Por Carlos Correa.-
Pese a que el pasado 15 de abril el Club Almirante Brown presentó oficialmente ante el Tribunal de Apelaciones de la Asociación del Fútbol Argentino, un pedido de revisión de la pena de 18 puntos impuesta por el Tribunal de Disciplina a causa de los incidentes en el partido final en cancha de Racing frente a Estudiantes de Caseros, la sanción parece que es cosa juzgada, más allá de la supuesta intervención de algunos altos funcionarios afines al Gobierno y pese también, a los comedidos y espontáneos esfuerzos de algunos integrantes de la dirigencia aurinegra para tratar de reducir esa determinación matemática.
Pero hay tanta hipocresía en Viamonte 1366 que hasta el propio mandamás de esa casa, ha salido descaradamente a manifestar públicamente su total desacuerdo con las sanciones que implican la quita de puntos, cuando todo el mundo sabe que en ese ámbito y más allá de lo que algunos pregonan, el martillo siempre lo baja él y en ese lugar, no se toma ninguna decisión -a favor o en contra- sin su consentimiento.
Ojo, que la sanción que oportunamente el ente penalicio le aplicara al club no estuvo mal. Pero claro, la carencia total de equivalencias en los posteriores fallos, desvirtuaron totalmente el castigo e hizo que las venas de los adictos aurinegros estén a punto de estallar por el indignante sistema donde se aplica la ley del más fuerte.
Y precisamente fue eso lo que la dirigencia reflejó cuando presentó el escrito, ya que adujo que la petición tenía como fundamento medular los disímiles criterios que los Tribunales Arbitrales de la AFA han utilizado en el presente año futbolístico y a partir de los recientes fallos, tales los casos de River Plate, Racing, Independiente Rivadavia de Mendoza… y podrían seguir los ejemplos, la aplicación de sanciones por hechos similares fueron insignificantes e inclusive, en sucesos de aún mayor violencia que los protagonizados por nuestra parcialidad, el castigo fue algo parecido a un chirlo en la cola.
¿Qué pasa con Almirante Brown en la AFA? ¿Por qué será que se declama una cosa, se le rinde pleitesía a algún reconocido geronte y a la hora de los bifes, siempre nos terminan tumbando?
¿No tendrá que ver con algún suceso non sancto ocurrido hace un tiempito dentro del seno de la casa mayor del fútbol, movida que en su momento fue ponderada por algunos obsecuentes de turno y ahora eso nos está jugando en contra? No sé, me parece que Noray cantaba Garay… perdón, se dice por ahí cantaba Garay.
Seguro. Se entiende. Es comprensible. Existen dos verdades: la que se dice y la que se puede probar, pero algo habrá pasado, sino no se entiende tanto ensañamiento para con una entidad, que si bien ha tenido una década nefasta en cuanto a incidentes, el alimento de esa violencia interna fue provisto por esos mismos que recurrentemente se los puede oír pontificando por las calles o por los medios periodísticos nacionales y de (La) Matanza.
Respecto a una posible reducción de las 18 unidades que oportunamente le descontaron -salvo que llame Pekerman- la cuestión pareciera irreversible y si bien hay tantos argumentos como puntos de descuento como para poner arriba de la mesa y contrarrestar con creces esta tremenda falta de equidad, lo mejor sería llamarse a silencio, agachar la cabeza y aceptar que en la AFA tenemos menos prestigio que el jurado de Bailando por un Sueño y que si los pitos nos bombean para buscar una reacción intempestiva e inducir a un nuevo acontecimiento violento, habrá que ser inteligentes, bancarse la que venga y tratar de salvar la categoría (como decía Ángel Labruna) en el verde césped, haciendo un gol más que el rival de turno y tratando de sumar al menos 12 de los 21 puntos que aún quedan en juego.
Ese es el nudo gordiano, porque entonces, si Almirante Brown logra permanecer en la categoría que deportivamente se ganó y como consecuencia le corresponde, habrá alejado los fantasmas y lo más importante, no le quedará debiendo nada a nadie y eso también evitará que alguien vuelva a “chapear” con que es amigo de tal o cual, que entra al despecho del jefe sin golpear la puerta y lo más importante, la institución dejará de ser rehén y volverá a recuperar parte de la autonomía perdida, habida cuenta del tácito condicionamiento que implica ser una institución directamente afiliada a la AFA
Ante Ben Hur, en el Parque Irolay de la ciudad de Rafaela, el equipo que representa a la entidad más prestigiosa del Partido de La Matanza, tendrá la ocasión de volver a demostrar que los pingos se ven en la cancha y no en los escritorios, lugar donde nos liquidaron. Pero tampoco hay que olvidarse que no sólo por fue por culpa del que tiró el kiosquito de panchos, sino también por la impericia y el mal manejo de algunos pseudos cráneos que se creen Maradona y ya no están para jugar ni en la reserva de Sacachispas.
De otras páginas
Como sabemos, son muchas las prevenciones contra este tipo de encuentros, tanto desde los mismos poetas como desde los que nada tienen que ver con ellos. Una de las prevenciones es la total inutilidad que tienen tales encuentros, donde luego de hablar elípticamente durante algunas horas cada uno se va a su casa a hacer lo que hacía antes del encuentro, pero mucho más convencido de que lo que hacía estaba perfecto. Y esto por lo general es cierto, porque antes de hablar de poesía es mucho mejor hacerla, o leerla.
Por eso queremos dejar en claro que lo que proponemos es de alguna mera una tarea meta-poética, proponemos la construcción de un espacio para la comunicación que sea capaz de vivificar la creación, y donde se privilegie el encuentro, la no definición, la preservación de lo andado...(Arló, Horacio. Pan Caliente, Julio de 1981)
Una sección en el diario Noticias con Objetividad del partido de La Matanza, dedicado exclusivamente a artículos de cultura y opinión.
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