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Hay cinco detenidos Fue imputado un recluso en la causa por el asesinato del despachante de aduana
Un preso de la cárcel de Ezeiza sería quien realizó el llamado del secuestro virtual desde un teléfono público de su pabellón * habrá reuniones con las empresas para monitorear las llamadas efectuadas desde las penitenciarías *
Un recluso de la cárcel de Ezeiza fue imputado este fin de semana en el marco de la causa por el brutal asesinato del despachante de aduanas Facundo Azulay, ocurrido el jueves pasado en la localidad matancera de Lomas del Mirador. El recluso sería quien efectuó desde el teléfono público de un pabellón la llamada del secuestro virtual que luego derivó en el secuestro y asesinato del despachante de aduana. De esta manera, el reo -de apellido Godoy- se convirtió en el quinto detenido por el caso que, según el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, está 'totalmente esclarecido'. Si bien había versiones periodísticas que vinculaban a un preso con el hecho, esto recién se confirmó el sábado cuando personal policial allanó su celda en la cárcel de Ezeiza por orden de la justicia federal. Los restos de Facundo Azulay fueron inhumados ese mismo día en horas de la mañana en el cementerio La Arbolada, en la localidad bonaerense de Escobar, en medio de desgarradoras escenas de dolor y angustia. En tanto, en las últimas horas se supo que el jueves próximo funcionarios del área de seguridad de la Nación y Buenos Aires se reunirán con las principales empresas de telefonía para definir cómo controlar de manera más eficiente a los detenidos en las cárceles, vinculados en la mayoría de los casos de secuestros virtuales. Así, el subsecretario de Política Criminal de la Nación, Alejandro Slokar, junto al subsecretario bonaerense de Investigaciones en Función Judicial, Esteban Marino, hablarán de manera particular con Telefónica y Telecom para desarrollar un software capaz de controlar las llamadas salientes desde las cárceles. La idea sería instalar cámaras de seguridad apuntando a los teléfonos públicos en las cárceles, desde donde suelen hacerse las llamadas para realizar los secuestros virtuales. Asimismo, el ministro de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, reconoció que "la realidad carcelaria de la Argentina no dista de la que existe en el resto de Latinoamérica", por lo que hay "mucho para trabajar" en los próximos años. "Hay un plan carcelario nacional que está funcionando y con perspectiva. El Estado nacional lleva ya mucho dinero invertido en esto, y hay mucha transferencia de recursos a las provincias para ponerse al día con viejas deudas" vinculadas a cuestiones penitenciarias.
El hecho
El despachante de aduana fue asesinado de un balazo en la cabeza por delincuentes que lo secuestraron y cobraron un rescate en Capital Federal. El caso se inició cuando la víctima fue a pagar un rescate por un presunto secuestro virtual y los delincuentes que fueron a su encuentro se lo llevaron cautivo, llamaron a su socio, recibieron un pago de 10 mil pesos y prometieron liberarlo, aunque finalmente lo asesinaron con un balazo en la cabeza en la villa Las Antenas. La víctima fue Facundo Azulay, de 36 años, quien se transformó en la cuarta víctima fatal de secuestros extorsivos de los últimos años, detrás de los casos de Diego Peralta, Juan Manuel Canillas y Axel Blumberg. Todo comenzó a las 9.30 cuando Azulay recibió un llamado en su oficina de la calle Chile al 800, en el barrio de San Telmo, en el que un delincuente le advirtió que tenía secuestrado a un familiar suyo, aunque en realidad se trataba de una farsa. Desesperado ante la posibilidad de que algún pariente estuviera cautivo, Azulay acordó con el delincuente pagar un rescate de mil pesos en un sitio que la policía aún no pudo determinar. Los investigadores creen que los delincuentes, al ver llegar a Azulay al sitio pactado bien vestido y con un buen auto, decidieron transformar lo que era un secuestro virtual en un verdadero secuestro extorsivo, por lo que lo amenazaron con un arma y lo capturaron. Los captores se comunicaron nuevamente con la oficina de Azulay, donde atendió su socio, a quien le comunicaron que querían 10 mil pesos de rescate por el despachante de aduanas. El socio de Azulay pactó el pago del rescate en el barrio porteño de Mataderos, en la esquina de las calles White y Eva Perón. Sin embargo, Azulay recién apareció al mediodía, cuando fue encontrado por un remisero tirado al costado de la avenida General Paz, del lado de Provincia, en inmediaciones de la villa. La hermana de la víctima dijo que los propios delincuentes habrían sido quienes llamaron a la remisería para decir que tenían que trasladar a 'una persona mayor que estaba enferma'. El remisero y un policía bonaerense llegaron a las 12.15 con Azulay baleado al Hospital Santojanni, donde finalmente murió. Fuentes judiciales y de la Policía Federal indicaron que ni el secuestro virtual inicial, ni el secuestro de Azulay fueron denunciados mientras transcurrían. La historia del secuestro recién fue contada por el socio de la víctima cuando apareció Azulay en el Hospital Santojanni. Por la aparición de Azulay en la General Paz, interviene el fiscal de La Matanza Claudio Polero, pero como su muerte fue en el Hospital Santojanni, intervino la comisaría 42, con la que está de turno el fiscal de instrucción porteño Joaquín Rovira. |
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