “Se me acercaron unos hombres y me dijeron
que estaba hablando mucho. Allí empezó todo. Pero
desde que la causa se elevó a juicio, todo empeoró”,
aseguró.
Una muerte absurda
A Miguel Eduardo
Cardozo, llamado por todos sus conocidos como Piki, lo asesinaron
en San Justo de un balazo en la cabeza, en mayo de 2006, cuando
al patear una botellita activó la alarma del auto de un policía
que terminó ejecutándolo después de maltratarlo
y golpearlo con la participación de otro uniformado y un
civil.
El homicidio del adolescente de 15 años, sucedió entre
la noche del sábado 20 y la madrugada del domingo 21 de mayo.
Inmediatamente se libró la detención de los tres presuntos
implicados, dos de ellos oficiales de la Policía Bonaerense,
y luego dictada la prisión preventiva acusados de “homicidio
calificado por su comisión con alevosía, abuso de
armas, apremios ilegales, vejaciones agravadas e incumplimiento
de deberes de funcionario público, en concurso real”,
mientras que el tercer implicado en calidad de partícipe.
Como autor del disparo, está acusado el oficial de la Policía
provincial Mariano Luis Arn, de 28 años, propietario del
vehículo cuya alarma sonó y desencadenó la
tragedia. En tanto sus dos acompañantes, el policía
bonaerense Cristian Andrés García, de 23 años,
acusado de coautor del crimen, y el colectivero Félix Víctor
Álvarez, con un cargo más atenuado, de partícipe
secundario.

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