San Justo
Renacer es un grupo de autoayuda para padres que han perdido hijos; es una obra de amor, de ayuda y esperanza, donde es posible trascender el dolor, crecer y surgir con más fortaleza y poder decirle "sí a la vida a pesar de todo".
Con compromiso y humildad, esta comunidad entiende que es ayudando como más se ayudan. Recibir a los que recién llegan con todo su dolor es uno de los mejores homenajes que estos papis pueden hacer en memoria de sus hijos; y es en este dar y recibir y viceversa se sienten más partícipes de la vida, comprobando que sentir paz, amor y serenidad es posible.
La génesis
Renacer se inició en Río Cuarto (Córdoba) en 1988, por iniciativa de Alicia y Gustavo Berti, papás de Nicolás, quien falleció en un accidente a los 18 años.
En diciembre de 1991 se formó el primer grupo en Buenos Aires, en una casa particular, pasando luego a la Parroquia San Cayetano de Belgrano. Durante 1992 se amplió el número de lugares de reunión, creándose los grupos de Albariño (Liniers), La Redonda (Belgrano) y los Robles (Centro).
La difusión en medios masivos convocó a muchos padres a que se acercaran con todo su dolor y sus ansias de encontrar un camino para mitigar su sufrimiento. Es así que en julio de 1993 comenzó otra importante etapa de crecimiento, iniciándose los grupos de Acassuso y Lomas de Zamora, a los que en 1994 le siguieron Bella Vista, Morón y San Justo. Al año siguiente se abrieron los grupos de Moreno, Monte Grande Quilmes y Escobar y así se fueron agregando otros de otras localidades bonaerenses.
Renacer es una escuela de vida en la que se plantean cuál va a ser la respuesta y qué acciones van a concretar a partir de aceptar que la muerte es la herida más profunda, pero que al mismo tiempo, es una gran oportunidad y un desafío que los lleva a elegir cómo quieren vivir de ahora en más. Indagar sobre el "para qué hago lo que hago" y el "cómo lograrlo" los lleva a un intenso y profundo aprendizaje. Porque según afirman “el tema no es no sufrir, sino no sufrir en vano”.
Participan en el grupo porque eligieron la vida y es el lugar donde pueden compartir sentimientos, darle voz a sus valores espirituales y ponernos en acción.
Es en cada palabra de aliento y de esperanza que sale de sus corazones, en el dar incondicionalmente, es que se van dando cuenta que cada vez son más intensamente parte de la vida, más protagonistas de cómo la quieren vivir.
Renacer es el espacio que les permite sentirse útiles y partícipes, junto con otros, de un proyecto de vida, desde donde poder ayudar y ayudarse a recuperar la esperanza conectados con el amor por sus hijos.
Un acto de amor
La tarea es coordinada por aquellos padres que han superado sus peores momentos de dolor y, al estar más recuperados, vuelcan su vocación de servicio en la ayuda a los demás.
Los grupos son totalmente gratuitos, independientes de alguna secta, religión o partido político, ya que están basados en la técnica de la autoayuda: “es compartiendo las vivencias entre pares que vamos transitando el duro camino del duelo, con la esperanza de encontrar un nuevo sentido a la vida”, analiza Fernando Morales, uno de los integrantes de la filial San Justo.
El papá de Florencia, acota que el objetivo es acompañarse mutuamente para “lograr que, al compartir, nuestro dolor se vaya diluyendo. Ayudarnos a elaborar el duelo, dándonos el tiempo que cada uno necesite. Elaborar los miedos, la autocompasión, la ira, el resentimiento, las culpas, la angustia y todos aquellos sentimientos que nos estén dañando. Aprender a comprender y a aceptar la muerte como parte de la vida. Ser indulgentes con nosotros mismos y con los demás. Escuchar y comprender antes de juzgar. Aproximarse a la compasión en el sentir con el otro. Poder salir del ‘yo’ para pasar al ‘nosotros’. Procurar hallar las respuestas al ‘para qué’ en lugar del ’por qué’, respetando los tiempos propios de cada uno. Buscar el crecimiento espiritual para lograr trascender el dolor, encontrando un nuevo sentido a nuestras vidas que nos permita continuar. Rescatar el mensaje de amor que nos dejaron nuestros hijos y poder devolverlo en la medida en que seamos capaces. Evitar el aislamiento y ponernos en actividad. Permitirnos descubrir y disfrutar de las cosas gratas que tiene la vida, entendiendo que la felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos, pero sí en querer todo lo que hagamos y proponernos estar bien, o mejor, por el día de hoy”.
En la zona oeste existen dos lugares donde poder recurrir. En San Justo se reúnen todos los jueves de 19.45 a 22.00 en Rivera Indarte 2687, 4696-1819 (Raquel) y en Morón, los lunes de 20.00 a 22.00 en Castro Cambón 250, 4443-1078
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