Continente
dividido

Por: Juan Carlos Tafur
jctafur@epensa.com.pe
Estados Unidos ha sido
siempre un país relativamente dividido en dos en términos políticos. Pero lo
que hoy estamos viendo es una nación-continente (como lo es la potencia del
norte) dividida también en términos culturales e ideológicos. El apretado
triunfo de Bush sobre Kerry no indica solamente que una mitad del país
quiere menos Estado que la otra, o más beligerancia internacional que la
otra. En la jornada electoral del pasado martes se ha puesto en evidencia
que detrás de la epidermis multicultural y étnica de EE.UU. hay dos maneras
de ver el mundo radicalmente distintas.
Las tesis de Fukuyama, referidas al advenimiento de una suerte de fin de la
historia, donde el bienestar capitalista se iba a extender por el mundo y
generar paz social y disminuir los puntos de tensión, no se aplican ni
siquiera a su propio país. Andrés Oppenheimer, el periodista argentino del
Nuevo Herald lo dijo muy gráficamente
durante la transmisión de la jornada en CNN en español: "La mitad de EE.UU.
va al cine a mirar las películas de Michael Moore y la otra mitad va a ver
las de Mel Gibson"
John Kerry, según se supo, cuando hablo cinco minutos por teléfono con
George Bush y le concedió la victoria le menciono la división del país y le
planteo la necesidad de trabajar en conciliar para evitar un mayor
conflicto.
No
creemos que esas palabras hayan calado en Bush, pero si grafican una
realidad tangible. A la ya existente diversidad estatal -Florida parece un
país distinto que Nueva York y Texas no se parece un ápice a Washington,
etc.-, se le suma ahora una división transversal que cruza el país del
Atlántico al Pacífico.
EE.UU. sufre en su propio seno un "choque de civilizaciones" que amenaza no
solo la vocación imperial de la actual Casa Blanca (lo cual, en todo caso,
sería una buena noticia), sino la vigencia de un modelo que les ha
funcionado casi perfectamente durante los mas de 200 anos que llevan como
país independiente.
Si Bush se deja engañar por el triunfo personal y la impensada victoria en
ambas cámaras, corre el riesgo de cometer internamente un error aun mas
grave que el que ha cometido con la controvertida guerra contra Irak.
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