Análisis de una realidad compleja (Primera parte) 

Reseña histórica de los movimientos piqueteros


 

Con fuerte base en el partido de La Matanza, el sector piquetero fue ganando terreno político tanto en el ámbito nacional como local * Se conforman como el grueso de la población pobre e indigente: un claro objetivo electoral que supieron aprovechar los partidos políticos mayoritarios *

 

Por Juan Carlos Sánchez (*)

Agencia Alai-amlatina.-

 

En las últimas semanas, los piqueteros vuelven a estar en el candelero informativo por el supuesto ataque a un automovilista que, con su familia, pretendió ejercer su derecho al libre tránsito, de acuerdo con el art. 14 de nuestra Constitución Nacional. También lo están, porque el próximo inicio del ciclo lectivo en todo el país es un motivo suficiente para buscar la presencia del Estado para la asistencia de los niños y jóvenes que no pueden concurrir a las escuelas debido a la falta de útiles y por otro lado, ante la escasez de cursos de formación profesional, vuelven a la carga para que se implementen con el fin de capacitar a la enorme masa de desempleados que conforman el movimiento piquetero.

Muchas veces, cuando leemos estas noticias de marchas y contramarchas, de exigencias de urgencias relacionadas con el movimiento piquetero, podemos caer en la confusión acerca de quien es quien y de los fines que persiguen como también del tenor de su participación como nuevo actor político después de la caída de De la Rúa en el 2001. Confusión que varias veces ha llevado a diluir el límite jurídico entre su derecho a la protesta y el derecho del resto de la ciudadanía a transitar libremente por las calles de nuestro país, pero que olvida el trasfondo político y económico que tiene, en sí mismo, el piqueterismo.

Los piqueteros surgieron como una respuesta política al neoliberalismo en 1998, en ocasión de la formación del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) que está encabezado por Raúl Castells mientras se iba conformando la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) liderada por Luis D'Elía, en el territorio de Alberto Pierri: La Matanza.

El estallido de tres años más tarde los catapultó a la escena política en el pleno fragor de la crisis económica, comparable a la de 1890, que fue piloteada por Duhalde a quien jaquearon durante todo su mandato. La represión en el Puente Pueyrredón marcó el inicio del fin de su gestión pero marcó el florecimiento del Movimiento de Trabajadores Desocupados "Aníbal Verón" (MTD ANIBAL VERON) que, años más tarde, se escindiría en dos agrupaciones diferentes debido al distinto enfoque de su accionar político y de las diferencias con respecto a los hechos que concluyeron en la muerte de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

Al mismo tiempo, surgía desde el interior del país, desde Salta y Jujuy, la Corriente Clasista Combativa (CCC) liderada por Carlos Alderete y un callado "Perro" Santillán mientras Néstor Pitrola, enrolado en las filas del Partido Obrero liderado por Jorge Altamira, comenzaba a enhebrar el Bloque Piquetero Nacional (BPN) mediante alianzas estratégicas dentro de la variada gama de la izquierda vernácula que articuló junto a diferentes organizaciones sociales.

Todas estas agrupaciones, al igual que otras menores en el resto del interior de nuestro país, conformaron un aglutinamiento de masas devenido en movimiento para la representación política de muchos de los excluidos por la política económica neoliberal de la década de los `90. Algunas de ellas, como el FTV y el MTD VERON, comenzaron a tratar de organizar a sus militantes para la subsistencia mediante microemprendimientos propios y que, aún hoy, persisten pese a los diferentes embates que se abaten sobre ellos; otras, en cambio, eligieron un perfil más político como el MIJD y el BPN aunque debe reconocerse la búsqueda de soluciones mediante la solicitud de bolsones de comida frente a los supermercados o la tramitación de los Planes Jefes y Jefas de Hogar, pergeñadas por el duhaldismo con el fin de diluir la tensión social existente.

Sin embargo, debemos reconocer que la militancia tiene una población bastante heterogénea. Por un lado, los pobres estructurales; es decir, aquellos que se debaten entre la pobreza y la indigencia desde hace décadas y por otro, los nuevos pobres surgidos por el exterminio de la clase media, de gran parte del medio pelo argentino que se sigue resistiendo a la caída en picada desde fines de la década pasada y que conserva el capital cultural adquirido en su vieja posición social.

Seguramente, la composición en cada agrupación en particular es diferente dependiendo del radio de influencia en que actúan política y económicamente, pudiendo destacarse el MIJD, la CCC y el BPN con una militancia basada en pobres estructurales en su mayoría mientras que el FTV y el MTD VERON se encuentran con integrantes surgidos de ambas pobrezas.

Ahora bien, ¿cuáles son sus fines? ¿hacia dónde van? y ¿hasta dónde van a seguir con su accionar? son las primeras preguntas que nos debemos hacer, una vez delineado el perfil de cada uno de los integrantes de este movimiento que sacude la modorra del medio pelo argentino y que es estratégicamente dividido por un Partido Justicialista ávido de clientes y que teme, como temió en su momento, perderlos...

 

(*) Cs. Jurídicas, Políticas y Sociales (I.S.P. Dr. Joaquín V. González) 

        

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