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Por Alicia Chilifoni
A ratos se acomoda en un lugar que no molesta. Otras veces, como hoy, se hinca con saña. Hoy, Día del niño, igual que en el de Reyes. Cada vez más chicos lo saltean. No hay regalo, ni paseo ni agasajo. Hay, no siempre, familia, amor, pero eso no llena la panza. No hay pan en la mesa, no hay mesa, no hay casa, no hay “el mañana”, ése en el que serán hombres. No saldrán de niños, el hambre les cortará la carrera.
Me pincha la hipocresía. Pomposos congresos y jornadas donde aperejiladas personalidades con circunspección de sabios, elaboran declaraciones, evalúan estadísticas, planifican la acción. Publicistas que preparan videos preciosos que ejemplifican los derechos del niño.
Sabe Dios, o el Diablo, los beneficios que les reporta a los integrantes de todas esas comisiones que dicen abogar por los tan cacareados derechos, toda esa parafernalia. Pero van por el mundo muy tiesos, para no descomponer su paquetería, mirando muy por arriba.
Entonces, no los ven, porque los chicos son bajitos. Y esa gente es gente muy ocupada, no tiene tiempo. Viajan en avión, y desde ahí, menos los ven. El Ángel de la Bicicleta Sí los veía, porque iba en bici, como yo, pero lo mataron. Y los chicos, de bronca llenaron las paredes de la ciudad de bicicletas pintadas, igualitas a las del Pocho, pero sin quien pedalee.
Y esa gente tiene que bajar del avión bien descansada, porque los esperan las cámaras. Y hay que avalar las colectas, y controlarlas. En fin, no tienen tiempo de hacer, lo que se dice hacer algo.
Sin darme cuenta llegué a la estación con los dientes apretados. ¡ Si con embroncarme no gano nada! Saco el boleto. Me informan que habrá una demora. El tren de las doce mató un chico en Querandí. De cuatro años. Pero, ¿cómo? ¿de cuatro años? ¿solito?. Y ...Sí... parece que los padres estaban por ahí cerca....drogados...
Trato de llenar la demora leyendo Asturias, pero no puedo concentrarme. El sol me calienta el brazo izquierdo por la ventanilla. Cierro el libro y trato de recordar los derechos del niño: a la identidad...a la salud...a la educación...¡Pero cómo quema el sol! ¡Ay! ¡Me acordé del jingle! Un soooooooool, un sol para los chicos...Uf, mejor voy a caminar por el andén, a ver si en movimiento, se acomoda un poco la piedrita. Porque ¡cómo duele, caracho!.
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