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La Iglesia de “El Buen Pastor” Una obra de ayuda al prójimo sostenida con amor a Cristo, mucho trabajo y perseverancia
El templo evangélico de Isidro Casanova no sólo se avoca a una mera predicación de la religión cristiana * Fue erigido también para cumplir con una tarea social y cultural *
Por Soledad Saliola
Cuando el pastor misionero Pablo Kim llegó a la Argentina en 1970 proveniente de Corea del Sur, no imaginó que veinte años después lograría fundar una iglesia, en uno de las zonas más conflictivas del conurbano bonaerense, donde convocaría a cientos de personas que no sólo concurren a alimentar el espíritu sino también a buscar una respuesta a muchas de sus carencias. Sobre la avenida Cristiana, en su intersección con la avenida Crovara, en la localidad matancera de Isidro Casanova, se levanta el imponente templo de la Iglesia Evangélica “El Buen Pastor” que Young Hwa Kim (así es su nombre de origen) logró erigir principalmente por convicción religiosa. Según cuenta Kim, argentino naturalizado, viene a la Argentina encantado por su rica historia, después que toma conocimiento de la misma durante sus estudios en Estados Unidos. Con impetuosos 25 años de edad, inicia sus primeras actividades pastorales en San Javier, localidad de la provincia de Santa Fé donde todavía perdura su paso. Después de cinco años en el lugar, el pastor dice que llega al partido bonaerense de La Matanza porque “buscaba la zona más abandonada, más carenciada” para fundar su obra misionera. Es así que emigra a Ciudad Evita, donde lleva ya quince años de servicio a esa comunidad llamando cada vez a más feligreses a compartir su misma fe en Dios que “no es católico ni evangélico, sino que es amor”, resalta. Kim tenía bien en claro su objetivo, pero no le fue fácil alcanzarlo. Por eso no se olvida de manifestar su agradecimiento a personas de la zona por el apoyo ofrecido a su iniciativa cuando vecinos se resistían a la construcción del templo, y en este sentido resalta la ayuda brindada por el coordinador de la Producción municipal, Adalberto Dal Lago, para poder adquirir “en forma legal como corresponde”, dice, el predio donde se asienta la iglesia. En octubre de 1987 comienzan los trabajos de edificación en el inmenso terreno baldío de Crovara y Cristiana. Young Hwa resalta que su proyecto, respaldado por la Asociación Civil Evangélica Coreana en Argentina, vino a cambiar el yermo panorama del sitio, utilizado como basural, chiquero de cerdos, en donde indigentes habían instalado sus precarias casas, y que encima se inundaba con cada desborde del arroyo Don Mario. Hasta ese entonces, la construcción era resistida por la desconfianza de vecinos, la cual fue cediendo al ver que Kim se ocupaba personalmente de reubicar a la gente en viviendas con mejores condiciones de habitabilidad; además de conseguir, después de intensas gestiones ante la gobernación de Eduardo Duhalde, el entubamiento de un tramo del arroyo. A través de estos años, la iglesia de El Buen Pastor -inscripta en el culto nacional con 36 filiales, seis en el Gran Buenos Aires y nueve en el resto del país- alcanzó una sorprendente integración con la comunidad. Al edificio con una infraestructura de 6.848 metros cuadrados, que incluye un amplio espacio verde, arriban cerca de dos mil fieles los martes, jueves, sábados y domingos, cuando a las cinco de la tarde se reúnen para participar de la celebración religiosa. Para el pastor oriental, esta masiva concurrencia se debe a que “somos limpios, no somos corruptos”. Cabe destacar que en las instalaciones funciona diariamente un comedor gratuito para alrededor de 500 personas, cuyas provisiones recién fueron aportadas por la Secretaría de Acción Social del Municipio, según mencionó, después de la visita de la funcionaria de esa área María del Carmen Cardo. Otras de las tareas que lleva a cabo la institución, mientras se esfuerza por conseguir voluntarios que colaboren en la construcción de un gran salón para reuniones generales, son la entrega de donaciones de ropa; además de contar con una FM “Misión 2000” en el 90.9 del dial, que cubre un radio de siete millones de habitantes, con programas de contenido educativo, cultural y sin perder de vista la transmisión de la palabra de Jesús. Además, atenta a la falta de doctrina religiosa, según destacó Kim, la iglesia dicta un seminario. Y ante el flagelo de las adicciones, trabaja impulsando actividades culturales, deportivas entre los jóvenes y niños. En esa dirección es que organizan regularmente eventos con bandas de rock cristiano, como el Mega Festival Preventivo contra la Droga y el Sida, realizado en diciembre de 2004, al que concurrieron 6.000 personas, entre ellas ex-adictos y jóvenes en recuperación. Todas estas acciones fueron tenidas en cuenta para que el conductor espiritual de esta iglesia haya sido propuesto, en un proyecto de ordenanza, como candidato al nombramiento de “ciudadano ilustre de La Matanza” ante el Concejo Deliberante local para que dicho cuerpo lo declare en las próximas sesiones ordinarias. Halagado por esta posible nominación, el pastor oriental se siente también orgulloso porque “este es un país que da oportunidad”, subraya.
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