Uno de los ensayos que integran la obra "Penúltimas lecturas", sobre el escritor argentino, aborda ese aspecto lúdico y aparentemente secundario del autor de "Rayuela", a partir de "La vuelta al día en ochenta mundos" y "Ultimo round".
Uno de los ensayos que integran el libro "Penúltimas lecturas", sobre Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, aborda un aspecto lúdico y aparentemente secundario del autor de "Rayuela", a partir de las obras "La vuelta al día en ochenta mundos" y "Ultimo round".
"En la época en que fueron publicadas, lo sagrado de un libro era el texto y cuando tomás estas obras de Cortázar lo que te salta a la vista es que tenés un objeto y esa forma te dice algo desde el vamos, eso es lo que más me impresionó", dijo a Télam, Victoria Riobó, autora del ensayo, recién publicado por Edhasa.
En realidad, destacó la investigadora, "hay como un efecto pantalla, antes del texto está el libro como objeto, como mensajero. A partir de esa constatación yo fui para atrás para ver que le pasaba a Cortázar y por qué. Por supuesto que cuando el empieza esta búsqueda ya tiene un nombre en la literatura".
"Cortázar socava intencionalmente la ilusión que identifica, por asimilación, libro y texto, poniendo el acento en el libro como "artefacto", y por ello mismo, situándolo fuera de un terreno estrictamente lingüístico", escribe.
Riobó abona la tesis de que Cortázar "llegó demasiado pronto a la fórmula del buen cuento, a él le resultaba muy fácil. Y en vez de dejarse ir por ese lado, que era lo más exitoso, toma su riesgo cuando saca estas dos obras que continúan la exploración de las opciones de la forma como elementos significantes".
Cortázar se refiere a estas obras como libro-collage, libro almanaque, "especie de baúl", divertimento, libro-objeto, juguete, polilibro, artefacto, nomenclaturas, enumera Riobó, "que nos hablan de una mirada que engloba el conjunto de materiales que las componen y de su peculiar articulación".
Cuando estos libros se publican, mencionó la ensayista que es una de las autoras de "Penúltimas lecturas" junto a otros investigadores y profesores universitarios, "la crítica, más que el público, se queda desconcertada.
"’Y ahora qué hace Cortázar ...pavadas’. Pero él sigue en ese proceso de exploración que también está acotado. Dice que es un paso necesario pero tampoco se queda en esto", resaltó.
Resulta asombroso pensar hoy, reflexionó Riobó, "que estos dos libros hayan tirado cuando aparecieron 12.000 ejemplares. Aunque se trataba de obras de vanguardia era una cuestión de época, ahora es impensable, apenas con un gran escritor se alcanzan esas cifras".
La renovación del lenguaje en ese tiempo, apuntó la investigadora, "tenía que ver también con un signo de época, se pensaba entonces que todo se podía cambiar. Ahora la actitud general es de mayor escepticismo".
"Incluso algunas declaraciones de Cortazar leídas a distancia pueden sonar ingenuas -consideró Riobó- pero ellos realmente creían en la búsqueda y en la revolución".
Un elemento importante que la ensayista incorpora al análisis está relacionado con una afirmación de Cortázar: "una de sus mejores críticas es que no se hace literatura revolucionaria por escribir acerca del tema, sino que se trata de revolucionar la novela. Cuando lo plantea esta postura pudo haber sido irritante".
“Uno de los más agudos problemas latinoamericanos es que estamos necesitando más que nunca los Che Guevara del lenguaje, los revolucionarios de la literatura más que los literatos de la revolución", dice Cortázar, según transcribe el escritor y profesor de Literatura Mario Goloboff.
Para Riobó, "el espíritu lúdico en el escritor es muy fuerte y al concepto de literatura concebida para durar le contrapone esa otra forma de arte más espontáneo, efímero, que le permite ser menos solemne, irreverente".
"Un arte más de interpretación como es la música, en donde el presente entra mucho más, esto le permite no pensar en entrar en el canon, en la historia", definió. El contrapunto entre estos dos libros y la literatura tradicional "es increíble" según la ensayista.
Por ejemplo, señala, en ’El ultimo round’, "juega en las tapas con el diario". A su vez, el tema de las misceláneas, la falta de jerarquías en el texto, mencionó la investigadora, "si uno las ve desde lo que hoy pasa en Internet, es fácil deducir que el escritor se adelanta a su tiempo.
Aunque usa soporte papel, en realidad lo hace como si estuviera manejando un soporte digital". "El contexto de autor, del boom, hicieron posible estos libros, ahora se puede ver que las editoriales a veces publican algún capricho pero los libros objetos están pensados al revés: no parten del autor, salen a propuesta del editor", concluyó.
Fuente: Telam, por Mora Cordeu
Dejando de lado la inmediatez de la labor periodística, Cynthia Ottaviano se dedicó a abordar los casos desde una perspectiva más amplia: de la mano de las crónicas, la verdad judicial y entrevistas con vecinos, familiares y hasta los propios asesinos.
En "Crímenes en familia", la periodista Cynthia Ottaviano deja de lado la premura de la noticia para abordar desde una perspectiva más amplia siete casos cuyo común denominador radica en que la víctima fue asesinada por alguien muy cercano a ella.
"Cuando los hermanos Da Bouza mataron a balazos a su padre en 1998 yo tenía la misma edad que los chicos, vivía en ese barrio, San Telmo, y me impresionó la idea de que me los podía haber cruzado en cualquier momento", recordó la autora en una entrevista con Télam.
De "caras angelicales", describió la periodista, "Emmanuel y Santiago eran dos estudiantes universitarios de una clase media instruida que les daba cierto rasgo de impunidad: si planeaban el crimen en detalle, pensaban, iban a zafar de la responsabilidad que implicaba, pero cometieron errores muy groseros".
El caso de Carlos Pablo Fernández "que asesinó a su hermana en Córdoba es escalofriante, el ejemplo de una familia disfuncional. En medio de un clima de violencia como el de estos hermanos de Río Cuarto, la situación desencadenó en tragedia", apuntó.
Otro elemento común, indicó Ottaviano, es la palabra no dicha: "’Yo no le contaba a nadie de mis problemas, no los hablaba ni con mis íntimos’, dicen todos, y por eso cuando se producen estos homicidios son tan chocantes para el entorno y para la sociedad. ’Parecían personas absolutamente normales’, es común escuchar".
"Pero nadie se convierte en homicida de la noche a la mañana. Hay una construcción de odio, de recelos, de situaciones no resueltas que son de años. Y frente a esa palabra no dicha aparece esta fantasía de ’si yo lo mato y me lo saco de encima termino con todo’ y en realidad empieza con lo peor", subrayó la periodista.
A su juicio, una vez cometido el crimen algunos se arrepienten y otros no. En el caso de los hermanos Da Bouza, "uno de ellos, Santiago no encuentra manera de redimirse por lo que hizo. Dice que no le va a alcanzar la vida para pedir perdón".
"Cristina Alonso, que mató a su marido, un ex represor, dice que la decepcionó matarlo, ’pensé que matar era otra cosa’. Y Sergio Mac Harg, que apuñaló a su tía y la degolló, tenía un nivel de minuciosidad en el relato escalofriante", describió la periodista, laureada con el Premio Rey de España (2004).
Durante años, agregó Ottaviano, "Sergio no reconoció que era culpable, lo hizo por Canal 13 para el programa "No matarás". El padre no lo creía, lo había marcado toda la vida como un inútil tal, que pensaba que era incapaz de cometer un crimen".
"Son tragedias que se gestan durante años y en el crimen no hay libertad, es un infierno, no vas a encontrar dinero sino miseria. Recién ahora entendí la frase ’el crimen no paga’", reflexionó Ottaviano, integrante del equipo de Notas Especiales de Telenoche.
En definitiva, opinó la autora del libro publicado por Edhasa, "hay enfermedades psíquicas de trasfondo, la gente que esta sana no termina matando a otro en el sentido literal de la palabra. Si tiene un conflicto, se distancia o se aleja, busca otros caminos".
Para la autora, en el caso de Claudia Sobrero -nieta política del dibujante Lino Palacio, quien murió al igual que su esposa apuñalado-, hay una adolescencia atravesada por la falta de límites. La idea de conseguir las cosas fáciles, la idea de que en la vida se sale adelante teniendo algo de plata en el bolsillo".
"Caminaba por los pasillos de la villa con la seguridad del conquistador", escribe Ottaviano de Guillermo Alvarez, en un intento por comprender la frialdad -dijo- "una vida marcada por el descontrol, el robo y los asesinatos. Es el único que no comete un homicidio dentro de su familia de origen, el adopta una".
"Para trabajar en un libro de este tipo hay que dejar los prejuicios de lado. Esta soberbia del periodista de cerrar todo. Para el libro tomé las crónicas del hecho, la verdad judicial -son casos con sentencia firme- y hablé con los familiares, el entorno, la gente del barrio y con los que cometieron el crimen", contó.
La selección de los crímenes tiene que ver con el vínculo familiar, pero -aclaró Ottaviano- todas son historias que conmovieron a la sociedad, ocuparon muchas páginas en los medios. Y además tienen algo que las singulariza".
"Los peritos dicen que el caso de las hermanas Vázquez, el rito que enmarcó la muerte del padre ’es una historia típica de la edad media’; Claudia Sobrero fue la argentina con mayor condena en la historia; Alvarez es una especie de Robledo Puch contemporáneo", ejemplificó.
"Una hipótesis de comienzo de libro era que todos podemos ser asesinos, como afirma el criminalista Mariano Castex y a la hora de terminarlo no estuve de acuerdo con esa premisa", consideró la periodista.
"Hablo de matar un familiar. Me di cuenta que hace falta determinada base psíquica. Es toda gente que pensó en la posibilidad de pensar, lo planeo y lo ejecutó. Porque es muy común decir ’te voy a matar’, pero es muy poca la gente que finalmente cumple con esa amenaza", concluyó.
Fuente: Telam, por Mora Cordeu
“La suma de los días”, de Isabel Allende, y el tercer tomo de la serie de Paenza serán los protagonistas navideños. Los libreros pronosticaron aumentos en las ventas y revelaron que se regala más a mujeres que a hombres.
Por Mercedes Ezquiaga
La última novela de Isabel Allende, el tercer tomo de la serie sobre matemática de Adrián Paenza y los best-seller, en general, son los títulos más elegidos para regalar en estas fiestas, según varios libreros de esta capital.
La vorágine consumista típica de esta época del año repercute por igual en librerías porteñas, que se preparan con refuerzos de volúmenes para recibir a los muchos compradores que eligen regalar libros, fenómeno acrecentado por la presencia de turistas extranjeros en el país.
Consultados sobre el tema, los libreros coincidieron en que la gente elige regalar para estas fechas las novedades editoriales -"si están entre dos, van a elegir la novedad", dijo uno de ellos-, a la vez que todos pronosticaron un aumento en las ventas, aunque pocos se animaron a arriesgar cifras estimativas, las cuales rondarían entre el 20 y 30 %.
"El libro que más se va a vender en estas fiestas es la novela ’La suma de los días’ de Allende, junto con la tercera parte de ’Matemática estás ahí’ (de Paenza) y ’Evita’ de Felipe Pigna", aseguró a Télam Ignacio Nardin, vendedor de la librería El Ateneo Grand Splendid, ubicada en Santa Fe y Callao.
También se vende mucho el de Víctor Sueiro, "Crónica loca", el de humor de Fernando Peña, "Gracias por volar conmigo", los de la Premio Nobel, Doris Lessing, como "La grieta" y algunas novelas policiales livianas, como "El hombre equivocado" de John Katzenbach, señaló Nardin.
En la librería Capítulo Dos de Galerías Pacífico, los libros más vendidos por estos días también son el último de Allende, el de Katzenbach, "Maridos" de Angeles Mastretta y la novela juvenil "Eclipse", de la escritora norteamericana Stephanie Meyer, que pretende ocupar el lugar que dejó vacante Harry Potter, contó a Télam Hugo Carrizo, vendedor del local.
Para Fredy Aballay, encargado de la librería Cúspide ubicada en el complejo Village Recoleta, los pronósticos no varían demasiado, y suponen que entre los más vendidos, cuando concluyan las fiestas, estarán "los de siempre: los grandes best-seller".
Así es que mencionó a Allende, Mastretta, Pigna, el de cocina de Narda Lepes (que cuesta 99 pesos), "Eclipse" y la tercera parte de "Matemáticas estás ahí" de Paenza, que "sale como agua", graficó.
"Si, lo que más se regala es lo más nuevo", coincide Carrizo de Capítulo Dos, quien también mencionó a "Golden boys en Nueva York" de Hernán Iglesias Illa y la novela fantástica "Túneles", que cuenta con el sello de haber sido descubierta por el mismo editor del joven y taquillero mago Potter.
Una nueva tendencia percibida por los libreros es que se compra más para regalar a mujeres que a hombres, "y una prueba es que en el día de la madre se vende más que para el día del padre", ejemplificó Nardini, de Ateneo, en coincidencia con Aballay, de
Cúspide.
Entre los libros que correrán la suerte de terminar envueltos, con un moño, y debajo de un arbolito iluminado, también mencionaron "Los últimos días de Evita" de Nelson Castro, "La muerte lenta de Luciana B", de Guillermo Martínez, "un autor que ya tiene su público" y "Nadie vio Matrix" de Walter Graziano.
La librería Prometeo de la avenida Corrientes -que se especializa en ciencias sociales e historia- apuntó a los tres de Paenza "que se venden mucho", los de Fontanarrosa, que "salen un montón" y el de política "Disonancias", de Guillermo O’Donnell, señaló a Télam Hernán Reyes, vendedor del local.
"Los de literatura clásica también se venden siempre para las fiestas -evaluó Reyes-, como ’Las venas abiertas de América latina’ de Eduardo Galeano, las obras completas de Jorge Luis Borges y los títulos de Julio Cortázar".
"Las ventas en las fiestas aumentan muchísimo. Seguramente haya un alza de 20 por ciento, que daría la suma por un diez por ciento que hubo en el alza de precios y otro diez por el consumo. Es lo que pasa en todos los rubros: se prendió la máquina de consumo", explicó Reyes.
En coincidencia, Aballay de Cúspide, estimó un "incremento importante en las ventas de entre 25 y 30 por ciento con respecto al año pasado, porque la gente se está animando a comprar más", evaluó.
Para Nardin, "el volumen de ventas va a ser mayor que el año pasado" aunque no se animó a dar cifras estimativas, mientras que para Carrizo, de Capítulo Dos, "hay una tendencia de crecimiento en las ventas, como fue a lo largo de todo el año y la expectativa es muy buena" con respecto a las fiestas de Navidad.
Otros títulos mencionados por los libreros fueron "Historias de diván" del psicoanalista Gabriel Rolón, "Zapatos italianos" de Henning Mankell, "Los años dorados" de Alberto Dodero, "Historia del llanto" de Alan Pauls y "Mil soles en esplendidos" de Khaled Hosseini y el nuevo de Maitena.
La ciudad de Montevideo será la invitada de honor a la séptima versión de los carnavales culturales de Valparaíso.
A partir del 27 y hasta el 29 de diciembre la ciudad porteña de Valparaíso, en Chile, se viste de colores y fiesta con la celebración de una nueva edición de sus carnavales. En esta ocasión, el evento contará con la participación de una representación del carnaval uruguayo de Montevideo (que se lleva a cabo entre enero y marzo), según informó Paulina Urrutia, ministra de Cultura chilena.
Los carnavales culturales de la ciudad de Valparaíso contarán con las actuaciones de los grupos chilenos Chancho en Piegra, Sinergia y la Floripondio, así como con la exhibición de la obra teatral "Sin Sangre". En el marco de ésta séptima edición, serán realizadas más de 120 actividades, desarrolladas en 46 espacios, en su mayoría al aire libre.
La delegación proveniente de Montevideo aportará al festival la "murga uruguaya", agrupación conformada por más de cuarenta personas, la cual describe con sarcasmo los acontecimientos del año y se ríen de los personajes importantes de la política, la televisión y el deporte. También se presentará una muestra de fotografías históricas del carnaval de Montevideo y una exhibición de cine uruguayo.
El carnaval de Valparaíso tuvo sus comienzos en el año 2001, como un evento que buscaba fortalecer el carácter cultural y patrimonial de la ciudad, que potenció las actividades turísticas y económicas de la zona.
Debido a esta iniciativa, Valparaíso se ha transformado en un importante centro de actividad cultural nacional e internacional, compartiendo cada año con una ciudad extranjera: Barcelona (España) 2001, Guanajuato (México), Salvador de Bahía (Brasil), Barranquilla (Colombia) 2004, Buenos Aires (Argentina) 2005 y Ciudad de Panamá (Panamá) 2006.
Es "El Retrato de Suzanne Bloch". Además, se llevaron "El Labrador de Café", de Portinari. Las obras están valuadas en cientos de miles de dólares. Fue en el Museo de Arte de San Pablo.
Un cuadro del pintor español Pablo Picasso y otro del brasileño Cándido Portinari, valuados en cientos de miles de dólares, fueron robados esta madrugada del Museo de Arte de Sao Paulo (MASP), el más grande de América Latina.
Las obras robadas son "El Retrato de Suzanne Bloch", de Picasso, y "El Labrador de Café", de Portinari, según reveló el sitio online del diario Folha de Sao Paulo.
"Los ladrones sabían las obras que se querían llevar del museo", según el diario. El museo MASP está ubicado en la central Avenida Paulista y es uno de los principales atractivos turísticos y culturales de la ciudad de San Pablo.
Fuente: Telam
Si hasta las palomas ya se habían encariñado, familiarizado con el hierático personaje, sentían del héroe el afecto necesario, solemnidad extrema pese a la oposición de la columna subversiva de livias caseras, que cada tanto, regaban, con su ácida protesta la humanidad del prócer, su cara dura de fierro allí expuesta ¡Tírenle más migas de pan al añejo prócer! –Ironizaba la multitud que pedía su cabeza a cualquier precio y, sobre todo, a falta de piedras que aventarle - Entre más le tiremos, más cagado terminará. Innovador y sutil metáfora a modo de ir alimentando la odiosidad contra el sabandija erguido de tanta heroicidad de héroe, tan hinchado de patriotismo, tan repleto de temple, tan sobrealimentado de orgullo, tanto pedo con el líder para cagar tan aguada su obra.
Con el tiempo, el borde de sus regordetas orejas se inflamaban en señal clara de molestia por el grosero desprecio pese a que, su oído sordo, y hueco, en más de alguna ocasión recibió palabras de agradecimiento y de ánimo ante la lluvia de insultos del respetable que lo abucheaba en comparsa con la bandada de dúculas voladoras que, a-veces, odiaban su santuaria estirpe por la poca tranquilidad donada, hasta la palomita blanca, esa del cuentito de la paz lo detestaba, nunca fue capaz de decirle nada, nunca se atrevió a cruzar alguna palabra con el mudo testigo del rechazo ciudadano.
Ni hablar del copo de forjados pelos tiesos, junto a su amplia frente, allí no sólo se paraban detractoras y forajidas parvadas, allí también se paralizaban sus ideas, su autoimpuesta razón de ser, su imposición de estado. Qué decir de su escaso hombro en donde, los plumíferos, siempre descansaban, lo sentían su homo-plato y cumbre predilecta para la hora de la comida y para filosofar de la vida, sobre la retórica de su existencia. Ni hablar del monolito, que cual poso séptico, su mundo fraguaban, más de alguna dejó su huella, al mejor estilo roc-estar, cuando el cemento fresco apenas endurecía la pose eterna del caudillo de rocas en cuestión.
Granditud, gratitud, nobleza, ira, rabia y exabruptos obligados para el hijo de la patria, suave y tersa humanidad casi comparable con pista de aviones, que permitía el suave descenso de cagones y guturales pichones, sin importar demasiado el ajustado y aerodinámico diseño del héroe, de su pobre, pequeño, escuálido y modesto ser espanta pájaros venido a menos, desde donde lideraba, proyectando la confianza y serenidad, iluminando con la luz adecuada, a la bandada de kamicazes pajaritos que se le venían encima. Son lo mejor que sus vidas han tenido y, añorar ese tiempo, es su aleteado homenaje después del patético y desteñido destierro de la estatua.
Y los perros, a lo lejos, ladre que ladre, todavía preguntándose, entre rabia y sentimientos encontrados, por el hueso duro de roer y fácil de mear que la cotidianeidad les obsequió y ya luego quitó. Y aúllan al viento, maldiciendo su ausencia -¿En dónde se escondió la carne aguerrida de aquel héroe viejo roble o tronco de héroe, que desinteresadamente abrió su metro cuadrado en pos de nuestra urinaria especie, nutriendo con su sabia la pulga y la garrapata, que al igual, lloran su ultraje del terreno de la plaza de los héroes por encargo? Inquiriendo, masticando su encolerizada espuma -¡Cómo fue posible, que nadie fuera capaz de alzar un loa o un mordisco por el caudillo arrancado del nicho y pináculo! Se juran perros consecuentes y obedientes, que si ladraban con entusiasmo no era para molestar al héroe, sienten que aperraban para proteger su broncínea estirpe, y a más de alguien mostraron su diente filoso y rastrero en señal de obsecuencia con su amo, para sólo conformarse con el silbido del viento cuando éste choca en la humanidad de los próceres y que, según el caso, era la palabra suave de la patria que los invitaba a comer de su mano, a lamerle el inoxidable legado en señal de pleitesía perruna.
Porque el héroe contemplaba, era su único oficio por lo demás, y será esta escena la que, de tanto en tanto, recuerde la importancia que tuvo para algunos, que insista, majaderamente que, pese a todo, el héroe se ufanaba, se jactaba de ser héroe. Que el héroe es cuerpo social e historia, nos proclamará por siempre que, el héroe no es héroe, se hace prócer, pero todo depende (comienzan a marearse los conceptos) porque para ser héroe y convertirse en prócer, junto a la voluntad de terminar fundido en hierro, no vasta ni fieles perros ni palomas, es imposible que lo sea cuando la palabra anónima no lo menciona, y allí comparecen en forma poco decorosa, a ritmo de mareado arrebato, a punto de encañar el gesto, con la resaca que la historia les sirve a destajo, aquellos que, hasta en algún instante, conversaban (es un decir) con quien suponían su amigo de parrandas y de una que otra borrachera, no siempre lo invitaban a éstas, porque no siempre terminaban su día alojados bajo sus pies de prócer, además que, al héroe nadie lo invita, él siempre está presente en el bigoteado pensamiento, en el sediento ideal, en el etílico recuerdo.
Palabras de agradecimiento no les falta para referirse al desalojado, llorar por él tampoco cuesta demasiado, entre copa y copa desbordan sus auspiciosos comentarios –Héroes como estos, son los que necesitamos, no era odioso, ni siquiera insistía con el trago amargo que la historia le impuso, se tomaba justo lo necesario, para no desentonar, para no perder su tranco, para no verse fuera de foco incluso, como doble, es por eso que, a pesar de todo, alzaremos nuestros vasos al infinito, siempre que sea necesario, hip-hip hurra, por nuestro amigo y hermano, por nuestro hijo si se quiere, por nuestro padre que nos deja huérfanos, y así, créannos, más ganas de tomar por asalto el poder, la botillería y hasta las molestias si se puede.
El héroe agoniza, su muerte social es súbita y pobre. Su ausencia alcoholiza a sus huestes, emborracha su tranco, marea el ambiente. -Pobrecito oiga, quién lo mandó a empinar cuesta arriba, si de tanto subir mire como terminó, si llega a dar lastima su ocaso, me entristece tan sólo pensarlo, se me hace un nudo en la garganta tanta soga que le cuelga, es penoso su dantesco espectáculo, deprime verlo inmóvil, dan ganas de llorar al verle su carita, que pena que me da su tragedia, nos angustia su gesto último, derramo mis lágrimas cuando me acuerdo de su menoscabo, suspiramos amorosos con su estaturita de héroe, si era chico no importa, si era tan malo, no nos importa, en alguna parte ocultaba su buenura, en alguna parte ocultaba su contexto social-político-urbano-artístico. ¡Salud por eso último!
El héroe se acaba, termina precozmente solo y ya se retiran sus admiradores e incondicionales, la autoridad encargada, desaloja y espanta a los últimos defensores de su des-figura, de su hogareño, y casi cómodo, hábitat. No faltan los empujones y empellones, son los deseos e incapacidad, una especie de no resignar el instante por quienes sienten que, la sociedad los deja a la deriva, tan solos con su tufo nostálgico, en el mismo borde social y desamparo que ya no quieren. -¡No se vale oiga tanta fragilidad de la patria, tanta amargura heroica, tanta tristeza que nos sujeta la gallardía, tanto menosprecio al carismático líder, feito pero carismático al fin y al cabo! ¡Brindemos una vez más, con lo poquito que nos va quedando, por su pequeña grandeza!
El héroe, sin duda, no duda, de paso no dura más, tan sólo es duro de matar y principalmente que, para ser héroe, eso reflexiona y se arrepiente de no haber hecho lo necesario, es preciso preguntarle a todos por su existencia, nada de andar imponiéndolo tras bambalinas, tras el poder, tras el caudillismo, tras el interés superior, tras la medida de lo posible, tras el oportunista acomodo, tras lo oscurito de gobernar, tras la operación "un héroe, una patria", tras la cortina de humo que sólo deja ver a quienes les interesa el asunto, tras sus absurdas bondades, tras el prismático del poderoso, tras el gatopardismo de la clase dominante, tras la fanfarria del dominio escénico, tras la monserga de la sapiencia, tras el oráculo de los famosos, tras el poder de la tropa, tras el caparazón de la fortuna, tras el escaparate de la soberbia, tras las artimañas del mal gobierno, tras la mentira hecha, de verdad, una verdadera verdad.
-Para ser héroe (vuelve a decirnos en su capacidad de estadista forjado y humillado) es preciso consultarle al pópolo, al demás, al resto, al perraje, a los que sobran, al que menos, al todito mundo, a la raza, al montón, a la turba, a las huestes, al electorado, al mísero, al que no sabe, al que no quiere, a la poblada, a la cultura, en referéndum y plebiscitos si se puede, de lo contrario, la colección de estatuas y soldaditos de plomo seguirá creciendo para tan sólo adornar los salones de la mala memoria de algún aficionado a la pequeñez, que condecora su torpeza con cuánto héroe de porquería se imagine. No así el héroe, el héroe es un sabio, un sabelotodo nutrido, modesto, sencillo, generoso que, en su desespero, reclama por mejores héroes.
El héroe por fin muere, su ave fénix lo lleva a enterrar, e insiste, el héroe nunca desfallece, hasta el final es un valiente, a él lo entierran de una buena vez, nada de andar prendiéndole velitas, discursos y romerías, nada de desfiles y discursos fúnebres, nada que se parezca a un entierro de a deveras. Bastante homenaje el día de su muerte en vida, demasiada corona depositada bajo sus pies, inmensidad de loas y groserías en toda su eterna jornada, parado allí, expuesto al sol, la lluvia, al desamparo obligado y otorgado en alguna vez, en alguna oficina, por los implacables y audaces buscadores y embaucadores de la heroicidad.
El héroe se descompone, El héroe desaparece, las circunstancias lo pudren completamente. Ya nunca más será un héroe de verdad, pasó a su gran vida, el anonimato será su caudal público, su última morada será el olvido. El héroe se posa desconocido en los brazos del misterioso sino que tan sólo los héroes malditos gozan después de muertos, si es que mueren. Tranquilo yace en su letargo, en su descanso, la pose de estadista lo agotó, su calambre se ha ido, su rigidez heriática se desvanece, su luz que iluminaba más allá de la luz se apagó definitivamente, su discurso enmudeció ¡Basta de habladurías! no hay nada más que decir, nada más que agregar.
¡Gloria al pu-lento, al re-corto! a su pequeña estatura reposada indiferente sobre el tótem de escasa altura y que se confiere, el poder huguesco lo sabe, cuando se necesitan héroes para dormir sereno pese a la pesadilla de conferirlo a la patria, a la nación, a la independencia, por sus batallas perdidas, a la hidalga estatura territorial, su límite y horizontes, a sus banderas y escudos, a su canto e himnos alusivos, y todo, para estimular la suprema imposición, la sublime y obligada pose, la insistente idea que, tarde o temprano, otro carismático y torpe caudillo, desde ya en extinción, se nos cruce y nos modele sin, nosotros, deberla ni temerla.
Participan agentes de las unidades de Sierra Chica y Urdampilleta. Las disciplinas son variadas, se destacan concursos en artesanías, fotografía, pintura, literatura y música. Será la primera vez que se realiza un evento de esta característica
Agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) que trabajan en las Unidades Penales N° 2 y 38 de Sierra Chica y N ° 17 de Urdampilleta, participarán del “Primer Encuentro Cultural del Personal Penitenciario” a partir de hoy y también mañana, de 18 a 22. Este evento se llevará a cabo en el Salón Rivadavia, de la ciudad de Olavarría, y tiene como objetivo lograr una apertura del SPB hacia la comunidad, dando a conocer capacidades y aptitudes de los agentes que lo integran.
Cada uno de los agentes participará en distintas actividades culturales tales como exposiciones de artesanías, talabartería, orfebrería, platería, herrería artística, trabajos en yeso, cerámicas, poesía y narrativa. La mayor cantidad de inscriptos se realizó en fotografía, debido a que más de 10 agentes optaron por esta actividad.
Otra de las competencias con mayor número de inscriptos fue la literatura, dividida en poesía y narrativa. Simultáneamente con la muestra artesanal, se llevará a cabo un concurso de música, distribuidos en diversos ritmos entre los que se destacan el tango, folklore, tropical, danzas árabes y españolas, malambo y rock.
El Director de la Unidad 38, Víctor Hugo Cáceres, declaró que “este tipo de eventos no hace más que acercar todo el conocimiento y las costumbres del personal penitenciario, para con la sociedad”.
Se trata de "Pelotudos", un libro en el que el escritor tucumano recrea por segunda vez una exitosa fórmula, al reunir una serie de vivencias cotidianas de las cuales ningún ser humano está exento, para establecer una relación lúdica y de complicidad con el lector.
Por Analía Paez
El libro "Pelotudos", de Mario Kostzer, por segunda vez recrea una exitosa fórmula del escritor tucumano consistente en reunir una serie de situaciones ridículas de las cuales ningún ser humano está exento, para establecer una relación lúdica y de complicidad con el lector.
Su primer libro, "El pelotudo argentino", nació durante la crisis del 2001 aunque vio la luz una vez superada esa época, en 2004 y ahora esta entrega corresponde a los tiempos que corren "en los que vivimos más en calma", dijo el escritor en una entrevista con Télam.
"Hay pelotudeces universales, cosas que vivimos a diario y que nos ocurre a cualquiera de nosotros. Mi trabajo de librero me permite nutrirme de pelotudos y en mi oficina, donde tengo mi PC siempre prendida, escribo lo que me pasa, lo que veo y es ahí
donde comienzo a engrosar mi catalogo", explicó el autor.
En su obra, Kostzer clasifica a los pelotudos famosos y a una fauna "que reúne desde pelotudos portadores de celular, pelotudos autorreferenciales, pelotudos coleccionistas y pelotudos automedicados, entre otros".
Además, describe situaciones cotidianas "como las pelotudeces del trabajo, del deporte, de las protestas, a las canciones pelotudas, y las pelotudeces de fiestas y velorios".
El libro, editado por Planeta aborda la revolución de los blogs en "Mi pelotublog" y "Pelotutwitter" y tampoco quedan afuera las pelotudeces de la prensa ni de la publicidad.
La tapa de esta nueva edición se presenta en colores y el autor comenta que "superar la anterior con un espejo en la tapa fue difícil, todo un desafío para mí. Propuse el tema de los colores (cuatro) para que el lector elija uno con el que se identifique".
"El tema de las tapas tienen un trasfondo lúdico que me parece interesante. La idea es recuperar la estética agradable que sólo se ofrece en libros infantiles y no para adultos porque es bueno que también puedan jugar", comentó Kostzer.
El escritor, de 48 años, señaló que le gustaría que sus libros "puedan competir con dignidad con otros sistemas de comunicación vigentes que en los últimos tiempos han producido un alejamiento del lector".
"Quiero que se vuelvan a acercar a la lectura a través de una propuesta de interacción atractiva y que se me reconozca no sólo por la temática sino también por la estética", confesó.
Con respecto a las frases que acompañan a la descripción de los personajes de su libro, de la talla de Thomas Hobbes, Albert Einstein, Voltaire, Groucho Marx y Platón, el escritor dijo "son frases que fui coleccionando y hasta algunas te permiten desarrollar a un pelotudo".
Acerca de las cosas que le dan bronca, porque siente que lo toman como un pelotudo, el escritor subraya a "las que te vienen desde el poder y no hay mucha posibilidad de maniobra, no te dejan actuar".
"Cuando te hablan por teléfono y te anuncian por ejemplo que sos el ganador de algún premio te da bronca porque si eso mismo te pasa en el mail lo borras, pero por teléfono hay que atenderlo y se pierde el tiempo con una señorita a la que le pagan para hacerte quedar como un pelotudo", afirmó Kostzer.
"Otras que me dan bronca son las que te hacen los bancos, los monopolios, las aerolíneas que en algunos tramos son empresas monopólicas que te cobran precios increíbles para un servicio que no existe. ¿Cuándo podes hablar con el dueño de las empresas?. ¡Nunca!", sentenció Kostzer.
El autor de "El chanta argentino" confesó que la temática elegida al principio le dio temor: "Tenía miedo de que la familia entera arrastre el estigma de sentirse pelotuda. Tengo hijos en edad escolar y es muy fácil caer en la tentación de decir ’ahí va
el hijo del pelotudo’".
"Afortunadamente, se evitó en la consideración pública esto y se me nombró como ’el autor de El Pelotudo’ y eso me sacó un poquito la culpa de haberlos puesto en este brete", puntualizó.
Fuente: Télam
A través del programa cultural que lleva adelante el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), esta mañana se realizó en la Unidad 45 de Melchor Romero la entrega de 430 libros en adhesión a la “I Campaña de Donación de Libros Para Personas Privadas de la Libertad”.
La primera entrega consistió de 430 ejemplares de referencia, literatura, ciencias y derecho. El material obtenido contó con la colaboración de bibliotecas populares y barriales, entre ellas “Bartolomé Mitre” de Los Hornos, “Alfonsina Storni”, “Bernardo de Monteagudo”, “Enrique Gonino” de La Plata, “Presbítero Pascual Ruberto” de Berisso y “Escuela Naval Militar” de Ensenada, como así también con el aporte de la Biblioteca Nacional y de la Universidad Nacional de La Plata.
El programa referido se inició en el Archivo Histórico y Museo del SPB en noviembre del año 2006 y hasta la fecha se han logrado recolectar 3400 libros que serán entregados a las diferentes bibliotecas de las Unidades Carcelarias.
La directora del Archivo Histórico y Museo, Ana Amerio destacó: “Tengo que agradecer al señor Jefe del Servicio, a la Dirección General de Asistencia y Tratamiento, a la Unidad 45 por medio de su Director y a todos los que han realizado el aporte necesario para que hoy podamos concretar esta significativa entrega de material especializado en Ciencia del Derecho y Ciencias Económicas”. Además señaló: “Todo esto es en pos de cumplir con la difícil tarea que nos ha encomendado la sociedad ya que esto que se esta formando, encamina a los hombres a superarse. En la capacitación y el aprendizaje se trasluce la mas clara expresión de libertad”
El jefe del Servicio Penitenciario Bonaerense, Fernando Díaz, explicó: “Se hicieron consultas para saber cuales eran las necesidades de las bibliotecas de las distintas Unidades y en función de eso, personal técnico evaluó el destino de los libros”.
Esta iniciativa es producto del convenio firmado entre el SPB y el Instituto Superior de Formación Docente Nª 8, dependiente de la Dirección General de Cultura y Educación, donde se dicta la carrera de bibliotecología y archivología.
"Genealogías del sur” se propone, a partir del trabajo de tres diseñadores argentinos reconocidos internacionalmente, dar un panorama de la producción en este lado del mundo, mostrando cómo se resuelven aquí las problemáticas actuales de la disciplina y la forman en que se responde a las necesidades de la época con los materiales y técnicas a su alcance. Se trata de trabajos de Diana Cabeza, Alejandro Sarmiento y el grupo Usos. Se podrá ver hasta el 15 de enero
(Por Mercedes Ezquiaga)
La muestra "Genealogías del sur", que se inauguró en el Malba, reúne el trabajo de tres diseñadores argentinos que resuelven las problemáticas actuales de la disciplina y se posicionan como herederos para dar respuesta a las necesidades de la época con los materiales y técnicas a su alcance.
Trabajos de Diana Cabeza, Alejandro Sarmiento y el grupo Usos (integrado por Arturo de Tezanos Pinto y Carlos Gronda) forman parte de esta exhibición que se propone dar un panorama de la producción en este lado del mundo, a través de artistas reconocidos a nivel internacional.
"Elegí tres conductas muy diversas, pero sólidas y comprometidas, factibles de ser puestas en valor con herederas de los pioneros del diseño -cuya historia está aun sin contar- y que representan nuestra identidad, que considero una construcción cultural", explicó a Télam la curadora, Carolina Muzi.
Uno de los grandes problemas que enfrenta el diseño en la actualidad, según Muzi, es "la necesidad de integrar y dar accesibilidad en las grandes ciudades, algo que Diana Cabeza resuelve muy bien" con sus bancos Banda, Buque o Topográfico, que se pueden ver por Puerto Madero, La Boca o avenida 9 de Julio.
Otra cuestión importante es el agotamiento planetario y la falta de recursos, que Alejandro Sarmiento, canaliza con su re-uso de materiales estandarizados, donde plantea técnicas domésticas y tecnologías muy básicas que no demandan gastos energéticos y que están más cerca de la artesanía manual.
Mientras que el grupo jujeño Usos, continuó la curadora, inaugura un nuevo regionalismo, con un lenguaje muy contemporáneo donde fusionan sus raíces y dan respuesta a las vías de expresión y del comercio justo de los localismos sin ser fagocitados por la globalización.
"Ellos han recuperado técnicas artesanales del noroeste que estaban en vías de extinción, que trabajan con materiales regionales, maderas de reforestación y restos", agregó Muzi.
Con tono retrospectivo, la muestra exhibe algunas de las obras más importantes en la carrera de estos diseñadores, como el Sofá Sensual Pampa de Cabeza, de suela natural y estructura de acero, el banco Ruberto de Sarmiento, de hierro cubierto con tiras de caucho reciclado, o la colorida banqueta Rolliza de Usos, en cedro con cardón.
"Estos trabajos reflejan una relación con nuestro país, con nuestra cultura y con nuestra identidad", señaló a Télam Cabeza, especializada en el diseño de equipamiento urbano y quien trabaja sobre las topografías.
"La idea es mostrar una actitud hacia el diseño, de pensamiento, una conducta de trabajo, un abordaje a un tema y un compromiso con la realidad", apuntó la diseñadora, cuyo proyecto fue elegido ganador del Concurso Mobiliario Urbano para Buenos Aires, junto con Leandro Heine y Martín Wolfson.
"Para nosotros los materiales importan mucho por la situación geográfica en la que nos hallamos y por las tecnologías que usamos, que son emergentes y básicas", contaron a Télam los jujeños Gronda y Tezanos Pinto (Usos), quienes exhibieron sus trabajos en España, Italia, Inglaterra, Holanda, Francia y Japón.
"La madera, igual que el tiento y el metal, son materiales que se usaron desde siempre, pero para nosotros tienen esa magia de que podemos hacer un mueble de madera -algo tradicional- y que cobre otro significado.
Nos fascina seguir reinterpretando, con los mismos materiales, pero desde una mirada contemporánea", dijeron.
"En este momento, me interesa más el consumo de energía humana, de gente que aprende algo cuando está trabajando, que la máquina, sobre todo por las condiciones en las que está el planeta", disparó Sarmiento, reconocido como uno de los cien diseñadores más influyentes, según la editorial inglesa Phaidon.
"Yo trabajo mucho con los descartes y el re-uso casi desde el comienzo de mi profesión porque nunca hubo una gran relación entre la industria y el diseñador, y uno busca la manera de fluir, así que me dediqué a conseguir materia prima barata o gratis, como pueden ser los residuos", detalló Sarmiento.
La muestra "Genealogías del sur. Conductas de diseño" se podrá visitar hasta el 15 de enero, de jueves a lunes de 12 a 20 y los miércoles de 12 a 21, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, ubicado en Avenida Figueroa Alcorta 3415.
Fuente: Télam
El héroe enmudece, se acuerda cuando alzaba la voz carrasposa, de verdad, más allá de los cerros y el recóndito territorio, y recuerda, de paso, el dolor de pecho, de su busto, de su integridad, que a mal traer lo tienen (pareciera no basta con verlo desterrado del domo), con terribles afonías otorgadas por el implacable clima, bronquitis y anexos donados como charreteras, como medallas a su mé-rito de prócer hoy cuesta abajo en la rodada, y se estremece de calofríos (su coraje es termómetro que aviva su esmirriado destino) y añora e implora toda fiebre de haber sido, toda terciana de ya no ser. Cefaleas que nunca se olvidan, memoria ardiente que urgente le reclama.
Tiempo, o temperatura para un mortal héroe inmortalizado, un muerto en vida, prócer pasado de modas, pasado al baúl de recuerdos, pasado para la punta de la picota, del no-va-más ciudadano, que ya lo astilló por completo, por el colador de los grandes chascos -era bonito pero ya chole con su rara hermosura- por el cedazo de púas que ahorcaron su escotado y sublime caparazón, por el canto general que es elegía y capitanea a estas horas su degollamiento, por la canción carioca de Guillén, del llanto sin pañuelo, del pecho sin escudo, de la trampa y el vuelo, de la soga y el nudo, en donde cada palabra, cada gesto, cada insignificante mueca, enmudecía el ambiente, casi palabra de dios que entibiaba, cálida palabra de ley que desmoronaba auditorios, palabras de macho (las estatuas no son muchas pero son recias) que abrigaban la desesperanza y resarcían las derrotas, palabra de héroe que protegía la buenaventura y segregaba las calamidades, resumidero de palabras al viento y un tiempo pétreo como mudo testigo. Allí el héroe corrige, el héroe se ufana aún de ser héroe, no se avergüenza de su historia e historiales, allí nadie lo vuelve a escuchar y toda palabra que vocifere será usada en su contra.
El héroe se equilibra, fue un caudillo de renombre y se considera merecedor de insistir con sus bondades y desequilibrado legado. Que se lo habla todo, eso sí, que no hay forma de acallarlo, que hasta dicharachero se le ve a veces, que su lenguaje de señas es santo en el pecho, busto de humanidad con nudo en la garganta, en el cuello, en... Pese a todo insiste, el héroe siente que la penuria lo universaliza, el héroe está sobre nosotros y ya eso, eso cree, lo transforma en guía planetario y estrella que orienta, línea y pauta a seguir, sin dar cuenta siquiera que, terminará atomizado, estrellado, desecho, completamente liquidado, licuado con otros metales ya corroídos.
E insiste una vez más, porque el héroe es un retrógrado hincha pelotas, un animal del discurso bonito que tararea con pasión su arrebato y siente que, el suyo, es nuestro propio discurso, un mudo reflejo de anhelos, un disco rayado de boleros o voladores coleópteros de amor propio, hedonista, ególatra, narcisista. El héroe se distrae y no atina, no es su tonada hacerlo, su espejo ya no lo observa, ni de reojo. El héroe es un músico sin partituras, sin orquesta, sin compás ni tiempo exacto, su bravata y cantaleta no trascienden. El héroe se resigna, ya llevan a enterrar su escuálido alter ego, junto a su estirpe, altares y convicciones, junto y, apenas, con un disonante réquiem de voces muy bajas.
El héroe trastabilla, lo fataliza la realidad y los empellones continúan. El héroe se sujeta apenas al abismo terreno, poner sus pies en la tierra lo marea, y hace de tripas corazón con toda su metálica humanidad. Su bai-paz coronario se obstruye encolerizado, ya la sangre de azul acuoso revienta su ira, envenena su tronco de ser, no da más. El héroe no solicita clemencia, tiene una cita con ella. El héroe empalidece, más que marmóreo, resiste los embates, se nota vilipendiado y arrastrado por la corriente que insiste, tire que tire, verlo desprendido, verlo desolado, verlo acaecido ¡Despréndete héroe! ¡Sal de allí tubérculo-cisma! ¡Suelta la rotonda y la rienda filibustero! ¡Suelta la historia de una buena vez!
El héroe tropieza, sus huestes lo traicionan y las zancadillas se multiplican. Recuerda su estirpe de caudillo (déle con el asunto), el héroe no se enoja, tan sólo se autodona pataletas, y añora su estilo, obsequiado en los intensos postgrados, frentes externos de batalla los llamaba, en otras tierras. El héroe es un culto, no oculta sus becas para la conquista de otras culturas y sobre todo, de las buenas costumbres y entrenamientos para ser un héroe de verdad. El héroe fue y es noble, la gentileza será su grito de guerra, per sécula, y si bien el héroe es civilidad, es un contumaz antisocial en muchos casos, y si bien, también, el héroe es la columna vertebral de toda nación, mentiroso se agacha y falsamente se levanta en pos de la verdad que más le acomode, porque el héroe es la independencia según el oportunismo que se libre, se esclaviza en el preciso estrado otorgado y todo por ser héroe, el héroe no es tan sólo monumento, sabe calcular el sitio exacto en donde posarse, es una fotogénica estatua que instantánea acomoda la pose.
Allí, entonces, el héroe se fortalece, se siente respaldado por el poder despótico, pero ya nadie teme a su estática pose, a su miserable y frío retrato de caudillo en extinción venido a menos, y es hora que de un paso atrás o al costado, según el tirón o el favor del viento de quienes ya lo ven maltrecho, de todos quienes se avergüenzan de su reconocida por desconocida historia, y el héroe está a punto de ceder su dignidad galopante, su indumentaria metálica, su crisol mal vestido y mal vendido, su travesti lisonja y charreteras soldadas en hierro forjado (así nadie se las quita), su indescriptible olor a ilustre personalidad bañada de impurezas, en aras de la muchedumbre demanda, en pos de mejores y auspiciosos héroes.
Y el héroe ya tiene su hora, su hora peak, su hora del pico y el chuzo ensartados en su inhumano ser, lamenta el momento, y allí observa a su plinto generoso, sudoroso y acalambrado por lo demás, que categórico disfruta las circunstancias; ha sido base de sus pocos éxitos, tremenda roca que lo apuntalaba generoso, soporte de toda su pacotilla deidad prosaica de tal y asimétrica magnitud ¡Resista plinto, ya falta poco! Aguantar, nos corrige, modesto narra su esfuerzo -tener que mamarse un peso muerto durante eternísimos años, cansa. Él, como el que más afectado, reclama indemnizaciones, siente, pese a ser monolito de sí mismo, que si éstas fueran privadas, con eso se satisface, nada de hacer públicas sus molestias, bastante sufrió, en carne de arcilla propia, cada manifestación contra la estatua, y si bien siempre fue su complemento, su media naranja, uña de tanta tierra, ensanchada loza antiexplosiva, guardiana coraza, elevación terrena, apósito supremo de vasos, orines y vómitos, de incontinencias y salpicones a destajo, su relato vale la pena, es heroico; nunca se identificó o interpretó cabalmente con su carga, con el incómodo bultito que la historia le obsequió, se guardó sus ideas, hasta el momento exacto en que se libró del pecado –a este muerto no lo cargo yo- se dice convencido y al mismo tiempo conviene que, algo resolverá en pos de su maltratada estampa, se queja, y no es casualidad, el héroe no era ni tanto ni mucho -era de mentiras- nunca adornó postales del monumento en sí, derechos de autor le llama, la autoría, la cita a su ci-miento que considera verdadero patrimonio de la humanidad, además que, considera, siempre aportó su granito de arena a la causa y llegó a sentirse piedra angular de la plaza, una especie de apoteósico transplante de la gran mezquita de la Meca. ¡Pobre también!
Finalmente el héroe se cae y ahora sí que no rebota, ya no lo aguantan más, ni el asfalto que lo acoge fue respetuoso, su dureza lo reventó, ahí yacen sus restos, esparcidos en la plaza de los héroes, nadie lo lleva a velar... a derretir, el tacho de basura es su sino, su pre-última morada... -¿A dónde irán a parar los héroes en desuso? Se pregunta e inmediatamente se responde, deteniendo el tiempo, a-Mi-norando el vocablo. -Mi estirpe, Mi hidalga estructura, Mi ya chatarrienta pose, no la paran nunca más. A líder muerto, bronce dispuesto, que hervirá en alguna llamarada eterna, que servirá para otras batallas, para otros llamados, incluso para otros ilusos que crean ser los próximos convocados, ex profeso, al concurso público, ni tanto tampoco (factótum y padrinazgos de por medio lo impiden) y sepan disponer de éste tonelaje para dar más brillo a la heroicidad, e ilumine el camino de la patria con luz propia o si es factible, comprada de alguna transnacional del rubro hidroeléctrico. ¡Gloria victis, fiat lux!
María Dolores Jiménez Blanco y Cindy Mack proponen un recorrido novedoso condensado en "Buscadores de belleza". El libro repasa el mundo de las subastas, los marchands, las falsificaciones, los robos de piezas únicas y la acción de los museos, a partir de las aventuras de millonarios excéntricos.
Un recorrido por la historia del arte desde una perspectiva novedosa proponen las historiadoras María Dolores Jiménez Blanco y Cindy Mack en "Buscadores de belleza", libro que repasa las aventuras de millonarios excéntricos que dedicaron su fortuna a coleccionar obras desde mediados del siglo XIX hasta principios del XX.
A lo largo de 414 páginas, las autoras repasan la trayectoria de los coleccionistas al tiempo que se concentran en un núcleo que podría resumirse como "la trastienda del arte": el mundo de las subastas, los marchands, las falsificaciones, los robos de piezas únicas y la acción de los museos.
"Buscadores de belleza", recién editado por el sello Ariel, cuenta las astucias del banquero Morgan; la extravagancia de la rica heredera Stewart Gardener; la pasión oculta por el coleccionismo del pintor Edgar Degas; la fascinación por Picasso de la escritora Gertrude Stein o las ricas colecciones del barón Thyssen, entre otras historias.
El libro se concentra especialmente en el período comprendido entre 1850 y 1950, considerado la "edad de oro" del coleccionismo entendido como búsqueda personal, como "aventura vital", ya que según las autoras luego de ese lapso decae el protagonismo y la visibilidad del mecenas individual en el panorama artístico.
"Estos 21 personajes que aparecen en el libro representan, por la variedad de sus trayectorias y sus gustos, un completo abanico del coleccionismo contemporáneo", señala Jiménez, profesora de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid y colaboradora habitual del suplemento Culturas del periódico La Vanguardia.
Magnates, galeristas, escritores, pintores, eruditos o políticos, hombres o mujeres, americanos o europeos, de gustos conservadores o arriesgados, todos ellos llegaron a convertirse en verdaderos "adictos a la belleza", que son "desconocidos" para el gran público, aunque éste se beneficia "de los esfuerzos y desvelos de estos personajes".
En este sentido, Jiménez indica que aunque el arte se haya "democratizado" y puede ser disfrutado por más gente, "se ha perdido la pasión y la aventura que guió a estos coleccionistas" a favor de un tipo de coleccionismo "de perfil más frío y profesional que se practica desde las instituciones, museos, fundaciones o grandes corporaciones".
Una de las historias singulares que recoge el libro es la de Peggy Guggenheim, una excéntrica dama que siguió el rastro de su intuición para seleccionar las piezas de su extensa colección que no se limitó al arte, según comentan las autoras del libro.
Maridos, amantes, amigos, consejeros, protegidos y huéspedes colmaron la vida de esta norteamericana, cuyo principal amante fue el pintor Jackson Pollock, y cuya foto ilustra la portada del libro.
"La colección de Peggy siempre pretendió mantener una postura ecuánime frente a las diferentes tendencias del arte de vanguardia. Suele mencionarse su preferencia por el surrealismo, una visión quizá influida por su matrimonio con Max Ernst, que duró desde 1941 hasta 1943", explican las autoras.
"Pero ella misma explica en sus escritos su deseo de mantener una postura equilibrada, apoyando con sus compras no sólo al surrealismo, sino también al cubismo, al movimiento dadá o, posteriormente, al expresionismo abstracto", acotan.
La obra de la historiadora española Jiménez y su colega norteamericana Mack abreva también en la historia de Archer Huntington y su fascinación por España, que lo llevó a recorrer ese país en busca de obras y a forjar una larga amistad con pintores como Joaquín Sorolla.
Por las páginas del libro circulan también Bernard Berenson, que asesoró a coleccionistas y coleccionó él mismo, manejando en la sombra la compraventa de obras de arte durante décadas; la familia Rothschild y su colección robada por los nazis; o el marchand Paul Guillaume, que apoyó y coleccionó a los impresionistas.
Fuente: Telam
De visita en Buenos Aires, el español presenta su muestra “Dinero, consumo cuidado”, donde realiza una áspera crítica a la sociedad actual a través de ilustraciones, objetos e historietas. Artista de culto en su país natal, elogió al talento argentino y lo calificó como “una potencia dentro del humor”.
El dibujante español Miguel Brieva presenta por estos días en Buenos Aires su muestra "Dinero, consumo cuidado", donde realiza una áspera crítica a la sociedad de consumo, a través de dibujos, objetos e historietas, a la vez que presenta su libro "Dinero, revista de poética financiera e intercambio espiritual".
"Dado que el consumo es el rasgo más definitorio de nuestra sociedad, no es nada extraño que impregne a su vez el trabajo creativo, especialmente el del humorista gráfico, cuyo objetivo es ahondar en lo que es común a todos; y qué más común y transversal que el consumo", dijo a Télam este sevillano nacido en 1974.
En el Centro Cultural de España se exhiben dibujos que remiten a las historietas de los años 50, con hombres de traje y gomina, amas de casa y niños educados, junto a seres ficticios que forman el universo gráfico de este artista que utiliza el humor como eje para ahondar en los circuitos del consumismo.
En una viñeta titulada "Cirugía estética", un médico que sostiene un cerebro dice a su paciente: "!Vaya! Era esto de aquí adentro lo que impedía que le estrechase las sienes... ¡Pues mucho me temo que lo tendremos que sacar para el embellecimiento completo!", y el otro responde: "Usted quite, quite sin miedo, que lo importante es que lo de afuera quede perfecto".
"El humor es una herramienta estupenda para no tomarse a uno mismo demasiado en serio, o bien para tomarse las cosas de la manera más seria posible, en su sentido más benéfico", explicó Brieva.
"Cuando va más allá del simple gag, de la resbalada sobre la piel de plátano, el humor desvela la realidad de una manera inteligente y amena. Con capacidad para la risa y el humor, resulta más difícil que alguien le dé un hachazo a otro en la cabeza, vaya. El humor es una forma de poner las cosas en duda, y la duda es la matriz de todo pensamiento", evaluó.
En otros de sus cuadros, un hombre mira con ternura a su niño y le dice: "Hijo mío, procura ir siempre que puedas detrás de una ambulancia; así circularás más rápido porque suele haber dentro alguien muriéndose.. y claro, tiene prisa", "Vale, papi", responde el pequeño.
Convertido en un artista de culto en su España natal, Brieva realiza colaboraciones para importantes medios como El País, La Vanguardia o la Rolling Stone, mientras que ya lleva cinco números editados de su revista "Dinero" (compilado aquí por Ex Abrupto), que a través de historietas, textos de reflexión, viñetas y tiras de humor indaga en el consumismo desenfrenado.
"¿Si el arte logra transformar la realidad? Sería bonito que fuera así, sin duda, aunque no podría asegurarlo -señaló el español-. En todo caso, el arte sí logra explicar a veces la realidad por senderos más intuitivos que, por ejemplo, el pensamiento racional".
"La poesía, por ejemplo, empuja en ocasiones al intelecto varios años luz con un solo verso, mientras que la razón científica ha de conformarse con ir a pasito de hormiga. Asimismo, el arte intensifica la vida, resalta perfiles nuevos de la realidad y ayuda a gozar de la existencia, y esa es su otra gran virtud. En cuanto a transformar la sociedad, ojalá", disparó.
De viaje por el sur del país, Brieva sostuvo que "Argentina ha sido y es una potencia dentro de la historieta y el humor, por lo que publicar aquí es por tanto un placer".
"Además, siento que el humor de la revista ’Dinero’ puede tener una buena acogida en Argentina por la proximidad de la lengua y de muchos de los códigos utilizados, que a estas alturas parecen ser ya casi universales por la unificación cultural que cada día se da más, vayas a donde vayas", consideró.
Curada por Thomas Dassance, la muestra "Dinero, consumo cuidado", que también incluye obra de artistas argentinos, se podrá visitar de lunes a viernes de 10.30 a 20 y los sábados de 10.30 a 14, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires, Paraná 1159.
Fuente: Telam, por Mercedes Ezquiaga
En los dos tomos recién publicados de sus "Aportes críticos a la Historia de la Izquierda Argentina", Norberto Galasso busca una vez más dar respuesta al antiguo interrogante de por qué esa corriente política "se situó mal" frente al peronismo en 1945.
En los dos tomos recién publicados de sus "Aportes críticos a la Historia de la Izquierda Argentina", Norberto Galasso busca, una vez más, dar respuesta al antiguo interrogante de porqué esa corriente política "se situó mal" frente al peronismo en 1945.
"Me pareció útil reabrir ahora esa vieja polémica ante la incomprensión que de nuevo se ve en algunos sectores de la izquierda frente a los procesos de liberación nacional abiertos en el continente", dijo Galasso a Télam.
Este afán de repasar la historia para explicar la política ya estaba presente cuando escribió "Vida de Scalabrini Ortiz" y "Jauretche y su época", donde husmeó en las corrientes del nacionalismo popular y democrático, y más aún en "Cooke: de Perón al Che", donde buscó reconstruir la línea que llevó de la resistencia peronista al guevarismo.
Galasso también inquirió sobre la fusión del marxismo con el peronismo, "del clasismo con un movimiento policlasista"", en "Juan José Hernández Arregui: del peronismo al socialismo", una figura clave en la evolución ideológica de los grupos radicalizados de los sesenta y los setenta.
"Ahora retomo directamente las polémicas no saldadas dentro del trotzkismo sobre al cuestión nacional, porque esa es mi propia historia", admite Galasso, un ex seguidor en su juventud de Jorge Abelardo Ramos.
A sus 71 años, este egresado de ciencias económicas con el título de contador recorre en este nuevo libro "algunas historias personales que parecen salidas de un cuento de Dostoievsky", según afirma.
En esa categoría pone a Liborio Justo, el hijo rebelde del presidente de la Década Infame que usó el seudónimo "Quebracho" y también al artesano ebanista Mateo Fossa, "cuyas lecturas del peronismo fueron sectarias por su clasismo a ultranza", asegura.
Reivindica en cambio el posicionamiento del núcleo trotzkista del periódico "Frente Obrero", que en octubre de 1945 se enfrentó a socialistas y comunistas que imputaron al peronismo ser una variante local del fascismo.
"Aurelio Narvaja escribió casi todo ese periódico donde se funda la Izquierda Nacional: allí se dice que no es serio identificar el nacionalismo de un país semicolonial con el de un país imperialista", resalta Galasso.
En ese recorrido también traza lazos entre éstos "trotzkos" y el grupo comunista de Rodolfo Puiggrós, Eduardo Astesano y la "célula ferroviaria del PC", quienes dejan el partido y se peronizan un lustro antes de que Juan José Real proclamara, al ser expulsado por Victorio Codovilla, que "nos hemos equivocado de trinchera".
Galasso también recorre la fragmentación del Partido Socialista a fines de los años 50 y el surgimiento de los sectores juveniles que, encabezados por Alexis Latendorf se referencian en la Revolución Cubana y tienen otra perspectiva del peronismo que desemboca en el Socialismo de Vanguardia.
"Seguramente la experiencia argentina que mejor resume la idea de alianza plebeya en el camino de la revolución permanente de la que hablaba Trotzky es al Cordobazo, donde clase obrera y clase media popular se mancomunaron detrás de objetivos democráticos comunes", explica.
El segundo volumen de esta obra conduce a los días no tan lejanos días de piquetes y cacerolas, pasando revista a la interminable cariocinesis de la izquierda radicalizada y la derrota de los 70.
"Esta historia no es ajena al comportamiento actual de muchos grupos de izquierda argentina en los predomina la idea que los procesos que se abrieron en Bolivia, Ecuador, Venezuela o Argentina son lo mismo que el neoliberalismo de los noventa", azuza.
Para Galasso, la creencia de que luego de la crisis del 2001 se vive una etapa prerrevolucionaria que los colocará en la cresta de la ola "los obnubila y los lleva a cometer los mismos errores del pasado".
Fuente: Telam
"Genealogías del sur” se propone, a partir del trabajo de tres diseñadores argentinos reconocidos internacionalmente, dar un panorama de la producción en este lado del mundo, mostrando cómo se resuelven aquí las problemáticas actuales de la disciplina y la forman en que se responde a las necesidades de la época con los materiales y técnicas a su alcance. Se trata de trabajos de Diana Cabeza, Alejandro Sarmiento y el grupo Usos.
La muestra "Genealogías del sur", que se inauguró en el Malba, reúne el trabajo de tres diseñadores argentinos que resuelven las problemáticas actuales de la disciplina y se posicionan como herederos para dar respuesta a las necesidades de la época con los materiales y técnicas a su alcance.
Trabajos de Diana Cabeza, Alejandro Sarmiento y el grupo Usos (integrado por Arturo de Tezanos Pinto y Carlos Gronda) forman parte de esta exhibición que se propone dar un panorama de la producción en este lado del mundo, a través de artistas reconocidos a nivel internacional.
"Elegí tres conductas muy diversas, pero sólidas y comprometidas, factibles de ser puestas en valor con herederas de los pioneros del diseño -cuya historia está aun sin contar- y que representan nuestra identidad, que considero una construcción cultural", explicó a Télam la curadora, Carolina Muzi.
Uno de los grandes problemas que enfrenta el diseño en la actualidad, según Muzi, es "la necesidad de integrar y dar accesibilidad en las grandes ciudades, algo que Diana Cabeza resuelve muy bien" con sus bancos Banda, Buque o Topográfico, que se pueden ver por Puerto Madero, La Boca o avenida 9 de Julio.
Otra cuestión importante es el agotamiento planetario y la falta de recursos, que Alejandro Sarmiento, canaliza con su re-uso de materiales estandarizados, donde plantea técnicas domésticas y tecnologías muy básicas que no demandan gastos energéticos y que están más cerca de la artesanía manual.
Mientras que el grupo jujeño Usos, continuó la curadora, inaugura un nuevo regionalismo, con un lenguaje muy contemporáneo donde fusionan sus raíces y dan respuesta a las vías de expresión y del comercio justo de los localismos sin ser fagocitados por la globalización.
"Ellos han recuperado técnicas artesanales del noroeste que estaban en vías de extinción, que trabajan con materiales regionales, maderas de reforestación y restos", agregó Muzi.
Con tono retrospectivo, la muestra exhibe algunas de las obras más importantes en la carrera de estos diseñadores, como el Sofá Sensual Pampa de Cabeza, de suela natural y estructura de acero, el banco Ruberto de Sarmiento, de hierro cubierto con tiras de caucho reciclado, o la colorida banqueta Rolliza de Usos, en cedro con cardón.
"Estos trabajos reflejan una relación con nuestro país, con nuestra cultura y con nuestra identidad", señaló a Télam Cabeza, especializada en el diseño de equipamiento urbano y quien trabaja sobre las topografías.
"La idea es mostrar una actitud hacia el diseño, de pensamiento, una conducta de trabajo, un abordaje a un tema y un compromiso con la realidad", apuntó la diseñadora, cuyo proyecto fue elegido ganador del Concurso Mobiliario Urbano para Buenos Aires, junto con Leandro Heine y Martín Wolfson.
"Para nosotros los materiales importan mucho por la situación geográfica en la que nos hallamos y por las tecnologías que usamos, que son emergentes y básicas", contaron a Télam los jujeños Gronda y Tezanos Pinto (Usos), quienes exhibieron sus trabajos en España, Italia, Inglaterra, Holanda, Francia y Japón.
"La madera, igual que el tiento y el metal, son materiales que se usaron desde siempre, pero para nosotros tienen esa magia de que podemos hacer un mueble de madera -algo tradicional- y que cobre otro significado.
Nos fascina seguir reinterpretando, con los mismos materiales, pero desde una mirada contemporánea", dijeron.
"En este momento, me interesa más el consumo de energía humana, de gente que aprende algo cuando está trabajando, que la máquina, sobre todo por las condiciones en las que está el planeta", disparó Sarmiento, reconocido como uno de los cien diseñadores más influyentes, según la editorial inglesa Phaidon.
"Yo trabajo mucho con los descartes y el re-uso casi desde el comienzo de mi profesión porque nunca hubo una gran relación entre la industria y el diseñador, y uno busca la manera de fluir, así que me dediqué a conseguir materia prima barata o gratis, como pueden ser los residuos", detalló Sarmiento.
La muestra "Genealogías del sur. Conductas de diseño" se podrá visitar hasta el 15 de enero, de jueves a lunes de 12 a 20 y los miércoles de 12 a 21, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, ubicado en Avenida Figueroa Alcorta 3415.
Fuen: Telam,por Mercedes Ezquiaga
Se trata de la muestra “La magia de Miró", que presenta más de 60 obras de uno de los artistas más representativos del siglo XX. Se puede visitar hasta marzo en ese centro cultural.
La muestra "La magia de Miró" presenta más de 60 obras de uno de los artistas más representativos del siglo XX y a quien, según André Bretón, "el surrealismo le debe la más bella pluma de su sombrero".
Curada por la prestigiosa experta catalana Marisa Oropesa y organizada por Montserrat Roca Campillo, la exposición está integrada por 35 dibujos y 28 grabados que permiten apreciar en toda su dimensión el genio de un artista que dejó un sello insoslayable en la historia del arte.
"Miró plasmó sus sueños con la intención de crear un nuevo mundo más alegre que la realidad" -expresa la curadora-. Logra crear ese universo en que los colores vivos y las extrañas figuras eran los protagonistas". "Sin embargo, en ciertas ocasiones, sus telas dejaban de ser alegres y despreocupadas para sumirse en lo profundo y en el misterio", agrega.
"Esta exposición -precisa la curadora- tiene como objetivo acercarnos varias de las artes que cultivó este artista con gran maestría: el dibujo y el grabado. Al igual que en sus lienzos, Joan Miró expresó libremente sus ideas donde convergen dulzura y violencia, la claridad con la oscuridad, la alegría, lo insólito..."
Miró nació en Barcelona en 1893 y los primeros dibujos que de él se conservan datan de 1901. Comenzó sus estudios de arte en 1907, en la Escuela Superior de Artes Industriales y Bellas Artes, y los continuó en 1912, en la Escuela de Arte de Francesc Galí. Entre 1915-1918 toma clases de dibujo en el "Cercle de Sant Lluc".
Su primera exposición individual la realizó en Barcelona en 1918 y dos años después viajó a París donde conoció Picasso y entró en contacto con las vanguardias artísticas de la época.
Instalado en la capital francesa, se vinculó con Antonin Artaud, André Musson, Michel Leiris, Robert Desnos y otros artistas y realizó su primera exposición parisina.
En 1928 viajó a Holanda y Bélgica pero volvió a residir en Paris con Montroig y Barcelona. En 1930 expuso en Nueva York y dos años más tarde realizó la escenografía y el vestuario del ballet "Jeux d`enfants" de los Ballets Rusos.
Las dificultades económicas lo obligan a instalarse en su casa natal, Barcelona, en 1933. Tres años después, tras el estallido de la Guerra Civil Española, fija nuevamente residencia en París, donde permanecerá hasta 1940.
En esos años se exhibe en el Pabellón de la República Española de la Exposición Internacional de París su obra mural "El segador" y ante la inminencia de la ocupación alemana se traslada a Palma de Mallorca.
En 1941 realiza su primera gran exposición retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y al año siguiente se instala nuevamente en Barcelona.
Su prestigio internacional no deja de crecer. Le encargan un gran mural para el Terrace Plaza Hotel de Cincinnati y participa en Nueva York en la Exposición Surrealista organizada por Duchamp y Breton.
Trabaja en el mural para la Universidad de Harvard encargado por Walter Gropius y en 1954 se le otorga el Gran Premio de Grabado de la Bienal de Venecia.
En colaboración con Josep Llorens Artigas, realiza el "Mur del sol i Mur de la luna" para el edificio de la UNESCO. Recibe el premio de la Fundación Guggenheim y exhibe una retrospectiva en el Museo Nacional de Arte Moderno de París. Luego inaugura la Fundación Joan Miró en Barcelona. Muere el 25 de diciembre de 1983 en la capital de las Islas Baleares.
"La magia de Miró", que se exhibirá hasta el 17 de marzo, permitirá al público porteño reencontrarse con la obra del gran artista catalán quien, en palabras de Oropesa, fue la "expresión más pura del movimiento (surrealista) creando en sus obras un universo poético y onírico".
Fuente: Telam
Pintura, escultura, fotografía, cortos y jazz en vivo, son algunas de las disciplinas que conformarán esta primera edición organizada por el Proyecto BrainJaus. Los artistas están reunidos bajo un criterio clave: "Que el talento no se mida con la vara del éxito o la fama".
El primer Festival de las Artes organizado por el "Proyecto BrainJaus", donde se presentan en vivo nuevas promesas de la música, las artes plásticas, la escultura, el cine y la fotografía se realizará el jueves en el porteño Centro Cultural del Sur.
En un mismo espacio, y con entrada libre y gratuita, artistas de diversas disciplinas, se presentarán artistas reunidos bajo un criterio clave: "Que el talento no debe medirse con la vara del éxito o la fama".
En esta primera edición, el Festival de las Artes contará con la presencia de dos bandas de jazz fusión: Kinoto: Nacho Soto en voz y piano, Nacho Porqueres en bajo y Matías Marro en percusión; y Alejandro Ridilienir Trío: Alejandro Ridilenir en guitarra, Miguel Cuchietti en bajo y Rodrigo Genni en percusión.
La muestra de cinco artistas plásticos (Diego Cossettini, Diego Ontivero, Ana Kim, Fernando Zagales y Fernando Tarica), una exposición de fotografía a cargo de Tomas Pérez Silva, una muestra de escultura a cargo de Santiago Galibert y la proyección de un ciclo de cortometrajes nacionales e internacionales.
Sobre esta primera muestra, desde BrainJaus aclaran que "el objetivo es no sólo el de acercar el arte a la gente, sino también el de acercar un público considerable a nuevos artistas talentosos".
Así, desde las 18, el Proyecto abre por primera vez sus puertas para emprender lo que, según sus organizadores, es "un viaje que recién comienza".
Fuente: Telam
El héroe no se divierte, la seriedad es su fiesta patria. Su serio discurso es voz que calma y da bríos al festejo, es canto que insiste desafinado y empeñoso en aras de acordarnos de su vida, de su muerte. Nada de andar bromeando.
El héroe advierte, allí nadie lo entiende, nadie lo escucha, le rehuyen. Más cuando revolotean asuntos que atañen o involucran su enmarmolada representatividad, su broncínea estirpe de guerrero sin guerras, sin ejemplo heroico, su sin trayectoria que desencanta, y son los tórtolos, aquellos que cagan en vuelo justo y raso su musgosa coloralidad, los encargados de confirmar que, por él, no doblarán ni las campanas y ni siquiera un paño blanco afranelado se hará presente para limpiarle toda su corrosiva humanidad. ¡Te vamos a cagar héroe! se escucha, se murmura, a lo lejos, al viento.
Y si bien el héroe está en su sitio, él duda, lo desconcierta tanta tarima impuesta, tanta obsecuencia, tan desmedido afecto lisonjero. El héroe es tristeza del alma, llanto profundo, acidez estomacal de pichones, lluvia ácida que lubrica sus faltas, que funciona como solvente, como detector de tanta penuria que aletea en su oculta alegría, en su gesto apenas cálido, demasiado inerte, nota la ausencia de carisma, se da cuenta de su carencia de dones, de ser un héroe demasiado impuesto, cree no merecer tanto beneplácito mirón, todos sus penares de estar pétreo le asfixian, y no es gratuita la performance bravía y gástrica de palomas, gorriones, loros, canes e incontinentes paseantes, llevan como mensaje, quizás, la odiosidad de algunos... de muchos, a su impoluta obra, allí el héroe se desencanta, no es para menos, tanto mierdal y orines, que circundan su ser, lo apestan, no es capaz de vivir en paz con tanto desprecio, con tanta acuosa y pestilente mezquindad que lo aborda.
El héroe se detiene, y no para de decirse (la autocrítica le nace, lo curte, lo nutre), el tiempo le sobra, y lo sabe, para cuestionar su estoica... su épica figura de prócer, su gallarda valentía de estar expuesto por tantos años y terminar siendo un indeseado, todas las melancolías de ya no ser nada son su opresión, su escarnio. El héroe es inmarcesible (la palabra lo obsesiona) nadie riega elogios en su ya descuidada estatua independentista, en su falso talante y tallo defensor patrio de ideas foráneas, de complotes políticos, de la inmensa necesidad de proyectar autodeterminación. –No somos nada- se atreve, se dice, pluraliza su mediocridad, generaliza su indefensión, masifica su mísero sitial otorgado.
El héroe está en su sitio, insiste, finalmente localiza su meta, su estado de sitio, grita al viento y a quién ose escucharlo lo malagradecida que es la vida con los héroes, y vuelan plumas en su sollozo, se revuelve el gallinero, más cuando las fecales penetran su coraza y le vienen a cagar la fiestoca, y se agita, se estremece, agudiza todas sus contradicciones, altera su pose, irrita su menoscabo, radicaliza y hace urgente su viril, aunque paupérrimo y ridículo, porte. Y sépanlo ¡Sí! Sépanlo señores, el héroe levanta vuelo, nunca cae en errores, éstos lo hacen rebotar. El héroe nunca está solo, la soledad es su fiel compañera. El héroe es nuestra realidad y realmente se equivoca. El héroe es un bulto, se acomoda en cualquier parte.
Son sus últimos estertores, su finalísima magnanimidad estadista venida a menos, su encuentro con la realidad que lo desampara, su ándate pronto, su apúrate que la horda ya viene, con picotas y palas, su estáte atento ante las palomas que te mosquean a cada rato, su muévase joven no estorbe, su rapidito rapidito desalojando, su ya estuvo bueno, su hasta qué horas, su ya estuvo suave, su me cansé de rogarte que te vayas, su se me hace tarde y sigues aquí, su cómo le explico, su fíjese que hasta aquí nomás, su ya me tiene harto, su ah que me salió difícil, su ya estamos dados, su mire que lo acompaño a la puerta, su que le vaya bien, su que le vaya bonito, su mire que nos dio gusto conocerlo, su cuando quiera, ésta es su casa, su salúdeme a la familia, su vuelva pronto, su hasta luego, su le estamos agradecidos, su nos acordaremos de usted por siempre, su lo vamos a echar de menos, su no se canse mucho, su se lo merece, su que gran tipo que era, su sabemos que le irá muy bien más adelante, su que lo sentimos, su no se le hace que ya fue mucho, su sabe qué, nos inoportuna, su hasta cuándo será su cuándo, su púdrase que nos tiene hartos, su que insoportable se ha transformado, su que nos tiene hasta o más arriba de la coronilla, su ya no vuelva nunca más, su olvídese de nosotros, su qué tipo más indeseable, su que apestoso ciudadano, su por qué no se baja de una buena vez, su permítame decirle que nos tiene hasta la tusa, su déjeme insinuarle, su no se ofenda, su fíjese que nos tiene hasta la madre patria.
Y le insisten cortésmente -¡Pobre!- que aún hay tiempo para bajarse, con cierta dignidad, del sillón que lo cobijó, del tremendo aposento idealizado para la posterioridad, del monumental plinto que vio descansar su juanete y callosidades, del acorazado cajón de próceres sólo apto para próceres, del palacio de vidrio ofrecido sin miramientos y menos como negocio a futuro, del diáfano y transparente cimiento que algún día lo transplantó, sin ri