|
ECOLOGIA- MEDIO AMBIENTE- CONSERVACION
Podrían
desaparecer glaciares del Polo Norte, asegura estudio
Londres,
(PL) Para el verano del 2060 podrían haber desaparecido todos los glaciares
del Polo Norte, según una investigación publicada hoy por el Proyecto de
Evaluación del Cambio Climático en la región.
De acuerdo con el
informe, el Artico está atravesando por un acelerado proceso de
transformaciones debido al calentamiento global que afecta al planeta,
producido básicamente por la reducción de la capa de ozono, a raíz de un
aumento de la emisión de gases de efecto invernadero.
El documento señala que una mayor cantidad de vegetación y animales se están
trasladando más hacia el norte como reflejo de los cambios, los cuales
indican que se derriten las capas de hielo en el punto más lejano del globo
terráqueo.
No obstante, el estudio considera que no todo hay que verlo desde el aspecto
negativo. El hecho de un planeta más caliente hace que aumenten las
posibilidades de desarrollo de agricultura en nuevos lugares del orbe, así
como las exploraciones de petróleo y gas natural.
La investigación, la más detallada hasta la fecha, fue realizada por 250
expertos y seis organizaciones indígenas de la región, quiénes trabajaron
durante cuatro años para determinar cuanto puede afectar el aumento de la
temperatura a la vida en la Tierra.
Importancia
de la Biodiversidad
Por: Manuel Vázquez
cyt@prensa-latina.cu

Dicen los nutricionistas que uno es lo que
come, lo cual desde cierto punto de vista es estrictamente riguroso. Ahora
bien, si ello es así, ¿que son los 840 millones de seres humanos que no
tienen ningún alimento que llevarse a la boca? ¿Se atreverá alguien a decir,
entonces, que no son nada?.
Cualquiera que sea la respuesta, sin dudas puede hacer meditar sobre los
preocupantes ritmos de disminución del hambre en el mundo, pues aunque
objetivamente el número de hambrientos disminuye, no lo hace de una forma
deseable, por lo cual durante los próximos decenios, y probablemente
centurias, ese flagelo seguirá segando vidas en las naciones más pobres.
Simplificando, para ponerle fin deben combinarse adecuadamente dos
condiciones sine qua non: a saber, el mejoramiento genético de cultivos
existentes para la obtención de nuevas variedades más productivas,
resistentes a plagas y a condiciones ambientales severas; así como una
distribución justa y eficiente que haga llegar los nutrientes de forma
aproximadamente pareja a todas las regiones del planeta sin excluir a
ninguna comunidad.
En cuanto al primer punto, los expertos señalan preocupados como las
reservas de plantas y animales que mayormente se emplean en la alimentación
humana no se aprovechan adecuadamente. De hecho, de los cerca de 1,4
millones de especies vivas que existen, el Hombre emplea sólo 14 de
mamíferos y aves en su dieta.
Por mucho que sorprenda el dato, esa cifra palidece en cuanto a los recursos
vegetales, pues apenas cuatro especies -trigo, maíz, arroz, y papas-
proporcionan la mitad de la energía que la humanidad obtiene de las plantas.
Preocupante evidencia de cómo la agricultura moderna, heredera de aquella
que hace 10 mil años empezó a cambiar el aspecto del planeta, ha alentado a
muchos agricultores a adoptar solo unos pocos tipos uniformes de plantas o
animales de alto rendimiento.
Por si ello fuera poco, según leo en un documento divulgado por la FAO en
ocasión de celebrar este 16 de octubre el Día Mundial de la Alimentación
bajo el lema "La biodiversidad al servicio de la seguridad alimentaria", en
los últimos 100 años se han perdido unas tres cuartas partes de la
diversidad genética de los cultivos agrícolas. Y de seis mil 300 especies de
animales, mil 350 están en peligro de extinción o ya han desaparecido.
Ante esos hechos, alerta esa organización, se hace evidente la importancia
de mantener e incrementar la diversidad biológica, pues cuando se abandona
su cuidado, las variedades vegetales y las razas pueden extinguirse. Al
mismo tiempo, disponer de una amplia variabilidad genética posibilita que
los científicos produzcan cultivos y animales más productivas, incorporando
eventualmente nuevas especies al menú humano.
La protección de la biodiversidad, de la cual formamos parte indisoluble,
tiene otros aspectos menos visibles, pero no por ello de segundo nivel de
importancia, pues todos los sistemas naturales están muy estrechamente
entrelazados, y de afectarse uno de sus componentes, los otros sufrirán
necesariamente.
La conservación de las plantas, los animales y su medio ambiente, contribuye
a mantener una pluralidad de sistemas esenciales para la naturaleza. Por
ejemplo, el ganado, los insectos, los hongos, y los microorganismos
descomponen la materia orgánica y transfieren los nutrientes al suelo.
Asimismo, las abejas, mariposas, aves y murciélagos, polinizan los frutales,
proceso sin el cual estos no existirían, y nadie pudiera saborear una
nutritiva fruta. Los pantanos, de poco atractivo entre quienes no conocen de
su esencial papel en los diferentes ecosistemas naturales, entre otras
capacidades, tienen la de filtrar los contaminantes.
Por otra parte, los bosques, cuya superficie a nivel mundial es cada vez
menor, impiden las inundaciones y reducen la erosión. Por ultimo, los
depredadores naturales, con frecuencia perseguidos y eliminados por los
agricultores, controlan el crecimiento de las poblaciones de aquellas
especies de las cuales se alimentan.
De ahí la importancia, resalta este año la FAO, de mantener la biodiversidad
en las granjas y la naturaleza, donde puede evolucionar y adaptarse a las
nuevas condiciones o a la competencia con otras especies, así como
incrementar los esfuerzos para conservar plantas y animales en los bancos de
genes, jardines botánicos, y zoológicos.
Por esa línea de acción, sin pensar en que deba preservarse el entorno como
antes del surgimiento de la humanidad, es que puede avanzarse en la
utilización sostenible de todos los recursos naturales, es decir, de un modo
que no provoque la maldición de nuestros nietos por el estado en que le
hemos dejado el planeta.
La mirada
del jefe
Frecuentemente
se ha dicho que la vista de un tiburón no es muy buena, tal vez dando por
sentado que una buena vista es aquella que alcanza una mayor distancia.
Pero, ¿de qué serviría una vista de larga distancia cuando la transparencia
del agua le permitiría ver, como máximo, un centenar de metros?
Ningún animal puede ser un cazador efectivo si no tiene una buena visión de
la presa y el entorno, por lo tanto un eficiente sentido de la visión será
aquel que mejor se adapte al medio en el que el animal vive y caza. Lo
maravilloso de la vista de un escualo es que puede ver con igual definición
en la oscura profundidad del mar como en la soleada superficie. Puede cazar
con el mismo éxito al medio día como en la negra intensidad de la noche.
El secreto de esta habilidad consiste en el tapetum lúcidum, un tejido que
se encuentra en la parte posterior del globo ocular, una especie de pantalla
reflectora . Las células que forman esta capa actúan como espejos,
reflejando hasta el 90% de la luz nuevamente hacia las células receptoras de
la retina, lo que aumenta considerablemente la sensibilidad del ojo. De esa
forma, cuando un tiburón se pasea por un fondo oscuro puede aclarar el
tapetum y minutos después oscurecerlo al pasearse por la superficie
iluminada del mar.
Supongamos que un tiburón emerge desde un fondo oscuro para atacar a una
foca que se encuentra flotando en la superficie. El cambio de luminosidad
del ambiente haría que el animal quedara cegado de la misma manera que un
ser humano, al abrir la puerta de una habitación oscura y encontrarse con el
sol. Esa persona necesita unos segundos para que su ojo se adapte a la luz y
así poder ver bien. Pero el tiburón no tiene tanto tiempo ya que perdería
su captura. El tapetum se irá regulando rápidamente a medida que ascienda
permitiéndole ver durante todo el recorrido con la misma intensidad de luz,
sin perder de vista en ningún momento a la presa.
La importancia de la vista a la hora de obtener una presa en los tiburones,
la da el tamaño de los ojos. Mientras en un tiburón alfombra, que permanece
adormilado en el fondo esperando que un pez descuidado pase por delante de
su nariz, el tamaño del ojo sólo representa un 1% de la longitud total del
cuerpo, en un tiburón azul, veloz cazador del mar abierto, el tamaño del ojo
llegará hasta casi un 3%.
Sin duda alguna un buen cazador debe tener una vista adaptada al medio en el
que vive y caza, y el tiburón es un cazador implacable, veloz y certero. Tal
vez en eso resida nuestro temor hacia ellos. Los consideramos asesinos
peligrosos y despiadados. Por eso los perseguimos y los matamos, colgamos
sus dentaduras en las paredes de nuestras casas para demostrar nuestro
poder. Pero, a diferencia del ser humano, los tiburones sólo cazan para
alimentarse, sólo matan para sobrevivir. Ellos no matan para conseguir
trofeos que demuestren su dudoso valor.
Tito Rodríguez
Director
Instituto Argentino de Buceo
|