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Tercera entrega
Por Raquel T. Fazio.-
La reciente inmigración china a la Argentina -a sus ciudades más grande, como Buenos Aires, y las del conurbano bonaerense- plantea nuevos desafíos a una sociedad, cuya experiencia migratoria estaba prácticamente limitada a la inmigración de países limítrofes.
Resulta interesante seguir indagando, cómo hacer frente entre las comunidades inmigrantes mencionadas y la comunidad receptora, al desafío de lograr una comunicación real y su consecuente mediación lingüística.
Ya hemos mencionado, en las dos entregas anteriores, que los ciudadanos chinos sufren diversos tipos de desarraigo, ante una realidad tan disímil con respecto a su cultura de origen, a lo que se le suman una serie de mitos y concepciones negativas, acerca de sus actividades comerciales, por parte de un sector de la sociedad.
Nada les resulta sencillo. “Pero organizados y con un fuerte sentimiento de comunidad entre todos sus compatriotas pelean para sobrevivir dentro de la jungla de las góndolas”.
Consultada la encargada de uno de los supermercados situados en La Matanza, acerca de las distintas versiones que proliferan sobre subsidios de sus gobiernos o de algunos privilegios en el pago de ciertos impuestos, la misma respondió con las dificultades lógicas del lenguaje: -"Eso es una locura. No es cierto que ocurra. No creo que exista algún Estado que haga esos favores. Nosotros pagamos puntualmente cada uno de los impuestos que hay que abonar". Y agregó: "No hay misterios en nuestros negocios. Lo que hacemos es comprar para cada una de nuestras sucursales y así obtener mejores precios. Siempre buscamos precios y calidad".
Un consejero político de la embajada de la República Popular, aclara al respecto que "el gobierno chino no financia a sus ciudadanos en el exterior. Los supermercados son inversiones privadas que, además, venden productos argentinos".
Otro representante agregó: “Los costos de los autoservicios chinos son más bajos porque no tienen empleados caros, sólo tienen repositores, que muchas veces son traídos desde China para tal fin. Otras veces jóvenes paraguayos, a quienes prefieren y eligen por su cumplimiento al trabajo. No existen puestos gerenciales como en las cadenas de supermercados de cualquier país, como el nuestro. Ellos negocian y compran en forma personalizada y se ocupan de que los productos roten, que se vendan pronto en sus góndolas y heladeras. En los grandes comercios hay productos que ocupan mucho lugar y no están dejando ganancias”. “Además no compran por amiguismo. Van directamente a la relación precio-producto. Un supermercado grande se mueve en forma mucho más burocrática. Y a veces consiguen mejores descuentos porque a los proveedores les pagan al contado o a corto plazo", explica.
Ante un cúmulo de aseveraciones que generan desprestigio nace como institución CASRECH (Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos), con el objetivo claro de nuclear a todos los supermercados y autoservicios tanto de la Ciudad de Buenos Aires como del Gran Buenos Aires , a fin de lograr una mayor integración y entendimiento entre los miembros de la comunidad china con toda la comunidad argentina, resolver la problemática que aqueja al rubro, consolidar el crecimiento sostenido del sector supermercadista de origen chino y evitar todo tipo de discriminación o abusos en contra de los comercios de sus asociados.
Esta Cámara que se constituye como una entidad sin fines de lucro, es dirigida por una Comisión Directiva integrada por 38 directores, en su mayoría dueños de supermercados, que se avocan a la resolución de los problemas que a diario aquejan al sector. A pesar de tan corta vida institucional, fue tan intensa la actividad desplegada y tan complejo el espectro de la problemática a resolver que incluso ha superado el ámbito espacial planteado en los orígenes, abriéndose en el último año varias delegaciones.
En el distrito de La Matanza, esta institución participa en Encuentros Regionales de Bromatología e Higiene de la Municipalidad y difunde una publicación bilingüe que llega a los comerciantes asiáticos. Con un tiraje mensual de 6.000 ejemplares, la revista CASRECH es el canal más fuerte de comunicación entre la Cámara y sus asociados, acercándoles periódicamente información necesaria para el desenvolvimiento comercial, aportándoles la normativa vigente para un eficaz cumplimiento de las políticas y leyes tanto nacionales, provinciales como municipales, acompañando la propuesta comercial de las distintas empresas proveedoras de primer nivel y de los mayoristas que acompañan la notable expansión del sector supermercadista chino.
La Embajada China en la Argentina y la entidad CASRECH coinciden en sostener una política basada en estos principios fundamentales:
* Sus paisanos deben respetar las leyes, reglamentos, hábitos culturales y religiones del país donde viven para llevarse bien con el pueblo local. Integrarse progresivamente en la sociedad donde se sitúan.
* Buscar desarrollarse económicamente a través de la honestidad, del trabajo, de la calidad de servicio y de la competencia legal, debido a la amistad y al desarrollo socio-económico que ofrece la Argentina.
* Defender los derechos e intereses legítimos de sus compatriotas. Al mismo tiempo, se oponen a cualquier conducta o actuación que estén fuera del marco legal.
Estos tres principios forman parte de la política general del gobierno chino para tratar los asuntos relacionados con sus ciudadanos fuera del país.
Más allá de toda especulación, de confianza o de desconfianza, nuestro suelo siempre se ha caracterizado por recibir e incluir “a todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. ¡Cuánto más fácil sería si pudiéramos vencer la fuerte valla de los idiomas, para iniciar lazos de comunicación que nos permitieran una comprensión lineal! Podríamos entendernos en el tratamiento de cualquier conflicto o problemática, sin agresiones ni violencia, y por qué no, el inicio de relaciones de vecinos o amistosas, que nos enriquecerían, a través del intercambio de ambas culturas, y ayudarían a construir una convivencia real y armónica, sin necesidad de traductores, intermediarios o gestos que la mayoría de las veces se malinterpretan. NCO tiene el proyecto de aportar su granito de arena en este sentido.
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