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Por ISAAC BIGIO *
Uruguay inaugura el primer gobierno centro-izquierdista de su historia. El ‘Pepe’ Mujica (quien pasó 14 años preso acusado de ser líder ‘terrorista’ tupamaro) es el nuevo ministro de ganadería. Dice que ha renunciado a querer matar a la burguesía pues ahora busca mantenerla para ‘ordeñarla’. Esto último refleja la evolución que tienen los socialistas del Cono Sur. En los 1970s Uruguay y Chile tenían los frentes izquierdistas más masivos del continente. En ambos casos las izquierdas sufrieron golpes y una posterior ‘moderación’ que les ha llevado a llegar a palacio pero renunciando a sus iniciales banderas radicales. Danilo Astori ha asumido la cartera de economía. Eso ha tranquilizado a los mercados pero ha sido criticado por muchas bases marxistas que temen que Tabaré Vásquez no haga mayores cambios socio-económicos. Vásquez seguirá la ruta de Lagos y Lula (y no la de Allende o Castro) de mantener el andamiaje monetarista aunque proponiendo un plan social de emergencia y mejorando los vínculos con Cuba y el MERCOSUR.
Retroceso ruso
Todos los antiguos aliados rusos de Europa del Este (y tres de las 15 ex repúblicas soviéticas) están o quieren estar en la Unión Europea y la OTAN. Los principales admiradores de EEUU en Europa ahora son varios países ex socialistas, incluyendo Ucrania y Georgia. Alemania y Francia, que eran los principales socios europeos de EEUU, ahora ya no perciben a Rusia como una superpotencia contrapuesta, sino como una potencia de segundo rango a quien quieren arrastrar tras ellos en sus disputas con Washington. EEUU ya no teme que se vayan esparciendo nuevos estados pro soviéticos. Hoy es Moscú quien va viendo cómo antiguos satélites suyos se vuelcan hacia Bush. Para mantener cierto peso global, el Kremlin quiere demostrar que aún es la segunda potencia nuclear, tiene muchos hidrocarburos y es indispensable para frenar el “terrorismo”.
Cumbre Putin-Bush
Los presidentes de Rusia y EEUU se pusieron de acuerdo para evitar que armas muy letales pudiesen caer en manos de “terroristas”. Washington ofrece a Moscú una rápida integración en la OMC mientras le cuestiona su “involución”. Bush inicialmente veía a Putin como su gran aliado, que avanzaba el capitalismo en la ex potencia roja. Hoy, la relación es tensa. A la Casa Blanca no le agrada que el Kremlin haya atacado la guerra iraquí, que arme a Siria y que ayude a Irán a tener una planta nuclear, o que haya desmantelado a la petrolera privada Yukos y haya anulado la elección directa de gobernadores rusos. Putin sabe que Bush ha impulsado la caída de aliados suyos en su entorno (Georgia y Ucrania), que ya no se hace de la vista gorda ante Chechenia y que está coqueteando con Kolyanov –el premier de Putin–, a quien Washington podría apoyar para que lo sustituya en las elecciones del 2008.
Siria
Siria sigue gobernada por el mismo partido pan-árabe del que proviene Saddam Hussein (el Baath) y sigue alentando a todas las organizaciones armadas anti-sionistas. El ala de la Jihad Islámica que reivindicó el atentado en Israel es la que tiene su cuartel general en Damasco, pues la asentada en Gaza se habría desentendido de ello. Siria quiere que Israel le devuelva el Golán y seguir controlando Líbano. Por ello petardea las negociaciones Sharon-Abbas. Para contrarrestar a EEUU, Siria se alía con Irán, tiene buenas relaciones con Rusia y busca convencer a Londres y a la UE para que se distancien de la dureza de Bush.
Irán y Siria
EEUU acusa a ambas de tres grandes pecados: 1) no quieren reconocer a Israel; 2) promover a Hizbola, al que consideran el peor enemigo terrorista de Israel; 3) sus dictaduras nacionalistas son lo opuesto a sus modelos de liberalismo económico y político. EEUU quisiera iniciar una campaña de sanciones para lograr que Siria se retire del Líbano (aunque acepta que Israel siga ocupando el Golán sirio y eventualmente se anexe zonas palestinas) e Irán no tenga armas nucleares. Mas después de haber visto cómo Iraq perdió al desmantelar sus armas de destrucción masiva, los ayatolas conciben que requieren tener su propia amenaza atómica para hacerse respetar. Mientras EEUU podría buscar un “cambio de régimen” en Irán, la UE se opone a cualquier ataque bélico contra éste y apuesta por ir “domesticando” a los ayatolas ofreciéndoles préstamos o entrar a la OMC a cambio de reformas.
(*) Isaac Bigio ha enseñado en la London School of Economics. Escribe para decenas de medios en los 5 continentes. Es reconocido como el analista político latino americano más citado en la Web |
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