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Por Claudio Kappeler.-
Mucho se habló en las últimas horas de la división de la Argentina a raíz del persistente conflicto con el sector del campo. Pero la sociedad de La Matanza ya está acostumbrada a esto porque, desde hace muchos años, el distrito está dividido. No territorialmente -claro está- porque ese es un tema del que sólo se habla en época de elecciones.
La Matanza está dividida socialmente. Allá por el sur, los vecinos de González Catán y Virrey del Pino chapotean entre el barro para salir de sus casas, caminan entre la oscuridad cuando regresan de trabajar, viajan como cerdos en combis y remises truchos. Allá por el sur los ranchos se mueven cuando hay un poco de viento y los pibes tiemblan cuando empieza a llover y hay que buscar refugio en escuelas, esas escuelas a las que van a comer y merendar y, a veces, también a dormir.
Un poco más acá, Gregorio de Laferrere, Rafael Castillo y algunos barrios de Isidro Casanova no pierden esa triste impronta. Son las localidades de donde salió la clase piquetera, esa tan resistida que llevó los trapos a la ruta en época delarruista. Es la zona de la cumbia villera, los pibes chorros, la bailanta y el olor a choripán.
Mucho más cerca del Palacio Municipal están los que dicen sostener económicamente al distrito. Los que pagan impuestos caros, alquileres caros, y quieren que el distrito se divida porque están hartos del peronismo y sus vicios. Esos mismos que votaron a Carlos Menem y a Fernando De la Rúa pero hoy son intelectuales del pensamiento. Los mismos que desde Lomas del Mirador piden que se erradiquen las villas de la zona porque, sostienen, ahí están los delincuentes que nos los dejan salir tranquilos con sus 0 KM. Claro que nada dicen de un cambio estructural en la educación, en la base de la formación de esos pibes que, obvio, no son los chicos carilindos de Ramos Mejía que van a escuela privada y tienen su mensualidad para pasear por los pub’s más caros de la zona y vacacionar en Pinamar.
La sociedad no está dividida hoy entre peronistas y antiperonistas. En el distrito la sociedad está dividida hace mucho tiempo y nadie hace causa común de los problemas de todos. ¿O alguien vio a las señoras bien de Ramos Mejía apoyar el reclamo por la basura que durante décadas se acumuló en la Ceamse de González Catán. O algún autoconvocado de los chalecitos de Ciudad Evita se acercó a San Justo para aunar fuerzas con la gente de San Justo que ahora, resulta, con cada lluvia no puede salir de la casa?.
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