Después de haber estudiado la vanguardia por muchos años me he dado cuenta que si bien podemos intentar entender este movimiento artístico teóricamente por el análisis histórico y estético, a veces nos quedamos cortos en la contextualización del artefacto que este fenómeno produce. Porque el problema está en que la esencia de este movimiento existe más relacionada con el happening(1) que con el proyecto teórico. No implica esto que el proyecto sea inexistente; éste está ahí más en función de marco contenedor para el análisis, que como finalidad.
Si estos fenómenos que se dieron a principios de siglo hasta el advenimiento de la segunda guerra mundial, uno se pregunta ¿habrá casos o elementos similares en la cultura contemporánea? Seguro que sí. El Charly García de hoy está muy cerca de este tipo de fenómeno. Como llevando al extremo ese performance hasta romper el lazo que hay entre éste y todo lo que estuviera fuera o sea un no-performance. Esto hace que en el terruño muchos estén preocupados o hastiados por Charly, otros lo veneran. Es difícil saber donde termina el happening y donde comienza García, si es que hay una segmentación. Esta inexactitud hace poner incómodos a más de uno. No su actitud adolecente en muchos casos. El tipo existe intencionalmente o no en una clase de limbo borderlan que lo exaspera todo, inclusive a él mismo. Como diría Mariana Enriquez en un reportaje de Rolling Stone a Charly “es difícil estar cerca de una bola de fuego que se alimenta de música y estado de arte permanente”. Y para colmo saca temas de la galera como sin esfuerzo. Hay en esta inexactitud un frío tipo caída del yo, un principio de muerte y un llamado a que se baje el telón. Hace algo también Charly, que retumba en la cabeza como una calesita, trae en su discurso y música una melancolía uncanny, no deprimente, sino ominosa, existencial, una pregunta y enfrentamiento a la muerte que brota constantemente en lo que él produce. “Dejé tu imagen en el cajón, / Guardé tu alma en el mellotrón / No quiero más que me des / Con cuentagotas tu amor”. (Porque si pensabas que este tema hablaba de la minita que lo dejo, no entendistes un carajo.) Una inevitabilidad y tragedia despersonificada ahí, como la falta de algo sin la culpa de nadie. Siempre me pareció que esa inocencia cercana a la muerte fue muy explotada en contemporáneas películas de terror, sobre todo en el uso de tragedias y espíritus de niños que regresan. Detrás del uso casi extremo y quizás inmoral de esa estética contemporánea hay una gran tristeza. No me pregunto si es eso lo que está tratando de corporalizar García, me pregunto si es eso lo que está sintiendo.
One, two, three, four, five, six, seven, / all good children go to Heaven citando a los Beatles o acaso algo más ancestral.
(1) Happening (de la palabra inglesa que significa evento, ocurrencia, suceso). Manifestación artística, frecuentemente multidisciplinaria, surgida en los 1950 caracterizada por la participación de los espectadores. Los happenings integran el conjunto del llamado performance art y mantiene afinidades con el llamado teatro de participación.
La propuesta original del happening artístico tiene como tentativa el producir una obra de arte que no se focaliza en objetos sino en el evento a organizar y la participación de los "espectadores", para que dejen de ser sujetos pasivos y, con su actividad, alcancen una liberación a través de la expresión emotiva y la representación colectiva. Aunque es común confundir el happening con la llamada performance el primero difiere de la segunda por la improvisación o, dado que es difícil una real improvisación, por la imprevisibilidad.
El happening en cuanto manifestación artística es de muy diversa índole, suele ser no permanente, efímero, ya que busca una participación espontánea del público. Por este motivo los happenings frecuentemente se producen en lugares públicos, como un gesto de sorpresa o irrupción en la cotidianeidad. Un ejemplo de ello son los eventos organizados por Spencer Tunik en los cuales se implican a masas de gente desnuda. (from: http://es.wikipedia.org/wiki/Happening)
11:00 pm se baja el telón y para los demócratas no podría ser mejor día o noche. Presidente y soberana paliza en el sendo y the house. Mayoría absoluta en las dos cámaras que garantizan un gobierno con todos los poderes. Se terminó la pesadilla que comenzó hace ocho años... que parecen décadas. Se terminó.
9:30 pm Obama histórico en un discurso reconciliador. Antes McCain en la resignacion rodeado de conservadores que no pueden creer la paliza que están recibiendo. Todos los canales de televisión marcando lo trascendental del momento. Lideres afroamericanos llorando, miles y miles de personas en Chicago aclamando al candidato demócrata que ha cambiado la imagen de este país. Ya no será la política la misma en estos pagos; cuando se piense en presidente, ya no se pensará en un blanco protestante anglosajón. Y para yapa, al lado del futuro presidente de la mayor superpotencia de todos los tiempos, veremos a un Vice católico.
8:00 pm Obama será el nuevo presidente de los Estados Unidos. Sin sorpresas, las cadenas de televisión ya lo nombran ganador de las elecciones.
5:30 pm Ya se están abriendo las urnas en la zona éste del país y se puede ver por televisión como Obama está tomando control de zonas claves como Pensilvania. Se le está complicando mucho a McCain. Cada estado clave como éste que pierda, más duro se vuelve porque no llega con los números que se conocen en las encuestas. Otros estados que viene también perdiendo McCain son Florida y Ohio. Si esto continúa así quizás sabremos quien es el presidente de los Estados Unidos para las 10 de la noche hora de California 2 de la mañana hora de Buenos Aires, sino antes.
2:30 pm Se siente el entusiasmo en el aire pero con total tranquilidad y normalidad. Enormes filas para votar en centros de votación como estaciones de bomberos, escuelas y centros comunitarios. Hay como una sensación frente a lo inevitable, como el cierre de un capitulo en la historia de este país. Si bien se le da como ganador a Obama por las encuestas y paliza demócrata no solamente en el senado, sino en la cámara de representantes, o the House como se le dice aquí, aún están todos tratando de no destapar la champaña antes de que se sepa quien ganó. Se hablo de cabala y de no mencionar el dia después hasta que se gane. Hay también gran reflexión entre los miembros de la comunidad afroamericana en relación a esta decisión histórica. Aquí dos videos ejemplificando el porqué de tal significativo momento en la historia de este país. No hay mucho para reportar aún porque no se sabe los resultados de las primeras aperturas de urnas desde el éste.
7:30 am Hoy es lo más cercano a un día peronista aquí en tierras californianas. Después de tres días de lluvia torrencial salió un sol estupendo en el contexto de un cielo totalmente azul. Frío típico de días de otoño, teje la trama ideal para que mañana sea San Obama. Ya se ve por televisión a la gente saliendo a votar al primer candidato afroamericano de la historia. Salen en aglomeración quizás a repudiar ocho años de intransigencia republicana, arrogancia que intentó acaparar la palabra “patriótico” y llevar al país a una guerra desastrosa. Obama pareciera representar lo opuesto. Hijo de un africano y una mujer blanca de Kansas, precía que tenía todo por perder. Hasta su segundo nombre lo empuja para abajo. Las líneas y aparatos políticos afroamericanos lo cuestionaban como no suficientemente negro. Por otro lado tenía a los Clinton, el matrimonio demócrata más querido de los últimos 20 años. Pero salió adelante tejiendo un aparato político y tecnológico jamás visto en estas tierras. Jóvenes, teléfonos celulares, blogs, páginas de Internet, sus únicos panfletos y pintadas políticas. Y el morocho arrasó en las internas. Enormemente significativo aquí ya que solamente una generación atrás los afroamericano carecían de los mismos derechos que los blancos y la mayoría de las razas locales. San Obama hoy preciara ser casi seguro presagio para mañana. Hace no mucho, un amigo afroamericano ya en sus 70s me decía que él pensaba que nunca iba a ver un presidente de su misma raza en el trascurso de su vida. Parece que finalmente Wise, mi amigo, lo va a ver… y de yapa verá triunfo por paliza. Tengo un vino tinto ya esperando para festejar.
por Fabián Banga
El término “carajo” que ya fue claramente trabajado por Oscar Conde en su magnífico Diccionario etimológico del lunfardo (Libros Perfil, Buenos Aires, 1998) nos presenta un ejemplo de la multiplicidad contextual que muchas de las palabras lunfardas nos ofrecen. El término “carajo” según Conde viene de un españolismo que significa “pene”. Agregará Conde que este término se usa también como interjección. Es decir como palabra (o en otros contextos frase corta) que se usa especialmente en el lenguaje oral, en la escritura del lenguaje oral, o como locución de desahogo o afectividad: “¡Carajo!” muy común de escucharse en la península ibérica. En el uso contextual, Conde nos va a proponer en primer lugar que el término “carajo” se presenta generalmente como argumento “que denota enojo”. Es interesante ver que si bien es el contexto más usado del término, no implica que éste sea escuchado absolutamente en tal circunstancia. La frase “me compré un auto fenómeno, pero la verdad que no me costó un carajo” hace de ejemplo propicio para tal anomalía. Aclara Conde acertadamente que el término se presenta siempre en el género masculino. No podríamos usar el término “caraja”, por ejemplo. Quizás la aclaración podría agregar que el termino rara vez se presenta como adjetivo: “que mina caraja” imposible. Si denotemos que se encuentra mayoritariamente como sustantivo: “Vos flaco la verdad que no vales un carajo.” El uso del artículo también enfatiza en el último ejemplo la presencia del sustantivo. También se puede usar como sinónimo de “individuo despreciable”, lo que hace aclarar a Conde acertadamente que en tales casos es siempre acompañado de un demostrativo: “Este carajo me tiene los que te jedi por el sopi”. Muy común en generaciones anteriores a la presente, si se podría agregar. “Importarle a uno un carajo (la vela)” importarle a uno muy poco, sigue en la lista de usos. Este último contexto se pude proponer en forma enfática “me importa un recarajo”. La idea de “carajo” como poco, también se ve en la expresión “no entiendo un carajo” lo que en mi generación se propone comúnmente como no solamente lunfa sino vesre “no entiendo un joraca”. Nunca se presenta el termino carajo como verbo: “yo carajeo” o como adverbio: “yo garco carajiadamente”, estos dos últimos ejemplos como imposibilidades. Pero finalmente uno puede agregar que el término carajo, es usado sobre todo como frase preposicional o como se define en el Rio de la Plata: complemento circunstancial de lugar: “¿por qué no te vas un poco al carajo?”
El discurso de la presidenta, hoy plantea un contexto importante que es el tema del monocultivo. Hace ya algunos años me tocó entrevistar a mi amigo y renombrado agroecólogo, Miguel Altieri, profesor de la universidad de California at Berkeley. Tomemos en cuenta lo que Miguel dice sobre el monocultivo en la Argentina y pensemos en el contexto que el país está viviendo.
Una respuesta agroecológica al problema del monocultivo en la Argentina, una entrevista al profesor Miguel Altieri, Universidad de California, Berkeley.
(06/26/03)
"Lo que salvó al país de la hambruna fue la aparición de la agricultura urbana, los millones de huertos espontáneos que dieron de comer a los argentinos. Esto fue algo muy superior a la soya solidaria transgénica que el gobierno pretendió dar a la población y que después prohibió para los niños".
Por Fabián Banga
Para aquellos que están interesados en la agricultura agroecológica, el nombre de Miguel Altieri no puede pasar desapercibido. Investigador del tema agroecológico desde hace ya décadas y ferviente militante en contra de la producción de trangénicos, el profesor Altieri ha participado en innumerables conferencias, debates académicos y grupos de trabajos graduados directamente relacionados con la agricultura orgánica. El doctor Altieri cuenta con una abultada producción académica, más de 200 artículos y 11 libros forman parte de su amplia bibliografía. Ha impartido clases y seminarios en prácticamente todos los países latinoamericanos y en numerosos establecimientos académicos de Norteamérica y Europa. Nacido en Chile y actualmente residente de la Bahía de San Francisco, desempeña su carrera académica en una pequeña oficina en la Universidad de California at Berkeley, donde continúa su ferviente investigación junto a su esposa -quien también es agroecóloga-, otros investigadores visitantes y una legión de estudiantes que estudian con él. Su clase anual, "agroecology" es bien conocida por su enorme concurrencia; y sus debates, por su acalorada e intransigente posición antineoliberal. Ferviente delator de políticas corporativas de motocultivo, Altieri pertenece a un selecto grupo de intelectuales que en plena confidencia económica de los noventas predecían el colapso del proyecto neoliberal; actitud ésta que le ha generado innumerables aliados y enemigos. Gracias a un intercambio de e-mails, entre Berkeley e Italia -lugar donde se encuentra actualmente como investigador visitante para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación- hemos podido generar esta entrevista "virtual" que ofrecemos a continuación.
Profesor Altieri, para comenzar y aclarar un punto básico ¿qué es la agroecología?
Miguel Altieri: La Agroecología es una ciencia que estudia los principios sobre los cuales se debe basar el diseño de una agricultura sustentable; es decir, una agricultura que sea ambientalmente sana, que sea diversificada y que rompa el monocultivo para que así no dependa de insumos agrotóxicos externos que son caros y ecológicamente peligrosos. Pero la construcción de esta nueva agricultura también busca la viabilidad económica y la justicia social. Por esta razón, la agroecología debe complementarse con políticas agrarias que busquen la seguridad alimentaría, la conservación de los recursos naturales y la eliminación de la pobreza rural; lo que nosotros denominamos una agricultura sustentable.
Los beneficios ecológicos y sociales son muy positivos, pero algunos argumentan que no es posible implementar técnicas agroecológicas a gran escala ¿Es verdad esto? ¿Existen ejemplos que contradigan esta argumentación?
M.A.: Los principios de la agroecología son aplicables a toda escala. Lo que sucede es que las formas tecnológicas varían de acuerdo a la escala y los medios con los que cuentan los agricultores. La agroecología ha ganado mucha aceptación entre los pequeños agricultores y campesinos pues la diversificación de cultivos, la integración animal, el reciclaje de biomasa y nutriente, está muy en la lógica con la pequeña agricultura. Sin embargo, existen sistemas de larga escala que se manejan agroecológicamente. En viñedos y frutales de California se usan cultivos de cobertura bajo los árboles, los cuales conservan el suelo y el agua, aumentan el contenido de materia orgánica y albergan insectos benéficos que controlan plagas sin necesidad de usar fertilizantes o pesticidas químicos. Hay mucha agricultura a gran escala que se maneja orgánicamente, pero a veces este manejo mantiene el monocultivo y sólo sustituye los insumos. De manera que los agricultores aún son dependientes de insumos externos. La agroecología propone avanzar en la conversión orgánica más allá de la sustitución de insumos quebrando el monocultivo, de manera que la biodiversidad que existe en los sistemas agroecológicos sea la que se encargue de subsidiar la fertilidad del suelo, el control biológico y la producción.
Yendo al tema de la biotecnología ¿Cuáles cree usted que son los riesgos más significativos de la producción de semillas biotecnológicamente manipuladas, comúnmente llamados: transgénicos?
M.A.: Los cultivos transgénicos, que alcanzan hoy en el mundo más de 58 millones de hectáreas, condenan a los agricultores al monocultivo, a la homogeneidad genética y, por lo tanto, a la vulnerabilidad ecológica de sus sistemas. Además estos cultivos producen impactos ambientales de consecuencias graves, tales como la contaminación genética de variedades locales, la creación de supermalezas al traspasarse el gen resistente al glifosato a malezas emparentadas al cultivo. Otro problema común es la aparición de plagas de lepidópteros resistentes al Bt; como así también los impactos sobre biota del suelo y eliminación de insectos benéficos. Poco se sabe sobre estos impactos pues no hay casi investigación sobre el tema. Primero porque no se financia, y segundo porque los pocos que hacen investigación sobre el tema son sometidos a una verdadera persecución académica por una gran masa de científicos financiados por las multinacionales.
Es decir que, según lo que usted nos propone, ¿la influencia del poder económico ha llegado a influenciar hasta la objetividad del trabajo académicos en este campo?
M.A.: Ya existen tres casos, uno en Gran Bretaña y dos en los Estados Unidos, donde investigadores universitarios que en forma independiente encontraron que los cultivos transgénicos exhiben impactos ambientales y que publicaron sus resultados en revistas científicas prestigiosas, fueron atacados y acallados por un ejército de científicos de las multinacionales o pagados por estas. En un caso, el científico fue despedido de su institución, en el segundo caso, casi no recibe su promoción, y en el tercero, obligaron a la revista a retractarse públicamente por haber publicado el artículo, lo que significó un gran desprestigio para el investigador.
Bajo este escenario desfavorable, son muy pocos los científicos jóvenes que estarían dispuestos a arriesgar su carrera. Este panorama represivo hace que las voces críticas se acallen. Lo trágico es que sólo sabemos lo que buscamos. Si no se motiva una investigación más amplia, en el futuro poco sabremos de los impactos de la biotecnología. Otro problema que incrementa esta realidad adversa, es que las universidades están siendo penetradas por capitales multinacionales. Esto sesga la investigación en favor de la biotecnología a expensas de otros campos del saber, como la agroecología, limitando las opciones de la sociedad para el futuro.
Entendiendo que Argentina es uno de los países con mayor implementación de biotecnología en el mundo, ¿Cuál cree usted que serán las consecuencias concretas de esta política?
M.A.: Argentina es el segundo productor de soya RR en el mundo. El impacto ya es conocido. El Dr. Walter Pengue, de la Universidad de Buenos Aires, ha reportado que aunque el área de soya RR se ha incrementado sustancialmente, esto ha sido a costa de la pérdida de 60 mil establecimientos agrícolas. Al facilitar el manejo de malezas, la soya RR es una perfecta estrategia de concentración de tierra ya que permite a unos pocos hacerse grandes a expensas de otros. No olvidemos que la soya RR es el punto de entrada de la labranza mínima la cual requiere de uso de glifosato producido por Monsanto, la gran corporación transnacional, y de sembradoras cuyo costo sólo se justifica después de un cierto tamaño de finca. Además, Pengue reporta que el avance de la soya RR se hizo a expensas de más de 400 mil hectáreas de cultivos alimenticios, socavando la seguridad alimentaria del país. Durante la reciente crisis, el país se vio obligado a importar alimentos ya que nacionalmente no había. Pero al no haber divisas, poco se pudo importar. Lo que salvó al país de la hambruna fue la aparición de la agricultura urbana, los millones de huertos espontáneos que dieron de comer a los argentinos. Esto fue algo muy superior a la soya solidaria transgénica que el gobierno pretendió dar a la población y que después prohibió para los niños.
Los que lo conocemos de cerca, sabemos que usted, junto a muchos otros intelectuales, predecía el colapso del neoliberalismo. Desde este contexto, ¿piensa usted que las políticas neoliberales, por ejemplo en el ámbito de la agricultura, han fracasado? ¿Qué consecuencias ve usted, por ejemplo, en la desaparición de los pequeños agricultores en los Estados Unidos?
M.A.: El modelo neoliberal ha fracasado frente a los campesinos, frente a los consumidores y frente al ambiente. Sólo sobrevive en el norte donde los gobiernos subsidian a sus agricultores. Pero hay que aclarar, que solamente subsidia a los grandes productores. En los Estados Unidos el 10% de los agricultores, los más grandes, capturan más del 60% de todos los subsidios; lo que explica porque más de 200 agricultores por día son expulsados de su actividad vital.
Es decir que, según su ejemplo, el neoliberalismo está fracasando inclusive en su propia cuna de origen...
M.A.: Absolutamente. Es por eso que, es hora de que nuestros gobiernos aprendan de estos problemas presentes en las grandes potencias y privilegien la agricultura campesina, de pequeña y media escala. Estos sistemas son más productivos, conservan más el ambiente y juegan un papel clave en la soberanía alimentaria. Para esto se deberá enfatizar en los mercados locales y nacionales.
Y en este contexto, ¿cómo ve el futuro de la agroecología? ¿Es un buen negocio la producción de productos orgánicos?
M.A.: La agroecología hoy en día se ha transformado en la estrategia clave de la producción campesina latinoamericana. Existen en el mundo más de 30 millones de hectáreas manejadas con sistemas agroecológicos y los resultados son espectaculares. Por ejemplo, en zonas marginales con suelos y climas malos, y donde más se concentra la pobreza rural, se ha logrado incrementar producción de cultivos alimenticios en más de 100%. Esta producción no necesariamente debe ser certificada como orgánica pues a veces los costos de la certificación son muy altos. En el sur de Brasil hay experiencias interesantes donde las alcaldías organizan ferias en las que los productos agroecológicos se certifican solidariamente entre los agricultores y los consumidores. Estos productos se venden en las ciudades a veces más baratos que los productos convencionales. En otras ciudades los gobiernos están desarrollando los mercados institucionales donde por ejemplo los agricultores pequeños de la zona se organizan para abastecer a todas las escuelas, hospitales y cárceles, con alimentos sanos y locales. Así se construye una economía y una soberanía alimentaría local.
Pero también se están creando negocios muy redituables a gran escala, ¿no es así? Por ejemplo, la importación de productos orgánicos del sur a los Estados Unidos, y vendidos en supermercados norteamericanos que se especializan en la venta de productos saludables y orgánicos ¿Qué opina, profesor, de este fenómeno? ¿Hay posibilidades positivas y redituables en este espacio de consumo en el primer mundo?
M.A.: La agricultura orgánica ha sido cooptada por grandes intereses económicos. Por ejemplo en California, dos grandes empresas agrícolas controlan el 50% de todo el ingreso proveniente de la industria orgánica desplazando a pequeños agricultores orgánicos. En muchos lugares la agricultura orgánica comercial está repitiendo los mismos impactos negativos de la agricultura comercial. En América Latina más del 90% de la agricultura orgánica (café, bananos, vinos, frutas, etc.) son para la exportación y no contribuyen para nada con la seguridad alimentaria de nuestros pueblos. Existe la necesidad de rescatar la agricultura orgánica de este modelo industrial de producción que en muchos lugares replica el impacto de la agricultura industrial, privilegiando la producción local para el consumo local.
¿Cómo cree usted que podría ayudar la Argentina en una revolución agroecológica en Latinoamérica? ¿Cuáles serían los beneficios concretos a corto y largo plazo?
M.A.: La Argentina debe aprender de su fracaso neoliberal y entender que tiene la posibilidad histórica de cambiar de rumbo en su agricultura. Es importante que el nuevo gobierno abra una discusión publica sobre la visión que el país tiene sobre su agricultura. ¿Quieren seguir con una agricultura industrializada, controlada por multinacionales? ¿Quieren seguir con una agricultura que se basa en monocultivos, transgénicos y herbicidas? ¿Quieren seguir con una agricultura que es dependiente y orientada a la agroexportación? ¿O el pueblo quiere una agricultura más familiar, biodiversa, que produce para los mercados locales alimentos sanos y baratos? ¿No sería mejor una agricultura de pequeña y mediana escala, soberanamente independiente de multinacionales y de insumos químicos/transgénicos caros y ambientalmente peligrosos? La eliminación de los transgénicos le asegurará mercados especiales en Europa y evitará el colapso ambiental que se asociará a esta agricultura homogenizante y a gran escala. Pengue, por ejemplo, reporta que los suelos bajo soya RR han sido totalmente vaciados de nutrientes pues la rotación trigo-soya RR es muy extractora de nutrientes. Esto ha producido una deuda ecológica inmensa que las generaciones futuras deberán pagar. Yo creo que Argentina puede liderar un movimiento clave en América Latina si se concretan algunos cambios fundamentales. Primero, se tienen que crear políticas correctas que apoyen una educación agroecológica en las universidades y una investigación agroecológica en el INTA. Segundo, hay que crear alianzas entre pequeños y medianos agricultores con el gobierno y las organizaciones no-gubernamentales (ONGs). Finalmente, se tienen que crear mercados solidarios-institucionales locales. Argentina debe mirar más a sus vecinos de Brasil y aprender lo que sucede allá y crear alianzas estratégicas con el gigante carioca, ya que allá la voluntad política está favoreciendo a la agroecología como política publica, clave para el desarrollo de una agricultura familiar socialmente justa y ambientalmente sustentable.
Links sobre Miguel Altieri y la Agroecología:
http://www.agroeco.org
http://www.agroeco.org/fatalharvest
http://ecnr.berkeley.edu/facPage/dispFP.php?I=490
http://www.agroeco.org/socla/
Tecnología y espacio están siempre juntas definiendo desde donde se escribe y desde donde se produce. Porque si bien el lugar del individuo es importante, pareciera ser que el fenómeno tecnológico del internet, muestran que si bien el sujeto proyecta sus características en cualquier relación comunicativa que se presente, el papel dominante del espacio genera una sobre importancia que es de alguna forma negada por su propia virtualidad. La existencia de este espacio virtual, alude en un constante diálogo y dependencia con un espacio físico. Siempre he pensado que lo local y lo autóctono, de cierta forma, siempre sobreviven en este espacio del internet ya sea por medio del discurso regionalista u idiomas maternos. Por otro lado siempre es interesante pensar que estos parámetros no siempre son coordenadas absolutas ya que en otros casos, salen a flote otras necesidades de identificación. ¿Hasta qué punto la identificación ideológica y cultural, hoy en día está convirtiéndose en factor transaccional entre coordenadas físicas que difieren enormemente en forma de vida, accesos a recursos y visualización del mundo? El mundo es cada día más y más virtual e interesantemente no fue inventado este fenómeno en el internet; la media ya nos había adoctrinado por medio de programación centralizada en una forma de vida que siempre nos fue foránea, la norteamericana. Inclusive, la forma de resistencia al imperio, en muchos casos también fue creada desde el mismo imperio. Es encantador ver como grupos que de alguna forma repudian la globalización económica, proponen y usan como medio de lucha un espacio que es desde un primer momento globalizante. Más aún, uno podría decir que la única vía democrática y descentralizada de navegación internacional hoy en día es el internet.
En tal caso ¿qué es más importante: la navegación física o la navegación virtual? En mi experiencia personal admito que mi navegación constante es desde el norte al sur, por más que el sur se sobrecargue mediáticamente del espectáculo norteamericano. Para mí que un argentino esté interesado sobre las elecciones norteamericanas me plantea una duda; no tanto por el interés que éste tiene sino en qué contexto el interés se presenta. Es indudable que hoy es absolutamente pertinente estar interesado en la política de Washington ya que esa política nos afecta a todos directamente. Pero por otro lado, si esta motivación está en paralelismo con el interés de quién ganó anoche en la NBA, uno tiene que reconocer que el desfasaje utilidad y fashion (moda) está presente. Ese “fashion” es sin lugar a duda y paradójicamente lo menos globalizado de todo este fenómeno. Quizás todavía no nos hemos dado cuenta pero estar interesado, o quizás obsesionados, por el norte, es un fenómeno más cercano al euro-centralismo que al fenómeno de democratización cultural y globalización que en los próximos 100 años cambiarán la organización del planeta permanentemente.
Por Fabian Banga
Escuchando “Long & winding road” por Los Beatles pienso sobre las alternativas a todo lo que sea religioso. Bueno, a mí, ese tema me toca por ese lado. Mucho se ha opinado sobre el significado de su letra. Por ejemplo: que es una canción de McCartney a Lennon por el mal momento que pasaba el grupo. Otros opinan que es un amor de McCartney desconocido. Quizás, hay otra alternativa, enfocar la desolación de la primera y única voz de la lírica en una pregunta existencial, pregunta primera, lo perennial como se dice en ingles. Espiritualidad sin religión. El concepto melancólico, intimo que trasciende el discurso interpretativo. Quizás, porque tal discurso no lo contiene, no le es suficiente. Eso, el “lo” indescriptible me pregunto si algún chico/a criado en la cerrada penumbra de una de las tantas doctrinas dogmáticas, sufrirá en saberlo ahí pero escapándosele entre los dedos. Los años pasan cargados de dogmatismo muerto, intentando imponerle una cosmogonía inexistente. Hasta que esa lucecita interna se vuelve el hielo del miedo, de la confusión.
Cuando uno viaja y existe en otras culturas se da cuenta que hay miles de religiones, miles de instituciones tan o mucho más complejas que la Iglesia Católica y uno siente, no entiende que es otra cosa, que vivió por años en la ignorancia de pensar que su cosmogonía era la única. Tal ridiculez se puede aplicar a cualquier religión moderna. En ese momento, como el personaje borgiano de “Las ruinas circulares”, uno siente una humillación sana y liberadora que termina quebrando esas barreras del infantilismo religioso. Pero ¿qué hacer con este huérfano pos-dogmático navegando en un espacio sin reglas y carente de trascendencias?
Este cuestionamiento del dogma, hoy es más que nunca relevante. Nos rodea un presente sobrecargado un colage que nos muestra el ataque a las torres, la guerra santa y los múltiples enemigos religiosos creados desde textos que son, sólo eso, textos. Cuando Lennon escribió "Imagine" se podía ver en un documental un cartel que decía: “John, recuerda que Jesús murió por vos”. Uno no tiene por que criticar a una persona por una idea religiosa, pero si proponerle el desprecio que se merece por querer intentar imponer a otros su dogma. ¿Qué pensaría esa persona si alguien le diría que en muchos lugares del mundo, endiosar a Jesús, es un sacrilegio digno de un infiel? ¿Qué pensaría de una sociedad que degollara a personas que propongan tales ideas? La fe ciega, no implica ninguna certeza. Más de uno tiene y tuvo fe ciega por objetos que eran simples pedazos de piedra. Exaspera cuando estas sectarias personas intentan imponer su ignorancia sobre otros, por uno indudablemente notar, que la ceguedad de estos nace de su propia inseguridad. Es decir, quizás no hay persona con menos fe que un fanático religioso.
Volviendo a aquella canción de McCartney, hay algo en ese tema del origen de todo íntimo momento existencial. Algo relacionado con la muerte y el nacimiento, hay algo de esta soledad compartida, del existir y de sobrellevar esta conciencia en la materia, el estar aquí, ahora. Carl Sagan diría que es la materia reconociéndose a si mima. Frente a esta realidad, sabemos que no nos quedan muchas alternativas. La fe sin razón es solamente un narcótico. Y la razón, quizas, no nos puede llevar mucho más allá de la ciencia.
The long and winding road (McCartney)
The long and winding road
That leads to your door
Will never disappear
I've seen that road before
It always leads me here
leads me to your door
The wild and windy night
The rain washed away
Has left a pool of tears
Crying for the day
Why leave me standing here
Let me know the way
Many times I've been alone
And many times I've cried
Anyway you'll never know
The many ways I've tried
But still they lead me back
To the long and winding road
You left me standing here
A long, long time ago
Don't leave me waiting here
Lead me to you door
El largo y sinuoso camino
El largo y sinuoso camino
Que lleva a tu puerta
Nunca desaparecerá
Ya he visto antes ese camino
Siempre me trae aquí
Llévame a tu puerta
La noche de viento y tormenta
Que la lluvia se llevó
Ha dejado un charco de lágrimas
Que implora el día
¿Por qué me dejaste aquí?
Dime cuál es el camino
Muchas veces he estado solo
Y muchas veces he llorado
De cualquier forma tú nunca sabrás
Los muchos rumbos que he tomado
Pero todos ellos me devuelven
Al largo y sinuoso camino
Tú me dejaste aquí
Hace mucho, mucho tiempo
No me dejes aquí esperando
Llévame a tu puerta
por Fabián Banga
¡Qué tristeza siente uno al ver como cayó Nueva Chicago el lunes! No caer al descenso, porque quizás eso es irrelevante. La tristeza es ver caer al Torito en el aquelarre que se vivió en las calles de Mataderos. La muerte de Marcelo Cejas de un piedrazo es intolerable, inaguantable y si uno no está asqueado por esto, es porque no está bien de la cabeza. La muerte de este hincha de Tigre es de alguna forma también, la muerte del Torito. Por lo menos del Torito que yo tengo en el corazón.
Es la muerte del barrio, de los chicos escuchando el partido en la portátil, las caminatas por la vía muerta hasta la General Paz para llegar a ese potrero de tablones de madera y alentar a estadio medio vacío al equipo de la B. Ese es el Chicago que yo recuerdo. Quizás, quedó todo en pausa por ya no vivir hace 15 años en la Argentina. Al irse, lo que a uno le queda es ese equipo alentado desde Villa Madero, el aferrado enemigo del Gallo y Brown. Enemigos que producían desmán que no pasaba de tres cachetazos en una estación de trenes.
Lo que se vio el lunes es otra cosa. Se vio la enfermedad de una sociedad atada con alambres que no termina de solucionar un problema marginal íntimo. Algunos señalan a Los Perales, las Villas, pero lo que se vio es un poco todos nosotros inmersos en una realidad social fragmentada y sin contención. Las cámaras de televisión mostraban ese retrato triste del colectivo incendiado que tranquilamente, como comentaba un amigo hincha de Chicago, bien podría ser de las calles de Bagdad. Y lo peor, lo infinitamente mezquino y miserable, dos o tres en frente del colectivo incendiado haciendo alarde de lo que habían hecho. Los autos del barrio de Mataderos rotos, locales... ¿Qué tenia que ver el colectivero de la línea 21, al que bajaron a trompazos? Eso, no me cabe, no es Chicago, no es el Chicago de la hinchada barrial, de ir con los chicos a ver el partido. Chicago murió de alguna forma con el hincha de Tigre. No queda duda de eso.
En casa de mis viejos somos todos de Chicago; bueno, casi todos. Mis abuelos eran de Chicago, y un tío italiano que me crió como su nieto, era de San Lorenzo, pero en la B era de Chicago. Siempre fue así, Boca, San Lorenzo, Independiente en la A, y todos de Chicago en la B. Porque perpetuamente lo digo, no me imagino a Chicago como equipo de la A. La A le hace mal a Chicago. Lo ensucia, lo infla en algo que no es. Le quita esa áurea de sábado, de barrio. Y ahora, finalmente lo hirió de muerte.
¡Qué tristeza por la familia de Marcelo Cejas! Yo como hincha de Chicago digo públicamente que me duele en el alma que algo así haya pasado. Estoy seguro que miles de hinchas me acompañan en esto. Pero más me duele que lo hayan hecho inadaptados con la camiseta del Torito. Tigre fue mucho más que Chicago, y merece mil veces estar en la A. Pero el club, el Torito y su historia, no se merecían esto. Esa destrucción y humillación de ver a los jugadores desnudos corriendo desesperados para que no le quiten la ropa.
Ahora vendrán las sanciones durísimas que con huevos, vamos a tener que comérnoslas. Pero lo más lamentable es que lo que la van a sufrir más, son los hinchas de verdad, los que verdaderamente quieren al club por lo que es y por su historia. Los que destrozaron la cancha del propio Chicago, el lunes, no me entra que esos sean hinchas del Torito. Por eso, si tiene que descender al la B metropolitana, y el equipo queda con el 25% de los hinchas, quizás va a ser para mejor. Ojalá que se limpie todo esto y que haya tiempo de duelo, no que todo se olvide con la Copa América. Es una semana muy triste para Mataderos, muy triste para los que queremos al Torito desde el cuore.
por Fabián Banga
Casi dos siglos han pasado desde la independencia de la patria. 25 de mayo que si bien no fue el desprendimiento completo de la Colonia del Imperio Español, marca de alguna forma un comienzo de la movilización popular de los habitantes de Buenos Aires que decidieron imaginarse un futuro propio como Nación y como pueblo soberano. Las discusiones sobre como estaba constituido ese pueblo que se auto imaginó libre, darían seguramente mucho para el debate. ¿Quién tenía la voz para decidir, para presionar y para empujar este movimiento, que de alguna forma marcarán el destino de un pueblo todo? Yo esta situación no me lo imagino muy distinta a la situación que se podría generar hoy en día en características similares. Reconozco este “me imagino” porque para ser honesto, no viene ni mi preparación ni mi interés desde la historia, sino desde la literatura.
¿Cómo sería una revolución del 25 de mayo hoy en día? Indudablemente el motor vendría nuevamente del pueblo. Cuando hablo del pueblo hablo de los habitantes que recorren las calles, los negocios, viajan en colectivo, son maestros, plomeros, pequeños comerciantes, amas de casa. Gente que presencia los destinos de la nación con las ganas de poder ejercer su derecho soberano y democrático. Pero que de alguna forma entiende que ese derecho se le fue quitado en algún momento y por resignación, costumbre o simple realidad cotidiana se ha dado cuanta que mucha de esta realidad no se puede cambiar. Para mí un político, un empresario un rector de una universidad no es pueblo. Lo digo esto por intuición, no por lógica. Porque de última, la lógica social no nos está dando mucho resultado en países como la Argentina. Cuando uno ve a un líder no lo entiende, lo intuye y lo acepta. De la Rua era un buen tipo y uno ya intuía que sería un desastre como líder. Porque los argentinos no nos gobernamos siempre por lógica, sino por intuición.
Es por esto que ese pueblo del mil ochocientos, en mi opinión, habrá generado una revolución. Pero los que diseñaron el resto fueron los otros. En los contornos del momento histórico del 25 de mayo de 1810, intuyo que la Argentina no sería muy distinta a la Argentina que vivimos hoy en día. Leía en un momento en el libro de Leslie Bethell “Argentina desde la independencia” que la Buenos Aires de aquellos días no basaba sus riquezas en la exportación, sino en la importación y el contrabando. Lo interesantes es ver que esto no era fruto de un vicio local, sino una necesidad frente al abandono del imperio. La actualidad de esa realidad es tremenda y la solución al problema de aquellos tiempos es impresionantemente lógica. Porque si de algo estamos seguro es que a un pueblo no se le puede quitar el futuro. Simplemente no se le puede quitar. Si uno cierra todas las puertas, el pueblo va a encontrar otro camino. Es como el agua, uno la puede apretar y apretar, pero su masa siempre será la misma. Si uno aprieta por un lado, el agua va por otro lado, se nos escapa y encuentra su camino.
¿Qué de las luchas de cacicazgo entre los caudillos de las distintas provincias inmediatamente después de la independencia? Rosas el líder fuerte de Buenos Aires produciendo el inicio de nuestra historia patriarcal de los grandes machos históricos que dirigieron la nación. E inmediatamente aparece su contra parte. El cambio en los tiempos es minúsculo, la historia se repite constantemente generando una nación que se constituye no desde una unidad sino desde una bipolaridad de fuerzas. Peronistas y Antiperonistas, Unitarios y Federales, derecha e izquierda, River y Boca, Borges y Arlt, Buenos Aires y el Interior. ¿Habremos llegado a un colapso de esta realidad? ¿Habrá sido necesario llegar a lo que se está interpretando mundialmente como el final de la nación, el fin de la patria para re inventarnos nuevamente como pueblo?
Y en todo esto, en este contexto histórico, el presente viene a traernos una plataforma desde donde pararnos, basada en la inmediata individualidad. El muchacho joven, el que lucha por construirse propondrá que es difícil ver a la generación anterior destrozarse a si misma en un arrebato de optimismo carente de esperanza. Eso fue lo que le paso a mi generación. En el frenesí dualista lo que se heredó fue una Argentina llena de mitos, expectativas e ilusiones que finalmente dejaron un país parapléjico y arrinconado en las mayores desesperaciones. Es el discurso de aquel que promete abrir un puesto en la esquina y esperar hacerse rico en corto plazo. La calle vacía, las horas sin resultado proyectan la esperanza de un día, que uno al ver la desolación, sabe no llegará. Dentro de todo, eso fue lo que vio mi generación, eso fue lo que escucho: discursos inmaduros de un grupo de idealistas que destrozaron cualquier tipo de esperanza inmediata. No es que el trabajo de reconstrucción sea el más terrible, quizás, el trabajo de callar esas voces que en un momento fueron incuestionables, sea el trabajo más arduo.
De todas formas llegará tarde o temprano el momento de enterrar el pasado, y sus protagonistas. No será un momento de desprecio e ingratitud. Será un acto liberador. La emancipación matemática del futuro. La creación de una identidad nueva, que base su idealismo en el cálculo irrefutable y en el proyecto nuevo. Y a modo de superhombre salir volando sobre la ingrata herencia del pasado.
por Fabián Banga
Si hoy en día se le preguntara a un grupo de personas quién era Nikola Tesla no sorprendería que la mayoría de las respuestas fueran de absoluto desconocimiento. De la misma forma, la respuesta sería absolutamente contraria si la pregunta fuera sobre Guillermo Marconi o Thomas Edison. No quita este desconocimiento que Tesla haya aportado menos a temas como la transmisión de ondas inalámbrica o el uso de la electricidad tal cual la conocemos hoy en día. Este desconocimiento de uno de los inventores y pensadores más importantes del siglo XX, no es injustificado ya que ni siquiera el diccionario Larousse Ilustrado acierta en su correcta fecha de nacimiento, proponiendo que fue en 1856.
Tesla nació en Smiljan, Lika (región ubicada en lo que hoy se conoce como Croacia cerca del límite con Bosnia) en el año 1857 y emigró a los Estados Unidos en 1884. Era de origen servio, y de una familia antigua de lo que en aquellos tiempos era el imperio Austro-Húngaro. Desde muy joven tuvo un prematuro interés por el estudio de la física y una compulsiva tendencia a todo lo que sea invenciones de aparatos relacionados con la transmisión de energía. Por ejemplo, Tesla es el inventor de lo que hoy en día se conoce como el control remoto. Más aún, el inventor del sistema de corriente eléctrica alternada, que hizo del sistema de corriente continua, inventado por Edison a fines del siglo XIX, prácticamente obsoleto en su tiempo (Tesla, p. 7.) Dentro de sus grandes logros se encuentra el estar involucrado en la construcción de la planta de energía hidroeléctrica en las cataratas del Niagara. Otro proyecto poco conocido, fue en Colorado y estaba relacionado con la transmisión de energía por un sistema inalámbrico, conocido en ingles como “The World System”. Para muchos, las ideas verdaderamente radicales de Tesla lo llevaron a convertirse en un personaje excéntrico y hasta más cercano al mundo del esoterismo que al de la ciencia canónica. Temas como la lectura de los pensamientos por medio de maquinas o estudios de campos electromagnéticos relacionados con el cuerpo, llevaron a crear mitos que en su mayoría son pocos acertados. Según Ben Johnston (en la autobiografía de Tesla My Inventions) poco ayudo la primera bibliografía editada por John O’Neill en 1944, Prodigal Genius, ya que en algunos momentos, mal interpreta anécdotas dando a entender que Tesla creía en la telepatía. Lo que sí está claro es que Tesla era un científico rigurosamente comprometido con la investigación empírica pero que al mismo tiempo no se privaba de tener una visión abierta y revolucionaria de ciertas concepciones absolutamente nuevas para su época.
Tesla llegó a influenciar mucho a escritores como Roberto Arlt, quien le nombra en novelas como Los Siete Locos o El Juguete Rabioso. Lo interesante de Tesla es que inaugura una corriente de pensamiento típica de principios de siglo XX, que proponía una objetivización de temas que por su cercanía a ideas espiritualistas, eran inmediatamente rechazadas por las corrientes positivistas del siglo XX. Un ejemplo de las radicales ideas de Tesla era que no solamente cada individuo es un autómata (es decir, una maquina que responde a las reglas de la física) sino que toda la humanidad en su conjunto responde a estas reglas como si fuera un gran network. La idea de entrar en espacios de la metafísica con herramientas de análisis del campo de la física, no terminó siendo en sí un tipo de invasión materialista del campo filosófico espiritual; muy por el contrario, esta acción dio lugar a la creación de un espacio absolutamente nuevo que generó una visualización y un imaginario de la realidad completamente distinto. Esto tuvo su influencia muy directamente en el campo de las artes, como se puede ver en los movimientos de vanguardia de los años 20’s.
También hay que tener en cuenta que en el contexto de su tiempo muchos de los experimentos de Tesla producían el efecto de un fenómeno mágico, sobre todo los relacionados con las transmisiones de ondas o energía inalámbrica. Esto contribuyó en su momento al mito de que Tesla tenía poderes especiales, en lugar de comprender la gran inteligencia del físico croata. Dirá el mismo Tesla: “Recuerdo que el experimento fue hecho en Saint Luis. Había en el salón entre 6.000 y 7.000 personas. Cuando expliqué [...] al público que la bombita se prendaría, hubo una estampida en las dos galerías superiores y todos salieron corriendo. Pensaron que era cosa de brujería y salieron disparando. Esa era la forma en que mis experimentos eran recibidos” (Cheney and Uth, p. 42-43. Traducción personal al español.)
Muchas de las ideas de Tesla no eran compatibles directamente con los pensamientos de los industriales de su tiempo que estaban directamente ligados proyectos redituables. Por ejemplo, Tesla pensaba en un generador de electricidad que trasmita energía de una forma inalámbrica e indiscriminada a todos los puntos de la tierra. Esto, según el físico, traería progreso y libertada tecnológica al planeta en su totalidad. Tales planes no deberían ser muy bien vistos por los titiriteros del mercado ya que no sería idea compatible con un proyecto provechoso a los productores de energía. Pero Tesla no era un buen comerciante, y como se comenta en muchas de sus biografías, era un hombre que no se sentía muy cómodo con el dinero.
Fuentes:
Cheney, Margaret, Tesla, man out of time, New York: Touchstone, 2001.
Cheney, Margaret and Robert Uth, Tesla, master of Lightning, New York: Metro Books, 2001.
Martin, Thomas Commerford, The inventions researches and writings of Nikola Tesla New York: Barnes And Noble, 1995.
Tesla, Nikola, My inventions, New York: Barnes And Noble, 1995.
Por Fabián Banga
El tema de la escritura, tengamos en cuenta, propone una preocupación sobre su uso y posibilidades. Stephen King decía en una oportunidad que él escribe para poder remediar sus miedos internos, procesos que es tan catártico como visitar a un terapeuta pero que afortunadamente cuesta mucho menos. Sería ideal si tal posibilidad se aplicara a todos los casos y circunstancias en las que la escritura remediaría este problema. Cuantas veces uno quisiera descargar la bronca interna que más de un loco genera al escribir sin control. ¿Qué hacer de aquél que en estado marginal, nos ataca y uno, en pos de las buenas costumbres, reprime la posibilidad de aplastar con la escritura a tal engendro? Me paso hace un tiempo algo así al intercambiar ayuda y amistad con un pobre tipo de Lomas del Mirador.
El tema es mucho más complicado de lo que parece ya que la descarga por medio de una respuesta alivia el momento de calentura pero nos pone al nivel del agresor. Yo opto siempre por escribir una respuesta, más allá de los estándares sociales, metiéndose con las cosas más íntimas, los defectos innombrables, no previendo ninguna visión socialmente apropiada del contexto; pero nunca mando la carta. Admito que el ejercicio es profundamente aliviante, por más que nunca salga de mi computadora. La pregunta ronda en el valor de este texto secreto, imposible de ser publicado y condenado al olvido. ¿Cuál sería el valor de una respuesta que en si es un silencio? Si tal texto no tiene lector, ¿puede ser considerado un texto en si? ¿En donde se encuentra la validez que nos ofrece esa catarsis de la que habla King si finalmente el texto no es publicado? Un ejemplo contrario podría ser el publicar el texto, enviarlo vía e-mail como respuesta. Pero las consecuencias indeseables serían aparentes.
Ejemplos del segundo caso hay en la literatura argentina. El final de Los Lanzallamas, de Roberto Arlt. En el final de esta novela el personaje principal, Erdosain, mata de un tiro en la cabeza a una muchacha inocente. "En silencio, la jovencita, con los labios entreabiertos, corriéndole sanguinolentas lágrimas por las mejillas, decía un 'no' tan infinitamente triste con su movimiento terco que, que Erdosain cayó de rodillas y le besó los pies." (Arlt, p. 515 – Obras Completas de Planeta. Tomo III)
El asesinato le permite a Erdosain su descenso a lo más denso de su espiritualidad y proyecta un crimen hacía el futuro, un crimen hacia la esperanza de la procreación representada en la imagen de la mujer. Uno puede dialogar sobre la validez de este tipo de escritura y plantearse dónde está el límite de lo permitido. La respuesta de Arlt en este caso es personal y al mismo tiempo social. La respuesta es hacia una Nación estratificada por las clases sociales en donde las clases bajas reciben la agresión directa de los espacios oligárquicos. Toda la obra de Arlt ronda sobre este problema y este tipo de final, uno podría decir, es el fruto del fermento generado por las agresiones recibidas por el escritor. Arlt a diferencia de Borges, por ejemplo, nunca contó con las comodidades o retribuciones que su escritura tendría que haberle ofrecido a un escritor de su medida.
Nuestra sociedad tiene innumerables ejemplos de estas canalizaciones de agresiones desde los 60’s hasta los 80’s. Explayarse con ejemplos sería redundante. Lo que sí es significativo es que la diferenciación de este tipo de catarsis con la idea de katharsis en Aristóteles nos muestra algo muy singular de la cultura argentina que no es única de nuestra sociedad. El saneamiento emocional por medio de la misericordia o el terror, en el caso de los acontecimientos argentinos, no se presenta por solamente presenciar el episodio sino que es necesario vivirlo en carne propia. Nosotros llevamos el performance al espacio de la primera persona, diluyendo de alguna forma la línea divisoria entre los dos espacios. Pero esto daría para escribir para rato.
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