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Por Luis D’Elía (*).-
Bastó que dijera que Clarín es un oligopolio insoportable para la democracia y la libertad de los argentinos y que era absolutamente necesario contar con una nueva Ley de Radiodifusión democrática, desmonopolizadora y que asegure el pluralismo, para que a partir de ese momento se lanzara una escalada sin precedentes contra mi persona.
En el programa de Andy Kustnezoff del domingo 20 de abril con letra sobreimpresa en la pantalla, el Grupo Clarín descerrajó 3 mentiras sobre mí, la primera que yo había apoyado al Padre Grassi, olvidándose que fui uno de los que más datos aportó contra el susodicho en la investigación que realizara la periodista Miriam Lewin y que aporté uno de los principales testigos en esa causa que es el señor Ricardo Pedemonte. La segunda falsedad es que yo había apoyado a través de una carta apócrifa firmada con Juan Carlos Alderete, al ex Ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo, se olvidan que nosotros hicimos la Marcha Federal, la Marcha Grande, el FRENAPO y los 7 paros al menemismo. También dijeron que en los ‘80 yo era un puntero del Partido Justicialista, todos saben que en los ‘80 milité orgullosamente en la Corriente Social Cristiana denominada Humanismo y Liberación que lideraban por ese entonces Carlos Auyero, Augusto Conte y Néstor Vicente entre otros.
El diario La Nación, socio y dependiente del Grupo Clarín en Papel Prensa, publicó en su tapa del lunes próximo pasado que yo hacía 20 años que era profesor, que no ejercía el cargo y percibía mi sueldo de docente sin trabajar, omitiendo deliberadamente decir que fui 4 años Consejero General de Educación de la Provincia de Buenos Aires votado por el Senado Bonaerense, 4 años Concejal de La Matanza por el Partido Frente Grande, 4 años Diputado de la Provincia de Buenos Aires y 1 año Subsecretario de Tierras para el Hábitat Social del Estado Nacional, o sea estuve 13 de esos 20 años en cargos de mayor jerarquía, la mayoría electos por el pueblo de mi provincia. En los que como indica el Estatuto del Docente, conservo mi cargo de base titular en todos esos casos sin cobrar un solo peso como docente. Cobro $ 1.117,23 desde hace un año y medio para llevar adelante 1.100 centros de alfabetización en todo el país que ya alfabetizaron a más de 10.000 argentinos. Esta falsa noticia publicada por el diario La Nación, fue levantada permanentemente por todas las emisoras y publicaciones del Grupo Clarín.
En Radio Del Plata, el periodista Alfredo Leuco, desde hace tiempo a sueldo del lavagnismo, seguía afirmando, con la mala intención que lo caracteriza, que yo había viajado a Cuba acompañado de mi esposa, Alicia Sánchez y que como afirmaba el Grupo Clarín días atrás, el costo de los pasajes había sido de U$S 4.500, preguntándose de donde sacaba yo el dinero. Obviamente, con la deshonestidad que lo caracteriza, omitió decir que fui invitado por la Asamblea Nacional Cubana con todos los gastos pagos y que personalmente hablé con las autoridades de la radio para que exhibieramos en el programa de Leuco el pasaporte de mi esposa, en el que consta que Alicia no salió del país para acompañarme a Cuba. Obviamente se negaron…
La revista Noticias del señor Jorge Fontevecchia me menciona en la página 30 en el marco de una entrevista a Aníbal Ibarra:
“D’Elía es un error”
“D’Elía niega el Holocausto”
“D’Elía es un provocador”
“D’Elía es fuerza de choque contra los caceroleros”
“D’Elía es un patotero”
En la página 36:
“D’Elía denunciado por la Juventud Radical”
“D’Elía denunciado por un oyente de Fernando Peña”
“D’Elía se hace llamar Profesor”
“D’Elía se paseó por el COMFER”
“D’Elía le pega a la gente en Plaza de Mayo”
Y en la página 90:
“D’Elía proclama el odio a los blancos”.
Es llamativo que quién es propietario de un diario que trabaja a pérdida haga permanentemente este tipo de operación.
En el diario Crítica de, es curioso el cruce entre el señor Ezequiel Adamovsky y la señora Maristella Svampa cuyo único punto de coincidencia es la afirmación de que: “D’Elía es un empleado del Gobierno que contribuyó a estigmatizar a sus hermanos piqueteros”. Obviamente, por segunda vez, la caricatura que acompaña a la nota es la de D’Elía “picapiedra”. Al dúo Adamovsky - Svampa les recuerdo que tuve que renunciar al Gobierno del Doctor Kirchner por haberme enfrentado a un hombre con profundas vinculaciones en la Casa Blanca como Douglas Thompkins y por haber tenido profundas diferencias con la política exterior Argentina respecto de Medio Oriente, entre tantos otros temas (Duhalde, Lavagna, algunos Intendentes del Conurbano, etc.).
En los ’70 se llevaban a los oficiales superiores de las Fuerzas Armadas a estudiar en la Escuela de las Américas en Panamá, allí enseñaban como dar los golpes de Estado, como secuestrar, como torturar y como matar; hoy los ejércitos de ocupación son los grupos concentrados de la comunicación, íntimamente ligados a las oligarquías locales, todas hijas del Imperio, de quién reciben ingentes recursos.
No soy Presidente, ni Senador, ni Diputado, ni Ministro, ni Juez Federal, ni Obispo, ni General, ni Almirante, ni Brigadier ¿Por qué les molesta tanto mis opiniones y mis acciones? ¿Será porque ya les rompimos dos golpes de estado mediáticos? Ladran Sancho, señal que cabalgamos…
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