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Jorge Vega sigue esperando seguridad
“Siento que la policía me está entregando”

El tío de “Piki”, el chico asesinado en San Justo en 2006, denunció hace una semana a su propia custodia policial por no cumplir con el servicio “permanente” que dictaminó el fiscal de la causa a poco tiempo del crimen por las amenazas recibidas * Fue después de sufrir un secuestro * Pidió a la Justicia el pase de la custodia a Gendarmería pero todavía no obtuvo respuestas * Mientras tanto, vive aterrado cada vez que cruza la General Paz, porque allí la Federal lo deja sin protección *


Por Soledad Saliola.-

El temor a que vuelvan a atentar contra su vida ya se le hace imposible de sobrellevar a Jorge Vega, tío del adolescente asesinado de un balazo en la cabeza por policías bonaerenses en San Justo. Es que la Policía Federal, fuerza a cargo de su custodia personal, sigue sin acatar la orden del fiscal de la causa quien estableció que se tratara de un servicio en forma “permanente” y “en el ámbito nacional”.
“Tengo miedo de verdad”, expresó Vega habiendo pasado una semana de la denuncia que presentó en la UFI 2 de La Matanza, dando cuenta de la falta de los efectivos que deberían acompañarlo las 24 horas, quienes lo dejan una vez que el hombre cruza la avenida General Paz para ingresar a la provincia.
“Necesito ir a provincia porque ahí vive mi mamá, una mujer muy mayor, además participo de la comisión investigadora con los Lucena y tengo que ir siempre a la fiscalía, pero tengo miedo; siento que la Policía Federal me está entregando”, manifestó a NCO.
Aterrorizado, después del último episodio en el que padeció un secuestro justo en el momento cuando permanecía sin su custodia, Jorge brindó su declaración testimonial en la fiscalía ante la mirada atónita del fiscal Elpidio González que no dejaba de asombrarse por la desobediencia a la orden por él dispuesta.
“Yo vi el oficio labrado, y allí se especificaba que debo estar acompañado por un policía todo el tiempo, por eso no puedo dudar de la fiscalía porque sé que están haciendo bien las cosas, pero perdí la confianza que tenía en mi custodia”, afirmó Vega, al tiempo que agregó que está “desesperado” porque ya no sabe qué hacer si hasta la Justicia es burlada.
En esa misma oportunidad, el hombre le solicitó al agente fiscal el cambio de fuerza a cargo de su custodia por la de Gendarmería. Aunque, ya pasó una semana y “todavía no tengo noticias, no me llamaron ni me avisaron de nada”, agregó.
Desde que ocurrió el crimen de su sobrino, el 20 de mayo de 2006, tanto Jorge como su hermana Cristina Vega, la madre de “Piki” -quien permanece custodiada por personal de Gendarmería-, recibieron diversas amenazas y sufrieron atentados. En un principio parecían ser perpetradas para que se paralizara la investigación de la muerte del adolescente, de la que están acusados dos policías y un civil.
“En todas las ocasiones que fuimos atacados, las personas que lo hacían estaban vestidas con uniformes de la Policía Bonaerense”, aseguró Jorge. Incluso, luego del secuestro, Vega declaró que en el automóvil en el que fue llevado, se podía escuchar el radio de la Policía de La Matanza.
La persecución y el hostigamiento contra justamente quienes son los denunciantes en la causa por el asesinato de Piki comenzó, según relató, días después de la muerte de su sobrino, cuando bajaba del colectivo camino a la primer marcha que su familia organizó para pedir justicia. “Se me acercaron unos hombres y me dijeron que estaba hablando mucho. Allí empezó todo. Pero desde que la causa se elevó a juicio, todo empeoró”, aseguró.
Luego de ese primer susto, un lunes de junio, al caminar en dirección a su casa, en Parque Chacabuco, fue interceptado por un auto con tres ocupantes, uno de los cuales vestía uniforme policial y apuntándole con un arma le ordenó entre insultos que se quedara quieto. Vega consiguió evadir esa riesgosa situación al salir corriendo hacia el parque, tras lo cual los sujetos desaparecieron.
Aquel día, Jorge Vega venía de la casa de su hermana y madre del adolescente asesinado, Cristina Beatriz Vega, después de mantener un encuentro con el ministro de Seguridad provincial León Arslanián, cuando fue sorprendido por un vehículo Fiat Palio color azul que está denunciado en la Justicia como el mismo usado en amenazas contra la mujer.
En ese entonces, lo sorprendió saber que el fiscal que sigue la investigación, había librado un oficio en el que pedía no sólo personal policial de consigna domiciliaria sino también una custodia fija personal, la cual no se cumplía.
Tampoco estuvo custodiado el 2 de enero último, cuando fue secuestrado por 3 hombres vestidos con uniformes de la Policía Bonaerense en Capital Federal en cercanías de su domicilio y llevado a bordo de un auto hasta la autopista Dellepiane.
Vega logró escapar en el instante en que iba a ser trasladado a otro automóvil. Y una vez más lo sorpresivo: en el libro de la denuncia policial consta que en aquel momento tenía custodia.
Lo cierto es que Jorge, mientras aguarda la evaluación judicial de su petición, padece el terrorífico momento en que la Federal justo al llegar a la General Paz “le suelta la mano”.

Anuario 2005


Nuestra América



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