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Deberá pagar daños y
perjuicios
Condenaron a abogado
por “defraudar” a sus clientes
Era defensor de dos ex empleados de la Municipalidad de La Matanza * El
letrado dejó que el reclamo prescribiera y ahora deberá indemnizar a sus
clientes * Según los jueces, la demanda podía haber sido ganada si el
abogado actuaba correctamente *
La justicia civil condenó a un abogado a
indemnizar a dos ex clientes, ex empleados de la Municipalidad de la
Matanza, porque por su tarea “contraria a la buena fe y probidad” posibilitó
que un reclamo indemnizatorio laboral prescribiera.
La condena fue dictada por la
Sala B de la Cámara Civil, integrada por los jueces Lidia Hernández, Luis
López Aramburu y Gerónimo Sansó.
La causa se originó en 1992,
cuando los empleados municipales de La Matanza, José Luis Milla y Jorge
Severo Casas, se acogieron a un plan de retiro voluntario por el cual
percibirían el ciento por ciento de la indemnización que les correspondería
en caso de despido.
Pero antes de que caducara el
período para el retiro voluntario, fueron declarados "prescindibles" y, en
consecuencia, la indemnización fue de la mitad de lo que les correspondía.
Ante esa situación, iniciaron
una demanda laboral por el 50 por ciento restante de la indemnización, y
contrataron para ello al abogado Carlos Alberto Lagos, pero el juicio se
dilató y la causa terminó prescribiendo, razón por la cual los dos
trabajadores se quedaron sin el derecho a percibir el dinero que reclamaban.
La Cámara Civil entendió que
los dos empleados tenían "una fundada probabilidad que los derechos hubieran
sido reconocidos, de haber el demandado (el abogado) actuado correctamente
en el ejercicio de sus deberes como apoderado judicial".
Los jueces citaron casos
similares de otros trabajadores municipales que en idéntica situación
terminaron ganando sus juicios.
Según el fallo, el abogado
mintió a sus clientes diciéndoles que el juicio continuaba en trámite cuando
ya había concluido por prescripción.
"La conducta del abogado...
resulta reprochable pues resultó contraria a la buena fe y probidad exigida
por esa norma, al faltar a la verdad frente a sus mandantes respecto del
resultado del juicio, cuando ya sabía que el mismo había terminado por
caducidad de instancia y no podía proseguirse por haber prescripto la acción
respectiva", dijeron los jueces.
"La gravedad de esta conducta
debe ser resaltada porque implicó defraudar las justas expectativas de los
actores", añadieron.
Por ello, condenaron al
letrado a pagarle 22.000 pesos a Milla y 5.500 a Casas por la chance perdida
de ganar el juicio, pero esas sumas fueron incrementadas en 4.500 pesos para
cada uno en concepto de "daño moral".
"En este aspecto, cabe
reflexionar sobre las consecuencias producidas en el ánimo de los actores,
frente a las expectativas creadas por las sucesivas falsedades del letrado
respecto del éxito de las acciones planteadas y su pronta resolución",
explicaron los jueces.
"Se trataba de una
cuestión alimentaria", recordaron los camaristas, que destacaron "la
frustración posterior frente a una realidad que derrumbó irremediablemente
las esperanzas creadas por el letrado, abusando de la confianza puesta en su
actuación profesional".
Gobierno porteño
descontento con el fallo
Deberá cumplir 100 horas
en iglesia por robar un semáforo
Había
robado un semáforo de la ciudad de Buenos Aires * La Justicia lo condenó a
cumplir tareas comunitaria en una capilla de Gregorio de Laferrere * La
Ciudad se mostró en contra del fallo *
La justicia porteña condenó a realizar 100
horas de trabajo comunitario a una persona que intentó robar un semáforo en
octubre de 2003. El fallo, dictado por el Juzgado Correccional N° 7, a cargo
de la jueza Graciela Angulo de Quinn, no conformó al gobierno porteño, que
esperaba un castigo mayor.
“No estamos de acuerdo con el
fallo porque creemos que el hecho que se produjo es más grave incluso que el
daño al mobiliario urbano -el costo para la comuna fue de 120 pesos-. En
este caso, cuando se daña un semáforo, se afecta la seguridad de todos”,
opinó Fernando Verdaguer, director general de Tránsito porteño.
El hecho ocurrió el 13 de
octubre de 2003 en avenida Murguiondo y Directorio, donde tres personas
intentaban robar el semáforo que estaba en esa intersección. Tras recibir
una denuncia telefónica, la policía acudió al lugar y encontró a Rolando
Sosa junto a un menor de edad, los que fueron detenidos.
Más de un año después,
Sosa, domiciliado en el partido de La Matanza, fue condenado a realizar 100
horas de trabajo en la capilla Nuestra Señora de la Paz, en Ramírez y
Varela, en Gregorio de Laferrere. El gobierno porteño no puede apelar el
fallo porque no es parte en la causa; sin embargo, advirtió su preocupación:
"Sólo nos llamaron para corroborar cuestiones técnicas", dijo Verdaguer.
Según el funcionario,
este tipo de delito aumentó en el último año. "Desde septiembre los robos en
los semáforos, sobre todo en las peatonales, aumentaron. Buscan el aluminio
que tienen las viseras (que cubren las partes lumínicas). Dejaron de robar
las plazas de bronce y ahora buscan el aluminio. Incluso estamos pensando en
poner semáforos de plástico", continuó.
Es que, según cifras de
la cartera, hubo unos 300 robos en pocos meses. Los más afectados son los
cruces con semáforos peatonales, ya que son más fáciles de cargar. "Es que
en algunos casos desaparece el semáforo", contó Verdaguer. Además de las
viseras, los vándalos también se llevan las tapas de los controladores de
los semáforos. Y en algunos casos se llevan hasta el equipo controlador.
"En general, las
reparaciones se hacen en un día, pero cuando se trata de las tapas de los
buzones o de los equipos controladores los arreglos demoran entre ocho y 10
días", dijo el funcionario.
En la Ciudad
hay 3500 cruces de calles con semáforos. Unos 1700 cuentan con luces
peatonales, que en general son cuatro. Y los barrios más afectados son los
de la zona sur.
El Tango no pudo despegar y Kirchner cambió de avión
El presidente Néstor
Kirchner tuvo que cambiar a último momento de avión para viajar hacia
Rosario, ya que el Tango 10, preparado para ese trayecto, habría sufrido
algún desperfecto cuando se aprestaba a despegar del Aeroparque
metropolitano, por lo cual el mandatario debió abordar una aeronave de la
Gobernación bonaerense.
"En momentos en que iba a iniciar el rodaje, se detectó una falla en el
sistema electrónico de guiado de rueda de nariz", informó el jefe de Prensa
de la Fuerza Aérea, comodoro Guillermo Lozada. "Este sistema permite
comandar la rueda de nariz del tren aterrizaje" para posicionarse en la
pista para el despegue, explicó el vocero militar.
El avión tenía un "buen mantenimiento" y que lo que
ocurrió “fue un imponderable” , agregó el vocero tras destacar que el
trayecto de la aeronave desde el hangar hasta la pista del sector militar se
hizo "sin inconvenientes". Lozada dijo que "los pilotos, con buen criterio,
decidieron cambiar el avión para la seguridad del Presidente".
Finalmente, Kirchner partió hacia Rosario a las 11.10 en
el avión de la Provincia, acompañado por su esposa, Cristina Fernández, y el
gobernador bonaerense, Felipe Solá, además de otros funcionarios para
encabezar el acto inaugural del III Congreso Internacional de la Lengua
Española.
Esta no es la primera vez que un avión en el que debía
viajar el Presidente sufre algún problema. El último, y probablemente el más
grave, ocurrió el pasado 19 de octubre, cuando la nave que trasladaba a
Kirchner, y a los ministros del Interior, Aníbal Fernández, y de
Planificación, Julio de Vido, hacia Entre Ríos entró en emergencia segundos
después de despegar de Aeroparque.
Cuando al avión había ganado unos 120 metros de altura se
detectó el problema en la turbina izquierda y debió aterrizar de urgencia
quince minutos después en la base de la Fuerza Aérea en El Palomar. En
aquella oportunidad, varios testigos vieron salir largas lenguas de fuego
desde esa turbina y se oyeron fuertes explosiones.
Antes, el Presidente había tenido problemas en dos viajes
en helicóptero. Primero fue por la sobrecarga del aparato de la gobernación
salteña, en agosto del año pasado y en plena Puna. Siete meses más tarde
volvió a ocurrir algo parecido, aunque en menor escala, en la cordillera
mendocina.
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