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Por Claudio Kappeler.-
Vecinos de tres localidades de La Matanza convocaron para este viernes a una protesta simultánea en diferentes puntos del distrito y bajo un sólo objetivo: una solución común desde el gobierno para distintas problemáticas. Claro que la antesala ya los enfrenta a la Comuna, desde donde se pinta la protesta como viciada por la política partidaria.
Hay que decir que esto, si fuese como lo prevén desde el Municipio, no invalida el origen de cualquier reclamo. De hecho, en cada acción de gobierno, la ideología y sus dogmas juegan un rol preponderante. Es decir, la política partidaria no es un terreno aislado a una gestión de gobierno.
“Aquellas manifestaciones, que fueran espontáneas por parte de los vecinos para reclamar sobre algún tema siempre es bienvenida para el gobierno municipal”, dijo ayer el vicepresidente del Concejo Deliberante Miguel Bampini, pero rápido aclaró que una acción organizada en diferentes puntos de La Matanza lo hace pensar que “hay una intencionalidad política detrás de esto”.
Se podrá de una vez por todas separar entonces la paja del trigo? -vocabulario acorde en tiempos de conflictos campestres-. Porque, es verdad, en muchos reclamos vecinales se va metiendo la pancarta política de sectores que nunca ganaron una elección en el distrito y ni siquiera llegaron a tener un representante como concejal. Pero qué se está reclamando?.
La basura es un problema y hay que solucionarlo. Y la solución, aunque les pese a muchos, no parece ser la planta de transferencia en Ciudad Evita. Tal vez sí sea la planta de transferencia, pero en engrosadas zonas descampadas del distrito que las hay, y muchas.
Porque el cierre de la Ceamse, prometido por más de un gobernador e intendente, tiene que definirse. Y también tiene que definirse qué acción de gobierno de saneamiento de la zona de González Catán habrá.
La prohibición por 90 días para construir edificios torre en Ramos Mejía deberá conllevar un estudio socioambiental. Qué pasará después de esos 90 días. La gente ya no quiere un consuelo de tontos.
Que los vecinos se unan en un reclamo conjunto debe ser alentador. Porque alentador es pensar que la gente todavía tiene ganas de ver un cambio en el territorio que habita.
Claro que el gobierno local también así lo debería entender. Esto para no caer en la psicopatía de ver cualquier reclamo como un intento de golpe -léase trompada- institucional.
Que la protesta no se manche es que no se desvirtúe. Que sea eso, una protesta: la única forma de reclamar cuando todavía faltan más de tres años para nuevas elecciones generales.
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