MUNDO AL DIA

Por ISAAC BIGIO  *
e-mail: Bigio2004@yahoo.com / www.bigio.org



Neo-golpismo


 

Los nuevos levantamientos armados en América Latina tienen un nuevo carácter desde los 1990s, cuando sucumbió el bloque soviético, fracasó Guzmán y se consolidaron las democracias liberales en la región. Ya no se han venido dando para tomar el poder mediante un cuartelazo o una revolución, sino para presionar, renegociar y eventualmente querer llegar electoralmente al gobierno.  

Chávez y Gutiérrez hicieron sus putschs como antesala para llegar a palacio por la vía de las urnas y no de las armas. Humala se inscribe en dicha tendencia y en la de querer presentar a un ala militar como el portavoz de razas o clases oprimidas. 

El motín andahuaylino se ha dado en la misma fecha en que 11 años atrás se dio la sublevación de Chiapas. Si bien protesta por la discriminación al indio no tiene mayor relación con sus comunidades. Mas que un golpe tradicional el objetivo ‘etno-cacerista’ es un golpe de publicidad.


 
El motín de Humala en Andahuaylas



El primer día del año un grupo de ex-militares comandados por el mayor (r ) Antauro Humala tomó una comisaría en Andahuaylas (Perú). Dicha acción se dio en la misma región que hace 25 años se insurreccionó el senderismo y en la misma fecha en que 11 años atrás se levantaron los zapatistas en Chiapas. 

Las tres sublevaciones tienen en común el haberse producido en zonas muy deprimidas, abandonadas y con una alta concentración de campesinos de raza y habla indígenas. Los tres movimientos, si bien plantean defender a los pobres, tienen estrategias y bases sociales disímiles. 

El senderismo fue el último movimiento armado latino americano de cierta envergadura que planteó la toma del poder o nada. Atacó a todo el resto de partidos así como a organizaciones sindicales y comunitarias que no se le subordinasen. Esto le enajenó apoyo popular y permitió que Fujimori se fortalezca polarizando al país entre su dictadura ‘constitucional’ y lo que denominada el ‘terrorismo’. Poco después de la caída de Guzmán en 1992, el jefe maoísta dio un viraje de 180 grados demandando un ‘acuerdo de paz’ a cambio de mejores condiciones carcelarias y de una probable amnistía. 

El zapatismo ha declarado no querer formar un partido ni querer tomar el poder. Su meta es utilizar la sublevación para presionar a un cambio de la constitución y una mejoría de la situación de los indios y marginados. Se auto-proclama como más democrático y estar basado en asambleas comunitarias.  

El motín de Andahuaylas ha sido hecho no por un movimiento de origen marxista sino por un sector de exsoldados descontentos. Los hermanos Humala anteriormente se levantaron en Tacna para pedir la renuncia de Fujimori y hoy han vuelto a demandar lo mismo con respecto al presidente Toledo.      

Los Humala se inspiran en la experiencia ecuatoriana y venezolana en la cual un ala militar golpea reivindicando a clases y razas subyugadas pero que, al final, busca llegar a palacio por la vía de las urnas y no de las armas.  Chávez, Gutiérrez y el panameño Torrijos llegaron a la presidencia con amplia votación queriendo capitalizar el descontento ante gobiernos liberales de derecha mostrando la herencia o las ventajas del nacionalismo populista castrense.    

A diferencia de Chávez y Gutierrez los Humala no han logrado apasionar a la población y no han tejido una alianza con las principales organizaciones sindicales o campesinas. Su discurso es más duro y chauvinista. Plantean una nueva república que fusile a los ‘traidores’ y una campaña armamentista anti-Chile.  

La ideología que propugnan los humalistas es el auto-proclamado ‘etno-cacerismo’. Un movimiento étnico se entiende como uno que defiende a un grupo humano que tiene una lengua, raza o cultura diferenciadas. En el Perú hay quechuas, aymaras y otras etnias indias pero Cáceres no e suna etnia sino el nombre de un mariscal que inicialmente peleó contra Chile pero que también se enfrentó a sus propias montoneras indias, que él mismo inicialmente alentó para resistir a la ocupación mapochina. 

Sus principales propuestas son reconstituir el incario, promover una fuerte Chile-fobia, liberalizar la producción de la coca y reivindicar  a la junta militar de 1968-75, aunque sin llegar a promover las nacionalizaciones o el discurso socialista que ésta tuvo.   

El ‘etno-cacerismo’ ha sido tildado en diversos medios de la izquierda y derecha peruanas como una forma de ‘fascismo cholo’. El motín de Andahuaylas sería, según esta versión, la versión criolla del ‘Pustch’ de Munich tras el cual Hitler fue a la cárcel como antesala de volverse en un líder de masas.  

Esta caracterización se debería a que sus militantes usan uniformes (que no son camisas negras sino parodias del ejército peruano), a su discurso ultra-nacionalista y racial y a sus proclamas autoritarias. 

El peronismo argentino, el APRA peruano, el MNR boliviano o el chavismo venezolano han llegado a ser erróneamente catalogados como ‘fascistas’ debido a ciertos rasgos que sus críticos decían que éstos tenían con respecto al fascismo.   

Sin embargo, un rasgo esencial del fascismo es que es un movimiento que impulsa un sector del empresariado que desea aplastar la belicosidad sindical y el ascenso de la izquierda.  

Este no es el caso del humalismo. Los sindicatos y la izquierda peruanas están debilitados y no son mayor peligro para las grandes compañías y la casi totalidad de los inversionistas privados es muy dura frente a los ‘etno-caceristas’.  

No existen tampoco posibilidades para que en la actualidad se genere un movimiento fascista de masas en América Latina. Lo que el humalismo expresa es un descontento frente a regímenes electos que se tornan impopulares y están llenos de acusaciones de ser ‘corruptos’ o ‘vendidos’ a capitales extranjeros. Ellos tratan de canalizar esa protesta reivindicando la tradición de caudillos militares como Cáceres y Velasco.  

Los nuevos levantamientos armados en América Latina tienen un nuevo carácter desde los 1990s, cuando sucumbió el bloque soviético, fracasó Guzmán y se consolidaron las democracias liberales en la región. Ya no se han venido dando para tomar el poder mediante un cuartelazo o una revolución, sino para presionar, renegociar y eventualmente querer llegar electoralmente al gobierno.  

Chávez y Gutiérrez hicieron sus putschs como antesala para llegar a palacio por la vía de las urnas y no de las armas. Humala se inscribe en dicha tendencia.


  

Pinochet arrestado        


 

La corte suprema ha avalado la orden de arresto domiciliario para Pinochet. Aunque sus defensores podrán buscar nuevas salidas legales, lo cierto es que él se encuentra en capa caída. Su proceso podría tener efectos sobre el futuro de Fujimori y otros ex dictadores.  

Mientras Lagos ha logrado aislar a la derecha dura ahora deberá hacer frente a una izquierda dura que se siente envalentonada, crecida en las elecciones locales y que demanda mayor firmeza y ampliación de la justicia. Esta pide no sólo que se castigue a Pinochet sino que se rompa radicalmente con el sistema económico que él desarrolló. 

El oficialismo tratará de querer mostrar que ahora se puede confiar en la renovada justicia chilena y que el conservadurismo ha sido neutralizado (al punto de poder sacrificar a quien llegara a ser su héroe) en parte debido a que los antiguos socialistas se han reciclado adoptando el modelo monetario dejado por Pinochet.


  

UCRANIA: De Trotsky a Yushenko


 

El líder de la oposición Viktor Yushenko ganó las elecciones ucranianas del domingo 26 de diciembre. Su victoria altera la geopolítica mundial a favor de Washington frente a Moscú. Putin advierte del peligro de la “revolución permanente” que Bush estaría alentando contra él en Georgia, Ucrania, la periferia de Rusia e incluso posiblemente dentro del Cáucaso norte. ¿Cuáles son los mecanismos de la nueva “revolución democrática” en el segundo mayor país europeo?  

Yushenko será ungido presidente cuando se celebren 100 años de la primera revolución rusa, la cual, sintomáticamente tuvo a uno de sus líderes al ucraniano León Trotzky, quien fuese el autor de la teoría de la revolución permanente.  

Las diferencias entre la revolución naranja de Yushenko y la revolución roja de Trotsky son abismales. Más ambas apuntan contra el Kremlin (aunque en direcciones contrapuestas) y generan tendencias internacionales. 

El levantamiento ucraniano se inscribe en la ola de “revoluciones de terciopelo” que han venido sacudiendo al este europeo desde 1989. Este tipo de alzamientos se caracteriza por tratar de evitar la guerra civil y basarse en una gran protesta callejera que desintegra a los regímenes de turno, y que busca abrir a países que se reclaman del socialismo hacia el capitalismo liberal. 

Estas son apadrinadas por la única superpotencia, Estados Unidos, y sus aliados occidentales. Su mensaje es simple. Sostienen que el atraso de las sociedades orientales se debe a que no han seguido la ruta occidental de sociedades abiertas. 

Proponen una liberalización económica y política que, si bien aducen generará desempleo, cierres y polarización social, a la larga modernizará a los países y traerá nuevos y mejores productos internacionales. 

Tanto los presidentes Kuchma (Ucrania) como Shvernadze (Georgia) habían movido a sus respectivos países desde las economías estatizadas y planificadas regidas por un partido comunista único hacia formas de capitalismo y de democracia multipartidaria. Ambos habían acercado a sus naciones hacia EU, y Ucrania aún tiene tropas en Irak. Sin embargo, ellos no han hecho todos los cambios que exige el presidente estadounidense George W. Bush, los que implican una mayor privatización, apertura hacia inversiones y capitales occidentales y un distanciamiento de Rusia para acercarse a EU y la Unión Europea.  

Mikhail Saakashvili y Viktor Yushenko son los protagonistas de esas movilizaciones callejeras que denuncian fraudes electorales y que logran instalar gobiernos nacionalistas anti-Kremlin y pro-Washington. La estrategia estadounidense dio similares buenos resultados en Serbia aunque ha fracasado en Venezuela y Bielorrusia.  

Ahora, tras haber vencido en el segundo país ex soviético más poblado, los estrategas de la revolución democrática querrán deponer lo que denominan el autoritarismo de Lukashenko en Bielorrusia y avanzar en Moldavia, el único país europeo gobernando por un Partido Comunista. 

El presidente ruso Putin teme que eso genere una ola de revoluciones permanentes que puedan cuestionar su dominio en Chechenia y a la postre llevar a un cambio de régimen en Moscú donde se saque al actual Presidente que reocupa empresas privatizadas y que choca con Bush en Medio Oriente para forjar un nuevo gobierno liberal. 

Estas revoluciones son sumamente distintas a las que hace un siglo empezaron a ser promovidas por Trotsky y Lenin. Entonces Rusia era un país rural y los marxistas rusos querían una revolución democrático burguesa contra el feudalismo y la monarquía. Trotzky proponía que ésta sólo podría ser dirigida por la pequeña clase obrera quien debería acabar expropiando a la burguesía y exportando la revolución. La revolución, que se iniciaba a escala nacional y sobre un programa burgués, debía para lograrlo tornarse en anticapitalista e internacional, y por ende hacerse permanente. 

Las revoluciones democrático-burguesas que hoy vienen triunfando en Ucrania o Georgia son en cambio profundamente antisocialistas. Se basan en sociedades industrializadas y su objetivo es desmantelar lo que quede del antiguo sistema soviético. Para muchos marxistas éstas son, en verdad, contrarevoluciones pues se basan en sectores que quieren incentivar la empresa privada y chocan con sindicatos que buscan evitar cierres de empresas grandes.  

Actualmente, los regímenes de Ucrania y Georgia han sido incapaces de contener las nuevas revoluciones aterciopeladas pues carecen de un modelo alternativo y porque sus respectivos gobiernos iniciaron un camino de liberalización que no fueron capaces de mantener hasta sus últimas consecuencias. 

En el este y centro europeo tras la revolución bolchevique de 1917 se produjo una ola de revoluciones proletarias, la mayoría de las cuales fueron sofocadas brutalmente debido a la existencia de fuertes potencias que les hacían frente.  

En el caso de las actuales “revoluciones” liberalizantes ocurre un fenómeno inverso. Estas revoluciones no vienen de abajo sino que son promovidas desde muy arriba. Las grandes potencias no son sus enemigas sino sus amigas. Rusia, quien podría resistirle, no es fuerte ni tiene un modelo sólido.  

Es por eso que este tipo de revoluciones ha venido avanzando en el este europeo y encima ha contado con un fuerte apoyo mediático. Estos nuevos procesos han establecido formas de democracia de mercado que, si bien pueden cambiar a los partidos que están en el poder, han logrado estabilizar una economía de mercado que hoy no amenaza con ser trastocada. 

Por el momento si bien el viento corre el favor de estas “revoluciones a lo Bush” lo cierto es que a su vez, generan nuevas contradicciones sociales internas y posibles movimientos separatistas.  

Curiosa ironía de la historia: Rusia, que como Unión Soviética antes flirteaba con revoluciones en el “patio trasero” de EU hoy es sacudida por revoluciones en su propia periferia.


 
Sismo



En la víspera del día de los inocentes la naturaleza atacó a millones de inocentes. El sismo ha golpeado a los dos extremos del Indico, el tercer océano del planeta, asesinando a decenas de miles que vivían separados por miles de kilómetros y en países que no tenían entre sí mayor contacto.  

El atentado telúrico ha sido más impredecible, letal y global que la suma de todos los atentados terroristas juntos en la historia. Hace tiempo que muchos científicos reclaman que el mayor peligro para la humanidad son los cambios geológicos y climáticos.  

No se pueden prevenir los sismos pero si se puede generar respuestas rápidas de socorro. El 28 de diciembre Blair consideraba que esos hechos no ameritaban que suspenda sus vacaciones, y la ayuda que daba su país a los damnificados era inferior a lo que costó un misil en la guerra iraquí mientras  la que brindaba EEUU equivalía a lo que costó una hora de bombardeo contra Bagdad. Esto no es una broma sino la realidad de cuales son sus preferencias.    


  

Des Aceh



El cataclismo sudasiático ha golpeado sobre todo a dos países quienes padecen de fuertes guerras internas: Sri Lanka e Indonesia.  

Aceh (donde han muerto más de 80,000 personas y fue el epicentro del sismo) es el reducto de la principal insurgencia separatista islámico en Indonesia. Este es el país con la mayor población musulmana del mundo y con bases de Al Qaeda que han hecho atentados allí y en las vecinas Tailandia y Filipinas.  

Apenas ocurrió el 11 de septiembre, EEUU recibió mucha solidaridad y Bush aprovechó ello para gastar billones en dos invasiones.  

Hoy, EEUU tiene la oportunidad EEUU para desplegar un liderazgo en humanitarismo y mostrar al mundo mahometano y subdesarrollado su solidaridad y disposición para evitar que los 100,000 muertos existentes se multipliquen por enfermedades.  

Mas, Bush sólo ha ofrecido ayuda por menos del valor de un día de guerra en Iraq. Tal contradicción seguirá alimentando resentimientos contra la super-potencia.


 

Terrorismo sísmico



Las autoridades de Tailandia confiesan que recibieron alerta de un posible maremoto pero no previnieron para no espantar turistas. Un sistema para pronosticar tsunamis allí cuesta menos que un misil lanzado sobre Bagdad.  

En los primeros 4 días desde el cataclismo ningún líder occidental ha visitado el sur asiático. Allí se viene gastando en ayuda humanitaria menos que lo empleado en ese mismo tiempo en bombardear Iraq o Afganistán. Si no se evitan las epidemias y se garantiza agua y comida para 5 millones de damnificados se podría llegar al quinto o cuarto de millón de muertos.  

El terrorismo telúrico es peor que el de fundamentalistas. Chile, Perú, Colombia, Ecuador y más recientemente Centroamérica han sufrido éste.  

Con una fracción del presupuesto bélico norteamericano se podría crear una fuerza mundial con un fondo billonario que movilice ipso facto decenas de miles de voluntarios y uniformados que garanticen alimento, agua, comida y abrigo a los damnificados. 


  

Terrorismo telúrico



El 26 de diciembre del 2004 se produjo una matanza peor que la del 11 de septiembre del 2001. Un sismo en Aceh y la ola que éste produjo provocaron uno de los peores cataclismos de los últimos siglos. La respuesta que están dando los líderes planetarios al catástrofe del sudeste asiático son, pese a ello, de mucho menor envergadura con relación a la inmediata, contundente y billonaria reacción comandada por Bush ante la voladura delas Torres de Nueva York. Mientras, la diplomacia se ha centrado en la ‘guerra anti-terrorista’, la ‘madre tierra’ ha vuelto a demostrar que los cambios geológicos o climáticos son, como vienen advirtiendo muchos científicos, mucho más peligrosos que todos los bombazos de Al Qaeda. 

En las vísperas del día de los inocentes, la Tierra castigó a millones de inocentes. Se calcula que los muertos pueden llegar a ser cien mil o más. Esta cifra de por sí es mayor que la de todos los muertos producidos en todos los bombazos ‘terroristas’ juntos de toda la historia. Sin embargo, debido a las epidemias y a la falta de comida y agua potable las víctimas podrían duplicarse, tal cual advierte David Nabarro de la organización humanitaria mundial.   

Hasta la fecha los ataques simultáneos más audaces de al Qaeda han sido hechos contra blancos geográficamente relativamente cercanos. El atentado telúrico del 26-D ha golpeado simultáneamente a cientos de pueblos esparcidos en el Norte, Oeste y Este del Indico, el tercer océano del planeta. El sismo ha afectado a una docena de países, algunos de los cuales nunca han tenido mayor contacto comercial o cultural entre ellos. El asesinato en masa ha afectado a pueblos de Tanzania y Tailandia, separados por más de 6,000 kilómetros de mar y lenguas, comidas, historias y religiones que casi no se han entrecruzado.    

Tanto por su sorpresividad, amplitud global y efecto sanguinario los atentados telúricos son mucho más letales que cualquier atentado que haga un grupo clandestino. Este sismo habría movido el eje terráqueo y sepultado una veintena de islas. 

Los sismos no son cosas extrañas en la tierra. Cada año se producen varios de ellos. Nuestra planeta se mueve, los continentes de desplazan y hay constantes choques entre placas tectónicas. Dennis Smith (New York Times) daba cuenta que el terremoto chileno de 1961 produjo ola de hasta doce metros que viajaron 10,000 kilómetros hasta Hawai. No obstante, una ola 50 veces mayor a ésta o a la de del 26-D se dio en 1958 en la bahía Lityya (Alaska) donde un tsunami produjo olas de más de 500 metros de alto. Hace 71,000 años otro sismo en la misma isla de Sumatra, donde se dio el reciente tusnami, habría llenado de tanto carbón la atmósfera que ello dificultó el ingreso de rayos solares y abrió una edad de hielo.  

Indonesia ha producido otros cataclismos que han afectado la vida a miles de kilómetros de distancia. Son célebres los del Monte Tambora (1815) y Krakatoa (1883). 

Pese a ello, no ha existido un sistema de prevención internacional de tsunamis en el Indico, cosa que si hubiese para el Pacífico. La construcción de un sistema de alerta para la región hubiera costado apenas $ 250,000, la cuarta parte de lo que cuesta un misil lanzado sobre Bagdad.    

El descuido ha sido mucho mayor. El observatorio de Hawai habría pronosticado el arribo de olas pero no tenía como comunicarlo o, lo que es más grave, algunos receptores se negaron a implementar medidas bajo el argumento que eso podría espantar turistas. Eso es lo que pasó en Tailandia, nación que acoge anualmente a 10 millones de turistas y tiene 1,5 millón de personas trabajando en esa industria. El resultado es que no sólo se han perdido vidas sino que ahora las agencias no recomiendan a los viajeros ir a ese país.  

El mundo requiere de una red de prevención de sismos y luego, cuando éstos se producen, de reacción humanitaria inmediata.  

El terrorismo telúrico puede atacar cualquier continente. El 26-D se dio casi en el 96 aniversario del terremoto dl estrecho de Messina que asesinó similar número de personas en Italia. Un peligro latente está en Las Palmas (Islas Canarias) donde se prevé que tarde o temprano allí se producirá un tsunami que podría arrasar Nueva York. 

La tragedia del sudeste asiático podría ser utilizada por los líderes mundiales, y en especial de la coalición anti-terrorista, para mostrar cuanta dedicación tienen para proteger vidas. Sin embargo, cuando ya ha pasado más de media semana ninguno de estos líderes y ni sus ministros de relaciones externas han visitado cualquiera de los países afectados (donde están India e Indonesia, dos de los cuatro países más poblados del mundo). Mientras Kofi Annan ha cancelado sus vacaciones, Blair considera que la escala letal no merece que él interrumpa las suyas propias.  

El 28 de diciembre EEUU dijo que donaría 15 o 35 millones de dólares para los damnificados. Esta cifra equivale a lo que ha costado una a tres horas de bombardeos sobre Iraq. Dicho anuncio no ere un chiste dicho en el día de las bromas, sino una confesión de cuales son las prioridades mundiales de Bush. 

El reciente terremoto iraní, pese a que produjo unas 50,000 muertes, tampoco mereció mayor ayuda anglo-americana. Miles de veces más ambas potencias gastaron en las guerras a los dos vecinos de Irán. 

EEUU sigue sin suscribir el protocolo ecológico de Kioto o dejar de ser la nación que más anhídrido carbónico produce y daños a la capa de ozono genera. No elimina sus armas nucleares y bioquímicas con las cuales puede arrasar varias veces a toda la humanidad. 

Con una fracción de lo empleado en espiar y combatir a Al Qaeda se puede montar sistemas de prevención telúrica y de ayuda inmediata en muchas regiones.  

El hecho que la prioridad sea una guerra cuyo trasfondo es buscar mayor poder y también control sobre el petróleo es algo que, a la larga, puede ir contra Europa y Norteamérica.

Los dos lugares donde el terrorismo telúrico más ha golpeado (Indonesia y Sri Lanka) son considerados los dos principales ‘nidos de terroristas’ y ‘bombas humanas’ del sud asiático. Aceh, epicentro del sismo, es el reducto de un añejo movimiento separatista musulmán en medio del país con la mayor población musulmana del mundo: Indonesia (república donde viene creciendo al Qaeda y desde donde irradia propaganda y activistas que actúan en las vecinas malasia, Tailandia y Filipinas). 

La doble política empleada por los aliados generará más resentimientos en el mundo islámico y el subdesarrollado. Diversos movimientos interesados en hacer crecer el sentimiento anti-imperialista podrán ahora mostrar inconsistencias. Podrán aducir que EEUU gasta billones en invadir otros países (aunque Bin Laden siga libre y allí la mayor parte de las víctimas nada tengan que ver con Al Qaeda), mientras que poco hace por ayudar a los damnificados.  

Una tragedia tan terrible como la del 26-D es ver cómo los principales líderes mundiales siguen pensando que el enemigo central son núcleos secretos de terroristas, cuando hay problemas más graves que resolver, los mismos que, de ser afrontados y solucionados, logran que el mundo sea menos desigual y que la población mundial pueda mirar con otros ojos a los líderes occidentales.    


 

Del 2004 al 2005


  

El 2004 ha estado dominado por el creciente poderío del principal presidente del mundo. En Diciembre pasado cayó Saddam, el último de los 4 ‘ases’ más buscados en Iraq. En cambio, de los 4 ‘ases’ que iniciaron el bombardeo a Bagdad, solo uno perdió el poder (Aznar en España), mientras que Howard (Australia) y Bush (EEUU) fueron re-electos ampliamente. Blair (Reino Unido) aún no tiene quien pudiese sacarlo del premierato hasta después que gane las elecciones de Mayo 2005. 

El ascenso neo-conservador norteamericano viene generando una contra-reacción en el ‘patio trasero’. En América Latina ha venido creciendo la centro-izquierda y el proyecto del ALCA se encuentra perforado. Brasil ha logrado plasmar la Comunidad Sudamericana aunque aún sea inviable su sueño de ir hacia un ‘nuevo país’. Varios países andinos y Mesoamérica negocian tratados bilaterales con EEUU, mientras el MERCOSUR, quien también no se pone de acuerdo en muchas tarifas,  pone trabas acusando al Norte de proteger mucho su mercado interno. 

Si bien aliados de Bush fueron re-electos en El Salvador y en Colombia Uribe apunta a obtener un segundo mandato, fuerzas que podrían ser críticas a él ganaron las presidenciales panameña, dominicana y uruguaya. En Venezuela Chávez evitó ser revocado y ahora acrecienta su giro hacia un gobierno nacionalista más duro interna e internacionalmente. En Brasil y Bolivia sindicalistas moderados ganaron las elecciones locales. Ecuador puede estar al borde de otro estallido, aunque la oposición callejera, esta vez, quiere ser protagonizada, no por los indígenas, sino por los liberales. 

Con los procesos contra Pinochet Lagos intenta dividir y debilitar a la derecha, evitar ser desbordado por la izquierda extraparlamentaria y sentar un precedente continental para evitar que otros ex dictadores (como Fujimori) volviesen al poder. Si bien Evo Morales y López Obrador tienen chances de llegar a la presidencia de Bolivia y México, también las fuerzas pro-libre mercado van a querer ganar capitalizando sobre el agotamiento de los modelos ‘heterodoxos’ en Argentina, Perú y Ecuador. 

La guerrilla latinoamericana ha venido trocando las armas por las urnas en todas partes, menos en Colombia, donde no hay visos de llegar a una solución a la centroamericana (cooptación en el sistema) o a la peruana (destrucción). La izquierda quiere ahora mostrar su capacidad de administrar el sistema que antes llamaba a derrocar. Ese giro le está llevando al poder pero también podrá generar el crecimiento de corrientes sindicalistas o indigenistas que pidan, como las centrales obrera y campesina de Bolivia, ir hacia ‘una revolución de masas’, y también que la derecha se revitalice desde la oposición a éstos. 

En el antiguo bloque soviético EEUU apunta a cerrar el año logrando producir cambios en Ucrania. Allí puede repetir lo hecho en Georgia que consiste en mover a antiguas repúblicas de la periferia rusa fuera de Moscú. Lituania, Letonia y Estonia entraron en el 2004  con otros 7 países más a la Unión Europea. Tras empujar a Ucrania más hacia la órbita de la UE y la OTAN, Bush pusiese promover levantamientos populares liberalizantes en Moldova y Belarús. Si bien él apuntala a Putin en su particular guerra contra la autodeterminación chechena, mantiene con él una rivalidad en torno a los hidrocarburos en Medio Oriente y Asia Central. 

París, Berlín y Moscú seguirán chocando con Washington demandando -junto a China, Brasil y Sudáfrica- un mundo ‘multi-polar’. La Unión Europea, que creció de 15 a 25 miembros, seguirá avanzando hacia el este. Este agigantamiento también dará paso a tensiones internas entre quienes quieran consolidar al euro y tener una política externa más autónoma frente a EEUU, frente a Gran Bretaña o varios estados ex-socialistas que no tienen visos de distanciarse de Bush. 

Con el nuevo gobierno de unidad nacional israelí y la elección de Abbas como presidente palestino se reinstalará un proceso de diálogo que podría dar como resultado alguna forma de estado palestino, el mismo que no sería del agrado del creciente radicalismo árabe y musulmán. 

El descontento dentro del billón de musulmanes seguirá cultivando una ola de separatismos (desde el sudeste asiático hasta el sudeste europeo) y el crecimiento de Al Qaeda.  

Irán y Corea del Norte serán los nuevos objetivos de Bush. Si la situación iraquí no se estabiliza sería difícil pensar en otra guerra preventiva contra ambas naciones. De otro lado, lo más probable es que aliados chiítas de Teherán den una sorpresa en las elecciones iraquíes de enero. 

China seguirá avanzando hacia convertirse en potencia. Su modelo que hoy inspira a Vietnam y Cuba consiste en distanciarse de promover el igualitarismo y levantamientos internacionales, para alentar una clase empresarial nativa e inversiones extranjeras.  

Japón seguirá impulsando en el extremo oriente un bloque comercial bajo su timón. La India (que sacó a los fundamentalistas hinduistas del poder) y Pakistán buscarán llegar a acuerdos, aunque la violencia en Cachemira no tiene visos de solucionarse. 

África sigue hundiéndose. Allí cada día muere más gente de hambre y SIDA que en todos los atentados hechos por Bin Laden contra occidente. No se ve ningún programa serio para evitar que la cuna de la humanidad siga siendo el mayor foco de matanzas, las mismas que podrían llegar en Sudán o Uganda a formas de genocidio como las vistas en Congo o Ruanda. Las grandes potencias prefieren invertir más en guerras en Afganistán e Iraq, mientras que los neo-conservadores ansían nuevas incursiones.    

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