El Museo de la Universidad de Tres de Febrero rinde tributo al fundador del grupo Arte Concreto-Invención y uno de los pioneros del abstracto en la Argentina. Puede visitarse de lunes a sábados de 11 a 20 en el campus universitario, frente a la estación Caseros.
El Museo de la Universidad de Tres de Febrero (MUNTREF) rinde tributo a Alfredo Hlito, pionero de las vanguardias artísticas, precoz fundador del grupo Arte Concreto-Invención y visionario impenitente cuya dimensión exalta la muestra recién inaugurada en ese espacio.
Hlito (1923-1993) fue también un teórico de quilates intelectuales que no agotaron la intacta epifanía de sus series de "Espectros", "Efigies", "Iconostasis" y "Simulacros", todas ellas facetas de una personalidad compleja, íntegra, autoexigente, insobornable.
Pionero del arte abstracto en la Argentina, a los 18 años Hlito formuló con Jorge Brito, Claudio Girola y Tomás Maldonado el "Manifiesto de cuatro jóvenes", en el que pregonaba la causa del arte racionalista y la condena al "sentimentalismo" figurativo.
El derrotero conceptual se confirmó en el "Manifiesto Invencionista", que enunció con Girola y Maldonado en 1946. Las premisas de estos manifiestos polémicos proponían nexos inéditos entre arte, sociedad y política.
Esta noción revolucionaria -especialmente en nuestro medio y en aquella época- es velada hoy por la revaloración sólo plástica del constructivismo que relega los fermentos urticantes de su núcleo conceptual.
Consecuente con sus principios, Hlito fue fundador del grupo Asociación Arte Concreto Invención en 1949. Escultores, arquitectos, pintores, teóricos, diseñadores y poetas fueron de la partida vanguardista.
Ricos en polémicas iconoclastas, las adhesiones, incorporaciones y defecciones del grupo inicial atomizaron la asociación. En compensación, la disgregación diseminó hasta el plano internacional y mantienen vigencia en el medio rioplatense.
Sus fermentos alimentan la producción artística y la investigación teórica que enriquece la bibliografía del arte argentino.
La muestra del MUNTREF da cuenta de estos desarrollos de Hlito desde las etapas iniciales: organizada con criterio y sensibilidad acorde al rigor ejercido por el artista la exposición hace antología de los núcleos que denotan en cada obra el decantamiento de la imagen del artista.
En su plena madurez, la obra de Hlito alcanzó la cualidad de icono. La expresión enuncia el carácter pregnante de las imágenes que desde la mayor ascesis conquistan la máxima polisemia: a este registro pertenecen las series "Efigies", "Simulacros", "Iconostasis".
Las formas aparecen, emergen desde el fondo del soporte. Son parte de él, asoman por capilaridad, afantasmadas y vibrantes, al punto que estas "Efigies" y "Simulacros" varían, se multiplican y danzan en la retina del espectador.
La depuración máxima de los recursos plásticos (color, densidad matérica, composición, dibujo, ritmo de la pincelada) eclosionan en la serie "Iconostasis".
Su comunicación sensible es tan infinita como rica sea la percepción del espectador. Quienes alguna vez compartieron su mesa conocen la hipnótica experiencia provocada por "Siete Efigies" que presidía el comedor de los Hlito.
La virtual oscilación, la danza, de estas afantasmadas efigies convocadas por sutilezas de matices inefables retraía la atención del diálogo y de los primores refinados ofrecidos por la anfitriona, Sonia Henríquez Ureña.
La muestra del MUNTREF recopila con acierto esta trayectoria cuyo valor se confirma en cada contacto público. Los estudios críticos (Nelly Perazzo, Martha Nanni), las muestras (Museo Nacional de Bellas Artes, 1987) y la retrospectiva antológica en España (Fundación Telefónica, Madrid, 2002) los consagraron -a su disgusto- en un clásico.
La publicación de "Escritos sobre el arte" (ensayos, entrevistas, manifiestos) seleccionada por su esposa y editada por la Academia Nacional de Bellas Artes continúan trazando la personalidad reservada de un artista mayor.
Hlito confesaba su aversión a la música ("me molesta"), la poesía ("ficción que no tolero") y a las confesiones personales ("no es tema de conversación").
Le interesaba la pintura de Marcos Tiglio, Fortunato Lacámera, Raúl Russo ("buena pintura argentina, pintura interior, no grandilocuente") Y era, entre otras erudiciones, conocedor exacto de las campañas napoleónicas y consecuente admirador de Alfred Hitchcock.
Hlito es una personalidad enigmática y un artista de singular valor cuya poética, musicalidad, ética y estética tiene escasos parangones.
La muestra del MUNTREF es de entrada gratuita, puede visitarse de lunes a sábados de 11 a 20, en el campus universitario, Valentín Gómez 4828/38, frente a la estación Caseros. Los sábados a las 15.30 se ofrecen visitas guiadas.
Fuente: Télam
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