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“Yo no voy a hacer de payaso” Solá vetó el presupuesto y agrandó la brecha en el peronismo bonaerense
Anunció su decisión con un discurso muy duro y acompañado por todo su Gabinete * Acusó al duhaldismo de “irresponsabilidad” por haber aprobado un Presupuesto que le recortaba poder * Y afirmó que “la gente quiere gobernadores que gobiernen y no títeres” *
Las metáforas bélicas aplicadas a la política suelen ser un lugar común. Hablar de embestidas, contraataques y disparos es moneda corriente y exagerada. Pero en el territorio bonaerense, hoy, se ajustan a la perfección. Porque el gobernador Felipe Solá decidió finalmente vetar en su totalidad la Ley de Presupuesto 2005 que le metamorfoseó la Legislatura y, así, le declaró una guerra franca, abierta, al ex presidente Eduardo Duhalde. El anuncio de Solá estuvo rodeado de la parafernalia propia de los momentos decisivos. A su lado, en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno, en La Plata, se mostró todo su gabinete. Sólo hubo una excepción: la vicegobernadora Graciela Giannettasio, reconocida duhaldista. El gobernador afirmó que con los cambios realizados en el proyecto que envió a la Legislatura “no podría dar respuesta a cualquier cambio de demanda de la comunidad”. Y argumentó que por la cantidad de reasignaciones que podría necesitar en estos doce meses debería “pedir unas 2 mil leyes” en el año. Ahí está la causa del malestar de Solá. No es el volumen total del Presupuesto (con y sin modificaciones superaba por poco los 17 mil millones de pesos) ni tampoco el escasamente justificado aumento del 29 por ciento en el cálculo de gastos y recursos de la Cámara de Diputados. Lo que realmente enfureció al gobernador en la sesión del 28 de diciembre fue que cercenaran el manejo sin trabas de las partidas. Pero el anuncio fue tanto una explicación de las causas que motivaron la decisión como una crítica durísima y netamente política hacia los sectores que responden a Duhalde. Los acusó de ejercer ”la irresponsabilidad, la desaprensión, la actitud frívola, endógena y encerrada”. Y reiteró la queja, llevada en su momento a la Casa Rosada, de que afectaron la gobernabilidad de la Provincia. Solá debió interpretar que si flaqueaba en este conflicto ya no podría quitarse la sombra de Duhalde en el resto de su carrera. Por eso también hubo alusiones directas al ex presidente. “La gente quiere gobernadores que gobiernen y no títeres a los que manejan desde otros lados”, sostuvo. Y se preguntó: "¿Por qué la provincia de Buenos Aires tiene que tener a un gobernador con las manos atadas, por qué razón se altera la gobernabilidad? No voy a hacer de payaso". Hacia el final de su discurso, Solá llamó a la reflexión de los legisladores (“algunos me acompañaron en la lista”, dijo molesto) para un nuevo análisis. Les pidió que “vengan y conversemos sobre cómo hacer para que cualquier crisis política no afecte la gobernabilidad de la Provincia”. No es casual: el veto total obligaría a un nuevo tratamiento parlamentario Con las partes moviendo piezas para un conflicto que estaba cantado, y ya es explícito, el gran interrogante pasa por la toma de posición del presidente Néstor Kirchner, que en los últimos días se mostró tanto con Solá como con Duhalde y no dejó indicios claros de una intervención a favor de uno o de otro.
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