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Se trata de "El secreto de los genios", un ensayo que se propone contar algunos de los hábitos de "los clásicos" de la historia universal. Nicolás Maquiavelo, Charles Darwin y Karl Marx son analizados con una mirada curiosa y profunda del periodista Mauricio Lebedinsky.
Las metodologías de trabajo, los hábitos y los secretos no revelados de algunos de los más destacados creadores de la historia universal son desmenuzados y analizados con una mirada curiosa y profunda por el periodista Mauricio Lebedinsky en un libro de reciente aparición.
"El secreto de los genios" es el título del ensayo que se propone revelar algunos de los aspectos más desconocidos de los grandes personajes de muy diversas épocas, como Nicolás Maquiavelo, Charles Darwin, Karl Marx e incluso Domingo Faustino
Sarmiento, entre muchos otros "clásicos".
A través del ensayo de más de 160 páginas, el autor intenta desenmascarar los mecanismos que se ocultan detrás del trabajo intelectual, de la creación y de las grandes obras de la historia, ya sean libros, descubrimientos científicos o modos de pensar que
modificaron el mundo.
El punto en común que reúne a estos personajes tan disímiles -de Sarmiento a Sartre; de Tolstoi a Hegel- es que todos escribieron, dejaron textos y pusieron sus pensamientos en papel.
El autor de "El Príncipe" -dispara Lebedinsky desde las primeras hojas- leía cada noche a los griegos y romanos para ampliar sus horizontes, mientras que el científico inglés Darwin se inspiraba en el naturalista Alexander von Humboldt para que sus escritos tengan "un estilo adecuado".
"Cuando tenía una idea en la cabeza, Goethe era capaz de seguirla durante años e incluso para siempre", cuenta el autor, y detalla que cierto día que un joven le pidió al novelista alemán ver el plan de la segunda parte de "Fausto", éste respondió que "sería más fácil construir la catedral de Colonia".
Publicado por Capital Intelectual, el libro relata también la vida del filósofo alemán Friedrich Hegel, uno de los teóricos más influyentes del pensamiento universal, que era "un trabajador tenaz, de intelectualidad pura, amigo del orden, sin vida exterior, sin encanto ni simpatía".
Uno de los capítulos más atractivos es el que está dedicado al escritor Stendhal, uno de los 200 seudónimos que utilizó a lo largo de su vida Henri Beyle (1783-1842), de quien se sabe que "ha mentido, utilizado disfraces y ocultado su trayectoria" de manera
constante.
El autor de clásicos como "Rojo y negro" o "La Cartuja de Parma" disfrutaba del engaño, "su correspondencia nunca estaba fechada" ni indicaba en lugar donde se encontraba, y "en su autobiografía dice haber participado en una batalla en la que nunca estuvo".
Pese a una vida muy activa, de largos viajes, aventuras amorosas, incursiones políticas y emprendimientos financieros, el francés Honoré de Balzac era un meticuloso escritor que sin variantes colocaba a su izquierda las plumas de cuervo y las botellas de tinta y a su derecha una libreta para los fragmentos que se le iban ocurriendo para utilizar en capítulos posteriores.
Darwin "escribía todo lo que se le iba ocurriendo, incluso en forma de esbozo o con palabras abreviadas, para luego corregir y pasar en limpio", a la vez que "su día estaba absolutamente planificado para intensificar al máximo la producción".
El autor destaca además que el responsable de "El origen de las especies" tenía un afán recolector, un carácter particularmente soñador y una fuerte inclinación a inventar historias, lo que ratifica el papel de importancia que la fantasía cobra con la actividad científica", sostiene Lebedinsky.
Fiodor Dostoievsky encontró en la literatura un refugio para huir de su sufrida familia, su padre alcohólico violento, su madre maltratada y sus propios ataques de epilepsia, aunque estaba siempre endeudado y vendía sus libros antes de escribirlos.
Por su parte, Tolstoi escribió en su diario íntimo desde los 20 años y durante seis décadas casi sin interrupciones, y aunque fue un alumno mediocre, al autor de "La guerra y la paz" y "Ana Karenina" le interesaba todo lo que escuchaba y su cerebro vivía en estado febril".
Lebedinsky es autor de una extensa obra de reflexión y análisis sobre la historia, la olítica y la economía como "Argentina, estructura y cambio", "Notas sobre la metodología del estudio y la investigación" y "El marxismo ante el siglo XXI", entre otros.
Fuente: Telam
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