| Tercer
día del juicio por el caso Ramírez-Salas
Más testigos siguen complicando a
los acusados de dos crímenes en los saqueos de 2001
Ayer
declararon un testigo al que le comentaron quién guardó
las armas; otro que presenció el asesinato de Damián
Ramírez y un joven que responsabilizó al propietario
de los locales de efectuar los disparos *
Por
Soledad Saliola.-
Desde que comenzó
el juicio, el lunes último, en el Tribunal Oral 3 de La Matanza,
por dos crímenes ocurridos durante los saqueos de diciembre
de 2001 en Ciudad Evita, los más de veinte testimonios escuchados
desfavorecen la situación procesal de los imputados en dicha
causa.
En la tercera
audiencia desarrollada ayer y hasta el cierre de esta edición,
las tres primeras declaraciones recibidas fueron las de tres testigos
(dos presenciales) del caos desatado el 19 de diciembre de 2001
en medio del cual murieron el adolescente Damián Ramírez,
de 14 años, y Ariel Salas, de 30 años.
En primer lugar
se lo llamó a declarar a Alfredo Avila, un vecino del lugar
donde se desataron los hechos, en la esquina de Cristianía
y Maciel. El hombre mencionó que otros vecinos le contaron
acerca de los saqueos y los dos homicidios y especificó que
un joven llamado Federico le comentó que “Tito”
(por Bernardo Joulie) había guardado armas en un bolso después
de la revuelta de aquel día, en referencia al custodio de
los locales ubicados sobre Cristianía, propiedad de Luis
Mazzi, ambos imputados en el caso.
El testigo
que le siguió, fue Hermes Altamirano, otro vecino de esa
zona que dijo haber estado observando el tumulto de gente en aquella
intersección desde la puerta de su casa con su familia, hasta
que de pronto, al escuchar tiros provenientes de ese sitio, ingresa
a su hogar y a través de una vidriera ve caer a Damián
Ramírez con una herida de bala en su cabeza. Además,
mencionó que los disparos continuaron después de ese
episodio. Y por otra parte, señaló que si bien a Joulie
no lo vio portando armas, “debido a que es una zona peligrosa
me parece por lógica que estaría armado”, dijo.
A lo que agregó que los tiros que escuchó provenían
de los locales cuya propiedad era de Mazzi.
Un tercer testigo,
Juan Manuel Oviedo, empleado por aquel entonces de otro de los imputados
-César Enrique Maguicha-, contó que junto a otros
compañeros de trabajo permanecieron parados en la puerta
del negocio de Maguicha cuidándolo de los saqueos. Fue en
ese momento que, aseveró, vio a “El tano Franco”
(por ese apodo lo conocía a Luis Mazzi) sosteniendo un arma
larga y otra corta en cada mano y disparándolas contra un
grupo de personas exaltadas y armadas que habían llegado
en una camioneta con intenciones de saquear el único local
custodiado que todavía no había sido atacado.
Asimismo, relató
que momentos antes, “El tano” le había disparado
con una pistola en la pierna a un muchacho al que conocía
con el apodo de “Peca”, supuestamente porque salía
de una zapatería que estaba siendo saqueada.
Al inicio del
juicio otros testigos afirmaron la culpabilidad de Mazzi en los
hechos que se juzgan y la de los demás imputados, César
Rafael Orellana, César Enrique Maguicha y el vigilador privado
Bernardo Joulie, quien incluso declaró en contra de Mazzi,
al referirse que fue el ejecutor de los disparos con una escopeta
y una pistola 9 milímetros. Hoy continuará el debate,
al cual todavía no arribaron los testigos de la defensa y
peritos.

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