|

Fútbol Primera B
A puertas cerradas, arcos
cerrados
Por la decimoquinta del torneo Apertura, Almirante Brown no pudo con
Defensores de Cambaceres * Fue 0 a 0 en un encuentro mal jugado * Por una
decisión del COPROSEDE, el partido se jugó sin publico *
Sin la presencia tanto de la parcialidad local
como la visitante en Maschwitz, donde los de Isidro Casanova hicieron de
local, empataron en un pálido encuentro Almirante Brown y Cambaceres. Si
hacia falta algo para completar un panorama desolador era la ausencia de
goles.
“Es fea la sensación de
jugar sin público. Te queda un vacío grande. Además, nosotros lo sentimos
más porque por la hinchada tan grande que tiene Almirante, somos locales en
todos lados”. Así se refería Cristian Aragón sobre esta insólita medida de
jugar sin público. De esta manera quedaba expresado el sentir del plantel
mirasol que, al salir a la cancha levantaron sus manos de cara a la tribuna
vacía.
El ayer capitán tuvo que
dejar la cancha faltando cuatro minutos, pero dejó tranquilos a los hinchas
al señalar que “trabamos fuerte pero sin mala intención y yo llego con la
punta del pie, por eso el dolor. Tuve que salir pero estoy bien”.
El Mirasol tuvo un poco
más la pelota casi todo el encuentro pero dejó muy solo a Bruno Calabria, el
único que cada vez que tomaba contacto con la bocha la paraba y levantaba la
cabeza. Los demás jugaban para Cambaceres. El tema fue que en la visita pasó
lo mismo. El solitario fue Germán Piaggio, el resto no se asoció y por eso
se vio un primer tiempo muy flojo, sin vuelo (la única que voló y mucho fue
la pelota) y pocas jugadas de riesgo.
A pesar de que Almirante
lo buscó no tuvo las ideas suficientes para vulnerar a una defensa de tres
hombres que se mostró sólida y ordenada en todo momento. Bruno Calabria no
tuvo la movilidad y el desequilibrio de otros partidos y su equipo lo
sufrió. Como habrá de sido de pobre la actuación del rubio volante que
Víctor Cicolallo, director técnico Mirasol, decidió reemplazarlo a los
quince minutos del complemento.
Si bien los de Ensenada
se mostraron seguros atrás acusaron la ausencia de un generador de juego más
definido. Porque Pablo Casado arrancó como delantero junto a Javier Rossi,
de floja actuación. Entonces la responsabilidad de la creación cayó en los
pies de Piaggio, que apareció por momentos como tercer delantero provocando
que los delanteros quedaran aislados de la línea media. Cuando Casado
retrocedió unos metros y se juntó con Germán Piaggio llegaron las mejores
chances para el 'Rojo' que pudo haber anotado de no ser por la impericia a
la hora de definir de Rossi y por los reflejos del Gato Bustos que le tapo
una bolea de gol a Balanda.
El aurinegro mejoró
un poco con el ingreso de Gamarra. El número quince intentó tener la pelota
y distribuirla con criterio aunque en los minutos que estuvo en cancha no
logró sobresalir demasiado.
Poco se vio en el
complemento y los minutos se fueron sin pena ni gloria. En síntesis, fue un
empate con sabor a nada cuando se esperaba algo más. Y la verdad es que al
jugar a puertas cerradas le hicieron un favor a la gente.
El Verde
volvió a cantar victoria
Como visitante, los dirigidos por la dupla
Viola-Chamorro derrotaron a Flandria por 3 a 2 * Laferrere volvió a la
victoria tras cinco encuentros * Gran actuación del conjunto de La Matanza
en Jauregui
El primer tiempo fue parejo, ni el local ni el
visitante pudieron prevalecer en el dominio del juego. Sin embargo, el Verde
fue más contundente y eficaz en el arco de enfrente. El arma principal
fueron las pelotas paradas. Los tres goles del equipo de La Matanza fueron
por esa vía: el 1 a 0 llegó a los 10 minutos, cuando tras un centro de Adán
Molina, un defensor de Flandria tocó la pelota con la mano, Guillermo Rietti
cobró penal y Blanco anotó el primero. Flandria consiguió el empate a los 33
con un zurdazo abajo de Adrián Maldonado que Eyheramonho no pudo detener. El
2 a 1 llegó a los 39 minutos después de que Verón, tras un centro de Blanco,
le bajara la pelota al bocha Molina, que solo tuvo que empujar la pelota a
la red, y sobre el epílogo de la primera etapa, Gustavo Romero aumentó la
diferencia y puso el 3 a 1: centro de Molina, mala salida del arquero local
Gastón Cardozo, y el delantero sólo tuvo que empujar la pelota.
El segundo tiempo estuvo
de más. El gol casi no generaba peligro y Laferrere manejaba el partido
tranquilamente. El Villero cada vez que se lo proponía llegaba con peligro
al arco rival. Sólo quedó tiempo para el segundo de Flandria, por medio de
un penal ejecutado por Mainetti en tiempo de descuento. Al término del
primer tiempo la historia de este partido ya estaba sentenciada.
|