| Escalofriante
crimen en Merlo
Dos cartas refuerzan la teoría de
que mató a sus hijas y se suicidó
Dos cartas refuerzan
la hipótesis de que el hombre que apareció la semana
pasada calcinado dentro de su auto en el partido de Merlo junto
a los cadáveres de su hija y su hijastra asesinó a
las nenas y luego se suicidó.
Se trata de
dos cartas que le fueron entregadas al fiscal de Morón Fernando
Bellido por la esposa, y el hermano del hombre que la justicia ya
sabe quién es, pero hasta no confirmarlo por ADN optó
por no difundir la identidad.
Fuentes judiciales
indicaron que en la misiva aportada por el hermano, el hombre anuncia
sus intenciones de matar a quien era su actual pareja -la madre
de las nenas- y luego suicidarse.
En la otra,
aportada por la esposa, de la cual estaba separado de hecho, el
hombre también dice que quiere suicidarse y llevarse a las
nenas a "un lugar mejor".
Bellido envió
ambas cartas a los peritos caligráficos de la Policía
Científica que ahora deberán determinar si efectivamente
fueron escritas por él.
El hecho se
descubrió el 18 de febrero pasado cuando el cadáver
de un hombre y de dos nenas fueron encontrados calcinados dentro
de un automóvil Fiat Palio blanco incendiado en un campo
de Mariano Acosta, partido de Merlo.
Los investigadores
aún no pudieron determinar con exactitud la mecánica
de las muertes de las tres personas, porque el automóvil
se quemó a más de 1.500 grados centígrados
y destruyó muchas evidencias, incluso los propios cadáveres
que quedaron reducidos a huesos.
Es que, según
los informes técnbicos, el tanque de gas natural comprimido
(GNC) colocado en el baúl actuó como “efecto
soplete”, por lo que elevó la temperatura dentro del
vehículo.
Sin embargo,
la principal hipótesis es que el hombre, que no pudo soportar
la separación con la madre de las nenas, mató a sus
hijas y, en el mismo momento en que prendió fuego el vehículo,
se suicidó.
Dentro del auto,
se encontró el tambor de un revólver calibre 32 con
tres vainas servidas. Las resultados preliminares de las autopsias
arrojaron un dato escalofriante: los tres cadáveres presentaban
lo que los forenses llaman “negro de humo”, es decir,
respiraban cuando se inició el fuego.
Sentado al volante
se encontró el cadáver del hombre que 48 años,
a un costado el tambor del revólver, en el lugar del acompañante
el cuerpo mediano que se presume es de su hijastra de 9 años
y en el piso de ese asiento, el más pequeño que sería
de su hija de 6.

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