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Por Claudio Kappeler.-
Marchas y contramarchas, cortes de ruta, la plaza del no y la plaza del sí. Todo parece ir quedando en el pasado por ahora inmediato. Y en La Matanza llegó el tiempo de empezar a pensar cómo se resuelven problemas de larga data que mantienen movilizados a los vecinos, más allá de aquellos oportunistas políticos que pretenden hacer caldo de cultivo de la gente.
En una medida que puede ser discutida, el Concejo Deliberante resolvió el martes no abrir el período de sesiones de este año en el marco del conflicto que generó la pelea entre el Gobierno y el campo. Acertada o desacertada, la medida se tomó y se ejecutó. Pero ahora viene otro tiempo: Fernando Espinoza inaugurará por primera vez el trabajo legislativo como intendente elegido por el voto de la gente, y deberán ser los 24 concejales los encargados de colocar en un marco de diálogo, consenso y solución los problemas de los vecinos.
Se puede mencionar así el bloque que por estas horas se realiza en las puertas de la Ceamse. Y no importa quiénes desarrollen la protesta porque es imperioso buscarle una salida al problema de la basura en el distrito. Tampoco debiera importar a quién le cabe el sayo en esta cuestión. Si la Provincia es responsable habrá que encender los mecanismos necesarios para que el Gobierno de Daniel Scioli decida de una buena vez por todas qué se hace con ese predio que fue abierto en la época de la dictadura en González Catán.
Llega entonces el momento de Ciudad Evita, localidad donde se estaría instalando la planta de transferencia de residuos. Ninguna explicación deja conformes a los Autoconvocados de la zona, tal vez porque deberán replantearse concejales y funcionarios en general cómo hacer para aminorar el descreimiento de la gente hacia la clase política.
En Ramos Mejía también es hora de escuchar a la gente. De saber que los vecinos quieren detener la construcción de edificios y pretenden recuperar espacios verdes. Al igual que en Lomas del Mirador, desde donde se pide mayor seguridad.
Sería bueno entonces no escuchar más la frase “eso le corresponde a la Provincia”, si eso está afectando a la gente de La Matanza. Y no leer cualquier reclamo como una bandera política, porque así como los oportunistas se meten en las movidas para intentar desviar la consigna, en cada reclamo hay gente común –si cabe el término- que quiere vivir mejor y empezar a creer un poco más en quienes la gobiernan.
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