| Se
acerca el final del caso
Día de alegatos en el juicio por los
dos homicidios durante los saqueos
El
debate se inició hace una semana en la que se reavivaron
sufrimientos; habló un testigo clave y hasta se denunció
un falso testimonio * Testigos confirmaron la posesión de
armas de los imputados * Hoy el fiscal, los abogados tanto de la
parte demandante como la defensora harán sus apreciaciones
al Tribunal acerca de lo que ocurrió, y los detalles de las
responsabilidades penales por el doble crimen * Los que sigue es
el veredicto *
Por
Soledad Saliola.-
“Ya todo
quedó bien clarito”, manifestó Raquel Arrieta,
la madre de la víctima Damián Ramírez, confiada
en que “se hará justicia” en el proceso iniciado
el lunes último por las muertes de su hijo y de Ariel Salas
ocurridas en medio de la furia de los saqueos de 2001 en Ciudad
Evita, y que pronto llegará a término luego de pronunciarse
los alegatos previstos para hoy a las 15.00.
En el juicio
que arrancó tras dos suspensiones, finalmente se sabrá
hoy cómo formularan sus acusaciones los abogados querellantes
Alejandro Bois y Paula Betina Squasi, cuál será la
postura del fiscal Sergio Antín ante la prueba evaluada y
qué pedirá la defensa para mejorar la situación
procesal de los cuatro acusados -los comerciantes Luis Mazzi, César
Rafael Orellana, César Enrique Maguicha y el vigilador privado
y ex prefecto Bernardo Joulie,-, ya que hasta el momento se han
visto complicados por la mayoría de los testimonios aportados
en el debate.
Incluso, los
últimos tres testigos presentados por la defensa en la audiencia
del último viernes, coincidieron en decir que vieron a “El
tano” Franco (como lo conocen a Mazzi) con una escopeta, y
que también estaba armado Joulie, custodio de un grupo de
negocios de las calles Maciel y Cristianía, que tenía
en alquiler Mazzi.
El mismo Joulie,
que se confesó inocente, quien en ese entonces era guardaespaldas
del empresario Mazzi además de custodiar unos siete negocios
de su propiedad, atribuyó los disparos a su ex jefe.
En esta semana
además hubo quienes quisieron poner un manto de piedad; al
parecer la memoria les hacía una mala jugada y hasta no recordaban
haber visto quiénes estaban armados durante el trágico
episodio. Y la declaración de una vecina conocida de la familia
de Damián Ramírez, desconcertó a todos al cambiar
la versión de su anterior testimonio al inicio de la causa
donde dijo que Mazzi efectuó varios disparos y una vez en
el juicio afirmó que sólo le vio realizar uno. Esto
le costó una futura denuncia del fiscal por “falso
testimonio”.
El último
sábado, el juicio continuó justo en la intersección
donde transcurrieron los saqueos y el doble crimen. Hasta allí
se trasladaron los magistrados, el fiscal y las partes para llevar
a cabo una inspección ocular. “A los jueces les debe
haber quedado todo claro porque no hizo falta la reconstrucción
de los hechos y mañana (por hoy) son los alegatos”,
anunciaron a este medio Raquel Arrieta.
“Eran
las siete y cuarto, siete y media. Al enterarme de los saqueos salí
de mi casa, caminé dos cuadras y me paré en la esquina
de las calles Cristianía y Maciel. Ahí había
unas siete personas, a quienes conozco del barrio. Junto con Damián,
me quedé mirando lo que pasaba. Vi todo: el Tano Mazzi dio
un escopetazo y Joulie, el custodio, disparó un arma pequeña”,
relató Raquel, quien vio caer a su hijo de 14 años
con un balazo en la cabeza. Su testimonio inauguró el primer
juicio oral por dos de los 39 asesinatos ocurridos durante el estallido
de diciembre de 2001.
En la misma
jornada, para el principal acusado de la muerte del adolescente
Ramírez y de instigar el asesinato de Salas, el empresario
Luis Mazzi (50) -quien estuvo varios meses prófugo- la suerte
no estuvo a su favor. Su abogado, Miguel Angel Pierri, pidió
que le devolvieran el beneficio del arresto domiciliario, que perdió
la semana anterior al comienzo del juicio por haber salido de su
casa. Pero los jueces del Tribunal Criminal 3 de La Matanza, Jorge
Van Staden, Diana Volpicina y Liliana Logroño rechazaron
el planteo y tuvo que seguir preso en la Unidad 29. Tampoco aceptaron
otro pedido suyo para anular una declaración que él
mismo prestó durante la instrucción de la causa y
que lo comprometía. Allí admitía haber disparado,
luego de aclarar que la apuntó al piso.
En cuanto a
la muerte de Ariel Salas, fue claramente relatado sus últimos
momentos de vida por Hernán Cabrera, un joven amigo de esta
víctima de 30 años. El testigo estuvo en el sitio
de la tragedia, y según contó, primero observó
el caos de los saqueos desde la parada del colectivo 624 sobre la
calle Maciel, a lo que agregó que vio a Mazzi disparar hacia
arriba con un arma chica y que también lo vio cuando arrodillado
le disparó con arma grande en la cara a Salas. En ese instante,
añadió, escuchó a la gente empezando a gritarle
a Mazzi que dejara de disparar porque ya había matado a un
pibe. “Mazzi estaba protegiendo sus negocios de Maciel y Cristianía”,
definió.
Según
consta en la causa, por los disturbios, Ariel Salas salió
dos horas antes del taller de alhajas donde trabajaba en Capital
Federal y al bajar del colectivo 180, camino a su casa, lo sorprendió
la balacera; recibió un tiro en la cara.
Mazzi y su
custodio Joulie están incriminados del doble homicidio, y
por las lesiones y el intento de matar a dos personas, una que recibió
una perdigonada en una pierna y otra herida con un tiro por la espalda.
Bajo esta última imputación también están
siendo juzgados los comerciantes Enrique Maguicha y Rafael Orellana.
Los cuatro fueron vistos en la esquina donde se desencadenó
la tragedia.

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