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La disyuntiva de vivir de commodities o apostar al Desarrollo tecnológico
Un estudio de docentes de la UNLaM apunta a prever la evolución tecnológica en tecnologías de la información que acaecerá en el país y en el mundo en los próximos 10 años *
La Argentina es una Nación con cualidades que la hacen calificar para aspirar a un alto grado de desarrollo. Sin embargo, la reiterada ausencia de planificación, la falta de diseño de políticas a largo plazo y la apuesta prácticamente única a la renta derivada de la exportación de commodities (materias primas), llevaron al país a través de los años a resignarse a ocupar un lugar periférico en relación a las naciones centrales. Estas carencias estructurales de la vida productiva de la Nación, tuvieron un correlato directo en la calidad de vida de la población, condenando a millones a la pobreza y la exclusión social. Actualmente, aparecen señales que indicarían que esa historia de postergaciones comienza a ser revertida por la labor conjunta de distintos sectores, entre ellos las universidades. En esa línea se inscribe "Contribuciones a un ejercicio nacional de prospectiva tecnológica en tecnologías de la información", un proyecto de investigación actualmente en ejecución en la esfera del Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM). Su objetivo fundamental es prever la evolución tecnológica en tecnologías de la información que acaecerá en el país y en el mundo en los próximos 10 años. "La idea de este proyecto nació por una iniciativa de profesores que estaban preocupados por saber qué es lo que puede pasar con las tecnologías tanto en el ámbito internacional como en el país en los próximos 10 años", cuenta el ingeniero Andrés Dmitruk, director del proyecto. Dmitruk coordina un equipo de trabajo integrado por Carlos Lerch, Daniel Biga, Alejandro Pérez, Jorge Eterovic, Marcelo Estayno, Osvaldo Spositto, Cristóbal Santa María, Paula Alfonsín, Carlos Binker y Graciela Romanelli, todos ellos docentes e investigadores de la UNLaM. "Desarrollar un ejercicio de prospectiva tecnológica consiste en estudiar distintas alternativas sobre lo que puede pasar en el país en un determinado campo de actividad, con un horizonte de mediano y largo plazo, teniendo en cuenta sus capacidades presentes y futuras y la evolución mundial. Como consecuencia de los escenarios previstos deben trazarse las acciones a realizar por los distintos actores para lograr ese escenario", explica Dmitruk. Para que ese ejercicio arribe a resultados valederos, deben involucrarse el Estado y distintos sectores de la sociedad, entre ellos las universidades. El investigador de la UNLaM asegura que "un ejercicio de prospectiva se nutre de una cantidad de insumos, no todos científicos técnicos. Y puntualiza: "Nosotros estamos haciendo una contribución a un ejercicio de prospectiva tecnológica, aportando uno muy importante, como es describir qué es lo que puede pasar con la tecnología". Para ello, los autores señalan las tendencias y arriesgan pronósticos en torno a cuál puede ser la situación del sector en estudio en los próximos años. Es evidente la trascendencia que adquiere contar con una información sólida acerca de la situación presente y de la evolución esperada de la tecnología en el plano internacional, así como estimar de qué manera impacta e impactará en el país. Éste es el aporte esencial del proyecto de investigación del grupo universitario. "Para arribar al escenario deseado posible, hay que determinar el esfuerzo nacional a realizar, por ejemplo, cuáles serán las inversiones necesarias; si es posible contar con ellas; qué parte tiene que aportar el Estado, y cuál el sector privado; qué cantidad y qué calidad de recursos humanos se deben formar", resalta Dmitruk. En ese sentido, el Estado argentino encara actualmente una serie de actividades que hacen a un ejercicio nacional de prospectiva tecnológica, lo que viene a dejar atrás tres décadas de ausencia total de políticas de planificación a mediano y largo plazo. Puntualmente, la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (SECYT) ejecuta una planificación estratégica en Ciencia y Tecnología con un horizonte alejado de las urgencias cortoplacistas. Paralelamente a estos esfuerzos enfocados en el futuro, la Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Economía de la Nación en coordinación con la SECYT, ha creado el Foro del Software y los Servicios Informáticos, que formuló un plan estratégico para el sector con vistas al año 2014 y está trabajando para arribar a las metas fijadas. Asimismo, el Poder Ejecutivo acaba de reglamentar la ley 25.922 que define al software como industria, otorgándole beneficios impositivos por el término de 10 años y creando un Fondo Fiduciario para la promoción de la actividad. En el terreno de las tecnologías de la información, la Argentina no ejerce un rol de liderazgo, sino que es considerada una nación "de ingreso tardío". Dmitruk explica la razón de ese papel marginal: "Una gran cantidad de países del mundo encaran planificaciones como una práctica habitual. La Argentina tiene muy poca experiencia en ese tipo de realizaciones de mediano y largo plazo. En general todo es para mañana, para ayer o anteayer, todo es a muy corto plazo". Las razones de este déficit habría que buscarlas en la falta de un proyecto de país definido y la ausencia de políticas de estado consecuentes con ese proyecto. A juicio del experto de la UNLaM, amén de que se haya iniciado una encomiable labor que procura superar esas tendencias históricas, cabe aún formular diagnósticos críticos respecto de los presentes desarrollos. "Se debería tener en cuenta a las tecnologías de la información de manera más integral. Hay una convergencia entre el hardware, el software y los contenidos, que crea muchas oportunidades, que un país como el nuestro puede aprovechar para crear empleos calificados", afirma Dmitruk. Y completa: "Hoy en día la mayor parte de las computadoras son interactivas, es decir, requieren la intervención de alguien desde el teclado para que responda. Pero el mercado que está emergiendo, la nueva ola, son las computadoras proactivas, preparadas por el hombre, pero que reaccionan sin su intervención, como las que gobiernan los airbag o los bloqueadores de freno, y otras nuevas aplicaciones que se crearán como consecuencia del desarrollo de la microelectrónica". En esa línea, el investigador advierte: "Creo que este campo por ahora no está adecuadamente contemplado en las acciones previstas para la ejecución de los planes lanzados, aunque la situación es susceptible de ser cambiada". Consultado sobre la importancia que tiene para el país esta apuesta a la evolución tecnológica futura, Dmitruk manifiesta: "Determinar qué es lo que está pasando en el mundo, en qué lugar nos podemos insertar, cómo mejoramos nuestra calidad de vida, generando mayor valor agregado, y accediendo a trabajos más calificados y en definitiva mejor pagos, tiene mucha importancia". Y añade: "La Argentina tiene que crear nuevas áreas de trabajo para que mejore la situación social actual y de las futuras generaciones".
Como conclusión, el especialista plantea
claramente la disyuntiva entre dos modelos de país que debemos dirimir los
argentinos de cara al futuro: "Hoy vivimos fundamentalmente de la
exportación de commodities, que no asegura trabajo para todos. El
rendimiento de una determinada cantidad de cereales es infinitamente menor
al rendimiento de una ‘tonelada’ de hardware con software y contenidos
incorporados. Debemos aspirar a vivir, a partir de las planificaciones, con
lo que brinda una ‘tonelada’ de tecnología". |
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