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Un lugar donde no vale juzgar
“No me trates de usted, porque todo el día trato con personas que me dicen che, fiera, loco y si me tratas de usted me siento fuera de mi hábitat” es el pedido que de inmediato hace Raúl Enrique Ríos, presidente del centro comunitario y fundador del mismo junto a su esposa Norma González. El proyecto de La Cueva de Adulam nació en el año 1996 en la “Iglesia El Buen Pastor” con la conformación de grupos de autoayuda para personas de la comunidad cristiana evangélica “había un grupo al que no sabíamos como llamar: de los borrachines, los drogadictos, los negritos, los marginados” relata Raúl Ríos “y nos vimos en la necesidad de llamarlos de alguna forma” El nombre lo tomaron de una parábola bíblica y apunta a identificar a ese grupo de personas con problemas de adicción sin herir susceptibilidades de “aquellos que quieren cambiar”. El hecho de que se hayan denominado haciendo referencia a un hecho bíblico radica en que funciona conjuntamente con la iglesia El Buen Pastor, para nosotros el nombre evangeliza y por supuesto que lo nuestro tiene mucho que ver con Dios” explica el presidente del centro, pero La cueva de Adulam esta abierta a toda la comunidad sin discriminar religión alguna. La cueva de Adulam funcionó dependiendo de la Iglesia hasta finales de 2002, cuando el centro de autoayuda se independizo y se transformo en una ONG independiente, según el Sr. Ríos “como el cristianismo evangélico no es una religión oficial, nos costaba conseguir apoyo, así que nos organizamos como un centro comunitario, de bien publico”. Para la constitución del centro tuvo gran importancia la predisposición del Pastor de la iglesia Pablo Kim “él nos dejó el templo a nuestra disposición para que podamos trabajar como centro comunitario y nos apoyó desde un primer momento” recuerda hoy Raúl Ríos y agrega “el Pastor sacaba dinero de las limosnas y nos daba a nosotros para que ayudemos a la gente que se acercaba”. Al centro asisten personas con todo tipo de problemas: de adicción a las drogas, al alcohol, que sufren el HIV, que quieren salir de la prostitución, mujeres golpeadas, víctimas de violación, de discriminación por homosexualidad y personas que salen de la cárcel y no saben como insertarse en la sociedad nuevamente. Este es uno de los puntos principales sobre los cuales trabajan en “La Cueva”: preparar a las personas para que vuelvan la vida en familia, con amigos y en comunidad “después de 8 años vemos cientos de chicos y chicas que comenzaron una nueva vida”. La institución cuenta con la colaboración de profesionales de hospitales nacionales “nos tomamos el atrevimiento de pedir ayuda a profesionales de hospitales de Capital Federal” a los que llevan a las personas que necesitan tratamiento estrictamente medico. “Esta es una zona critica” dice Raúl Ríos sobre el barrio en el que se encuentra el centro y continua “nosotros estamos en el núcleo pero también se acerca mucha gente de otros lugares como Lomas de Zamora, Caseros y Morón” Una vez constituidos como centro comunitario comenzaron a trabajar para conseguir pensiones, pases especiales, medicaciones, insertar a personas en trabajos, también iniciaron algunos talleres “las mujeres tejen escarpines y los regalan en hospitales a los recién nacidos” El presidente de la institución aclara que respeta los centros de rehabilitación dependientes del estado, pero asegura que “La Cueva” tiene algo diferente. Esta diferencia radica en que “más allá de las técnicas que aplicamos, acá abrazamos y mimamos mucho a la gente que viene en busca de una mano” La ayuda no solo se brinda al adicto, sino que también se realizan reuniones para la contención del grupo familiar para que se interioricen acerca de cómo tratar a una persona que esta en tratamiento “tenemos muy buenos resultados, de diez se recuperan siete, y de esos tres que recaen dos vuelven” resalta Raúl Ríos y hace hincapié en que la recaída es parte de la recuperación. Gracias al éxito en la recuperación de adictos “La Cueva de Adulam” capacitó a personas recuperadas para que continúen con el trabajo en países limítrofes y en Miami. Además realizan talleres de prevención de HIV y drogadicción en escuelas o” donde nos inviten” y reparten preservativos en las colas de los boliches. La Cueva de Adulam cuenta con un comedor en el que asisten a 200 personas por día y es abastecido por la Municipalidad de La Matanza, asimismo entregan un bolsón mensual de alimentos a personas mayores propiciados por el Diputado Luis D Lía. Los integrantes del centro trabajan con chicos organizando diversas actividades de recreación para la contención de los mismos y realizan actos de solidaridad, como la visita a hospitales a los que llevan agua mineral, pañales y galletitas entre otras cosas. “Nosotros hacemos un trabajo de contención de 24 hs los 7 días de la semana y esperamos un resultado positivo o positivo” concluye Raúl Ríos presidente de “La Cueva”, lugar que apuesta a la recuperación y a la reinserción en la sociedad de loa “adictos y marginados” creando vínculos de solidaridad y ayuda mutua. La Cueva de Adulam se encuentra en Av. Crovara Y Cristiania en Isidro Casanova y las reuniones se realizan los días lunes a las 20:00 hs. Para contactarse comunicarse con Raúl Enrique Ríos al 4695-2515 o enviar un correo electrónico cadulam@hotmail.com |
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