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Sr. Director:
Soy vecina de Ramos Mejía. Nacida y criada en este hermoso pueblo, que desde la década del ‘60 se convirtió en ciudad. Una ciudad brillante y pujante. Como todos sabemos, desde un tiempo a esta parte fuimos perdiendo la identidad de nuestra comunidad, avasallados por las construcciones indiscriminadas, gigantescas y obscenas.
Destruyeron los barrios, depreciaron las casas, quitaron el bienestar. En fin, quiero compartir lo que hablamos hoy con un grupo de vecinas, que sufrimos el inicio de una "construcción legal" iniciada en la calle Suipacha al 400.
Resulta que -previo a las obras- se han realizado escavaciones profundas, que con las lluvias, hizo que el lugar se convirtiera en un enorme piletón de agua y barro. Los "técnicos" a cargo de la obra, trajeron máquinas extractoras que succionaron el barro, arcilloso y chirle, y lo expulsaron a la calle. Resultado, a lo largo de dos calles el barro se desparramó y fue arrastrado por las ruedas de los autos. Además se instala en los sumideros y es llevado por los calzados de los chicos a sus casas y a la escuela ¿Qué les parece?
Una vecina se acercó a la obra y pidió hablar con el responsable. Y en forma firme y amable, le pidió que fuera a baldear su vereda una vez más, porque durante el día ella lo había realizado más de tres veces. Nuestra preocupación se acrecienta, con las posibilidades de vía libre que da la puesta en marcha del nuevo Código Urbano. Así se inicia esta obra ¿cómo continuará? No es "noticia" dos calles embarradas, ya que en La Matanza, miles de vecinos viven en calles de tierra. Esa es una realidad que no desconocemos y que no aprobamos. Todas tenemos hijos, y algunas nietos, y queremos que toda la sociedad tenga las mismas posibilidades de una vida mejor. Pero, como parámetro de Justicia, creemos que no se debe nivelar para abajo. Es un derecho la movilidad social, que permita el progreso, el mejoramiento integral de la calidad de vida del pueblo, del cuál somos parte aunque vivamos en Ramos Mejía.
Nosotras, casi diez mujeres de Ramos Mejía, queremos ser escuchadas, ya que nos disgusta enormemente ver nuestro barrio y nuestra ciudad destruida. No queremos más desfachatez. No queremos el barro que avanza en el barrio, en la ciudad y en las casas. No queremos que se sigan construyendo con cimientos arcillosos. No queremos que se desprecie nuestro bienestar sobre los intereses de las grandes corporaciones sin rostro. Nosotras tenemos el rostro de la vecindad. Nos conocemos. Nos tenemos confianza, cuidamos nuestros hijos, nuestra familia y nuestros bienes. ¡Por favor! Que algún funcionario responsable lea estas líneas y tome alguna medida.
Muchas Gracias, y esperamos ser escuchadas.
L.M.F.
consult_fyf@yahoo.com.ar
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