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Fútbol Primera B
La Matanza es aurinegra

Por Pablo Albornoz.-

Con goles de Gustavo Rivadeneira en el
primer tiempo y de Bruno Calabria en el segundo, Almirante Brown derrotó a
Laferrere por 2 a 0 * El mirasol volvió a la victoria tras 9 partidos *
Y algún día se tenía que cortar esta racha
nefasta de no poder ganar. Y que lindo cuando se corta justo en un clásico.
Eso pensaban los hinchas, dirigentes, cuerpo técnico y plantel de Almirante
al final del partido. Por el otro lado, en el vestuario local eran todas
caras largas y hasta incluso algunos llantos. Ya se sabía desde antes, esta
la era la última oportunidad para los dos de darle una alegría grande a su
gente, y como suele suceder un sector se va feliz y al otro le toca esperar
por la revancha.
Para destacar, más allá
de lo futbolístico, el operativo policial que, con más de 400 efectivos,
controló sin ningún problema tanto a las parcialidades del aurinegro como a
la gente del villero.
Estaba todo listo para vivir
lo que se dice un clásico en serio. Había clima en las tribunas, rivalidad
entre los equipos, el honor estaba en juego, y por si hiciera falta, el
ganador se llevaría una copa a sus vitrinas.
Como todo partido clásico
no fue bien jugado, es más, se podría decir que hubo más lucha que gambetas.
Estaba claro, ninguno de los dos iba a regalar nada.
Los primeros minutos del
partido fueron parejos, los equipos trataban de acomodarse a las cualidades
de la cancha (el pasto estaba altísimo) y no se sacaban ventajas. Ninguno
inquietaba el arco de enfrente. Los dirigidos por la dupla Chamorro-Viola
manejaban un poco mejor la pelota pero siempre terminaba con disparos al
arco mirasol que no revestían peligro.
Almirante, se limitaba a
buscar con pelotazos a Flavio Fernández y al burrito Rivadeneira pero muy
pocas veces entraban en contacto con ellos. Bruno Calabria no encontraba la
pelota y eso lo sentía el conjunto visitante. Pero llegó el minuto 24 del
primer tiempo, y la historia se torció a favor de Almirante Brown: Walter
Gómez peleó la pelota, le cayó al gato Montiquín, que metió un pelotazo
milimétrico a la izquierda de la defensa verde para la corrida de
Rivadeneira. El delantero, sin dudarlo mete un terrible zurdazo al palo más
lejano desde el vértice del área, que dejó sin chances al capitán villero,
Carlos Eyheramonho. 1 a 0 y fiesta de la parcialidad aurinegra.
Laferrere sintió el golpe
y se desordenó. No encontraba los caminos para llegar al arco defendido por
el gato Bustos y, cada vez que parecía que podía ocurrir algo, chocaban
contra la seguridad de la defensa mirasol, liderada por Gonzalo Peralta, que
fue una muralla en el fondo. El primer tiempo se fue con Lafe intentando sin
saber como y con Almirante manejando los ritmos del partido.
El segundo tiempo no tuvo
el vértigo de los primeros 45 minutos, Laferrere se desordenaba con el
correr de los minutos y Almirante jugaba a que pase el tiempo. Con el
ingreso de Gustavo Romero en el complemento, Laferrere buscaba igualar por
la cancha de arriba. Esa era la única posibilidad con la contaba el villero
para empatar el partido. Y lo pudo haber hecho, cuando promediando el
complemento, un centro desde la derecha ejecutado por Adán Molina, fue
peinado por Lobos y la pelota dio en el palo derecho de Bustos que ya no
tenía nada que hacer.
Y los goles que no se
hacen en un arco se sufren el propio. Eso ocurrió a 8 minutos del final. Los
de Chamorro y Viola estaban adelantados y el fondo quedaron uno contra uno.
La defensa de Almirante rechazó el balón, Rivadeneira le ganó a Martín
Rozich y se fue sólo contra Eyheramonho. El 1 salió a achicarle al
delantero, que tiró el centro, la capturó Matías Benítez, se la pasó a
Calabria cuando llegada de vuelta el arquero y el enganche mirasol puso con
el arco a su merced el 2 a 0. A partir de ahí, todo estuvo de más. El
partido ya había quedado sentenciado.
Almirante suma una nueva
victoria en su historial contra Laferrere. De 16 partidos jugados, 9 fueron
para La Fragata, 2 para el Verde y hubo 5 empates.
Con la victoria de ayer,
el mirasol llegó a 19 puntos, pero más allá de lo numérico, se nota que con
Johansen al frente del equipo, nuevos aires sobrevuelan por Isidro Casanova.
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