Reportaje a uno de tantos


Por Pbro. José Guillermo Mariani

 

Sc. ¿Me permite, Padre, hacerle algunas preguntas sobre esto tan curioso que sucedió con las declaraciones del representante del Episcopado español con respecto al uso de preservativos?

 

Ig.  Pero le advierto que yo no voy a decir otra cosa que las que dice la Iglesia oficial

 

Sc.  Padre, dígame por favor,  es que uds. ¿tienen prohibido pensar?

 

Ig.   No tenemos prohibido, pero aceptamos gustosos lo que dice nuestra Santa Madre.

 

Sc.  ¿Podría decirme las razones que tiene la Santa Madre para prohibir el uso de preservativos, como acto inmoral, aún en el caso extremo en que se trate de frenar el SIDA?

 

Ig.   Primero, porque se trata de un medio de evitar la procreación, que es la finalidad primera del acto sexual.

 

Sc.   Dos cositas, Padre, ¿no sería el primer objetivo del acto sexual la completa comunicación humana como expresión del amor y experiencia del placer? Y, cuando la procreación está absolutamente imposibilitada por otro motivo (enfermedad, esterilidad, edad, sexo) ¿no desaparece absolutamente la fuerza de su argumento?

 

Ig.   De ninguna manera. El preservativo es inmoral porque de por sí,   aunque se lo oriente a otro fin, está destinado a una inmoralidad que fomenta la promiscuidad. La inmoralidad de buscar el placer esquivando la responsabilidad de la procreación.

 

Pero, además se trata de un violación de la ley natural, porque priva al acto sexual de las características establecidas por la naturaleza.

 

Sc. Perdone, Padre, ¿me está diciendo Ud. que el único modo de admitir el uso de preservativo sería que cada chico naciera con un condón móvil provisto por la naturaleza?

 

Ig.   No admito esa falta de respeto

 

Sc.  Pero Padre, si yo adhiero a su argumento, todas las conclusiones científicas que se basan en la investigación más profunda  que la simple constatación de lo que al hombre le sucede naturalmente o se ha acostumbrado a hacer por ingenuidad o ignorancia, sería inmoral. Y entonces, hasta tomar una cafiaspirina contra el dolor, o, mucho más grave, trasplantar un órgano para remediar una grave deficiencia natural, entraría en esa calificación. ¿No le parece que esto sí es una falta de respeto a la ciencia, a la inteligencia y al derecho a la salud y la felicidad de todo ser humano?

 

Ig.   Si la Santa Iglesia, con experiencia de siglos enseña y sostiene todo esto que Ud. no admite, por algo será. Y esto es un argumento de fe que Ud. no puede refutar.

 

Sc. Disculpe nuevamente, Padre, soy cristiano, soy Iglesia, pero no renuncio a pensar y la conducta que Ud. fundamenta con sus argumentos no es otra cosa que darle las espaldas a la vida, con la misma actitud que les hizo silenciar, no hace demasiado tiempo, los ultrajes que significaron, las torturas, desapariciones y eliminación de personas.

 

Ig.  Es el argumento habitual de lo enemigos de la Iglesia. Y yo soy hijo respetuoso y obediente. Hemos terminado. 

 

(las abreviaturas usadas para distinguir a los dialogantes son Sc.= sentido común  - Ig.= Iglesia oficial)


 
Pacatería Paqueta


Por el Pbro. José Guillermo Mariani 

 

El espectáculo del  Ballet Argentina con Julio Bocca, con que comenzó la quinta luna coscoína fue realmente excepcional. Arrancó frecuentes aplausos y signos de admiración. La perfección lograda por el conjunto de bailarines en las diversas y variadas interpretaciones, hablan de un trabajo sostenido y serio que a la vez que resulta halagador para su responsable y creador, hacen olvida el protagonismo absoluto y tradicional de Julio. La interpretación del tango con los cuerpos semidesnudos de Julio y su partener, dejó una sensación de delicadeza y riqueza de expresión corporal. El público no mezquinó sus aplausos  y se advertía un clima de contagio de admiración respetuosa ante la maravilla de la flexibilidad y original coreografía con que se traducían las diversas situaciones musicales en  la pareja. Eran como pinceladas que llenaban de colorido la tela invisible del magnífico y amplísimo escenario, a pesar de tratarse nada más que de dos diminutas figuras en comunicación gestual. En algún momento la actitud silenciosa de la gente parecía devoción. 

Al día siguiente, la críticas de algunos medios y de algunas personas a las que esos medios dan gustosamente cabida exagerando con sus comentarios las opiniones expresadas, armaron un clima de escándalo puritano Es para preguntarse. ¿Se trata de “pacatería” tradicional a la cordobesa? Ya ha tenido varias expresiones en los últimos tiempos. Sin embrago hay que notar que no es “cordobesa”, sino de algunos cordobeses paquetones que conservan con su nobleza desgastada, una actitud moralista que los adhiere a organizaciones como el Opus Dei,   Legionarios de Cristo, Lefebristas o Vacantistas y les asegura así beneficios temporales y eternos.  

Comentaba un psicólogo muy amigo que “realmente, para sentirse herido en el pudor, por el desnudo presentado de ese modo, había que tener instalada en los ojos y en la mente, una buena dosis de sexofobia”  

Lo cierto es que, dio la impresión para quienes no habían presenciado el espectáculo de que había constituido una ofensa a la decencia. Y así la “pacatería” paqueta, empaquetó con un rótulo denigrante una magnífica expresión artística. Lamentable.


  

Levantando esperanzas


Por el Pbro. José Guillermo Mariani 

 

El Miércoles  26 se reabrieron las puertas de la esperanza. Comenzó entonces en Porto Alegre la quinta reunión del Foro Social Mundial. Haciendo peso, del otro lado de la balanza,  el Foro Económico de Davos, con medidas de seguridad extremas para defender a los señores importantes que representan los capitales internacionales y que, disfrutando de todas las comodidades, redefinirán las políticas para seguir ajustando, con el mayor disimulo posible, los mecanismos globalizadores que les producen ganancias incalculables. 

Pero, bajo el sol abrasador latinoamericano, cobijado por centenares de blancas y amplias tiendas de campaña levantadas en la costa del Guaíba, representantes populares de más de cien países, golpearon y abrieron una vez más las puertas de la esperanza para el mundo que padece impotente el dominio de los más fuertes -que cada vez  son menos-, para escándalo de la historia y sufrimiento de las mayorías.  

En la política de los  organizadores, que en cada convocatoria van recogiendo experiencias y variando los ensayos para vencer al Gigante, se destacó este año la decisión de  llevar el Foro “a la calle” disminuyendo todos los gastos y costos para hacer posible la participación de indígenas, campesinos y faveleros.  

Se esperaba, con optimismo, unos 120.000 participantes. Fueron 155.000. En la clausura, leyeron  las conclusiones un brasilero, un indígena y un niño. Se desarrollaron, programadas, 2.500 actividades. El presidente venezolano H.Chávez y el escritor premio Nobel J. Saramago impactaron por la radicalización de sus conceptos y proyectos.  

Muchos analistas critican a estas gigantescas expresiones antiglobalizadoras, como movilizaciones estériles, que no llegan a concretar acciones eficaces para construir el otro mundo posible. Desde luego que sería de desear que, en esta especie de  anarquía que necesariamente se vive en un clima tan multitudinario y heterogéneo, brotara un consenso que ideara y organizara una acción eficaz y disparadora de un proceso definitivo contra la opresión .Los esfuerzos se orientan en ese sentido. No conocemos las decisiones concretas que se han podido tomar en esta multitudinaria reunión.  

Una de ellas es la propuesta de preparar el Foro 2007 que se llevará a cabo en algún país africano, con Foros regionales o continentales en el 2006. Venezuela reuniría a Latinoamérica.  

En los requerimientos de soluciones para los problemas causados por la bendita globalización económica, no es raro que haya impaciencia y urgencias. Pero nada se produce con un salto. Hay que seguir caminando. Y el éxito de la convocatoria de Porto Alegre hace notar que los pobres, excluidos y marginados no están dormidos. Y la esperanza va alimentándose con todo este proceso que consiste simplemente en permanecer de pie, sin dejarse engañar y restregando las narices de los poderosos de Davos, con la fiesta, el desafío, la presencia y la canción.

Ir arriba