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De Recoleta a Leferrere: A diez meses del encuentro entre Martín Churba y Toty Flores
Se trata del diseñador de moda y el dirigente del MTD de La Matanza * Juntos se plantearon un objetivo solidario que crece diariamente *
Pasaron ya diez meses desde que Carlos March, director de Poder Ciudadano, iniciara las tratativas para contactar al MTD de La Matanza con el prestigioso diseñador Martín Churba. Fue en marzo, y semanas después el taller de costura que el Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) tiene en su Centro para la Educación y Formación de Cultura Comunitaria (Ceffoc) en Gregorio de Laferrere comenzó a funcionar. Toty Flores está a cargo y es dirigente del MTD, agrupación piquetera de las más antiguas que no se enrola con ninguna corriente y desde 1997 rechaza los planes sociales por considerar que no necesitan asistencialismo, sino empleo. La Cooperativa La Juanita es el formato de emprendimientos autogestionados y autónomos de servicios educativos, asistenciales y comunitarios que encontraron para sus proyectos: una panadería, una huerta, un jardín para 60 chicos, un taller de costura. Cada máquina significa un puesto de trabajo, y hay seis, donadas por la embajada de Suiza. Desde un comienzo, el plan de Churba y Toty fue reactivar unas pocas máquinas que tenían los piqueteros a las que no les encontraban la vuelta desde la producción ni desde la comercialización. Así empezó la campaña Pongamos el trabajo de moda y surgió el guardapolvo como ícono transversal, “que preserva la identidad, protege, iguala en las diferencias a médicos, maestros, chicos o mecánicos" dice Flores. Actualmente, a la alianza se sumaron la Fundación Pro-Tejer, la fábrica de telas INTA (Industria Textil Argentina), la marca Casa Quintás y la marca Arciel. Tiempo después a Martín le encargaron guardapolvos desde Japón y encomendó la tarea a la cooperativa del MTD de La Matanza. Las prendas llegaron a la capital japonesa, con solapas triples y bolsillos diagonales, estampadas por los trabajadores. Por estos días, buscan crear su propia marca, asesorados por Churba. Y, desde aquel envío, las costureras no pararon. Confeccionaron cientos de delantales para otras empresas, miles de bolsos para un programa de alfabetización, y se animaron con remeras serigrafiadas y puffs para el jardín de infantes. Su apertura, dicen, fue posible porque tras el eco mediático de los guardapolvos llegaron las donaciones.
Churba explica
“Luego de 10 años en la convertibilidad, se desactualizaron las fábricas y se empezaron a perder los oficios. Poner en marcha el sistema resulta más caro que pagar la prenda tres veces. Conclusión: hoy todo el mundo volvió a comprar en China. Pocos crecieron y evolucionaron. Se paga tres veces más que antes por importar lo mismo, y este costo, adivinen quién lo cubre... El último que compra", explica Churba. Y señala que estos vaivenes son los grandes desestabilizadores de la industria textil, porque mil personas pasan a estar fuera del mercado con un producto que queda obsoleto. Desde la Fundación Pro-Tejer, él lucha por una cadena de valor textil que incluya el diseño. "A más producto final, más puestos de trabajo", resume, convencido de que hay que copiar en algo eso que él vivió Con respecto a su labor Martín manifiesta: "En lo individual me siento realizado, pero no como ciudadano. Trabajo con un grupo de piqueteros para tramar un sueño. Ayudar a que un emprendimiento así tenga éxito económico puede generar un cambio en la percepción en este país. No es tan difícil si la gente entiende que capacitarse y asociarse a líderes honestos crea oportunidad, puede desarrollar una industria. Tengo un sueño colectivo: el diseño de un país generoso y del que podamos sentirnos orgullosos. |
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