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Análisis
La presidencia del PJ bonaerense
Sin una oposición interna de peso, el ex intendente local cuenta con el motor del aparato pejotista matancero para pelear por la presidencia del partido en la provincia.
Por Claudio Kappeler.-
Todavía no apareció un dirigente que pueda hacerle sombra a Alberto Balestrini en La Matanza, el partido que gobernó desde 1999 y sigue conduciendo políticamente. Por eso el camino hacia la presidencia del PJ bonaerense cuenta con este distrito como su principal catapulta.
Mucho se habla de la supuesta suerte con la que cuenta el hoy vicegobernador a la hora de las negociaciones. Lo cierto es que, llámese o no suerte, la última década fue la mejor en la vida política de Balestrini. Sepultó a la Alianza cuando Pinky aparecía como gran candidata, fue reelecto cuando se pensaba que perdía terreno, ganó todas las elecciones legislativas en el distrito, y obtuvo la presidencia de la Cámara de Diputados, el lugar al que siempre quiso llegar.
Sólo se quedó en la puerta cuando dio algunas señales de querer pelear la candidatura a gobernador, aunque haber aceptado acompañar a Scioli parece que ya tenía precio: conducir el aparato peronista en la provincia más importante del país.
Por cábala o intuición, Balestrini no quiere hablar de su postulación para presidir el partido y hasta le cortó el chorro a Espinoza cuando quiso arengar su candidatura en el plenario del martes (ver nota central). Pero, por lo bajo, sus seguidores saben cuál es la pelea y no parece haber atisbos de desconfianza.
“Con su candidatura va a arrastrar el 90 por ciento de las adhesiones”, tira un encumbrado dirigente local. ¿Qué quiere decir? Que no hay hoy ningún dirigente justicialista que pueda pulsear una interna con el oficialismo.
Enseguida aparece el nombre del eterno rival, Julio Rubén Ledesma, pero todavía no se sabe dónde está parado el gremialista que la última elección la jugó al lado de De Narváez y no tiene plataforma para dar pelea.
Otro de los incógnitos es Aníbal Stella. Su relación con Balestrini no pasa por su mejor momento y el estar cerca de José María Díaz Bancalari -el actual presidente del PJ bonaerense- no le da chapa de candidato a pujar por la conducción del distrito.
A nivel interno, sólo hay algunos chisporroteos que no llegan ni van a llegar a ser guerra. Ahí aparece el concejal Pedro Ramírez, al que una situación personal lo llevó a pensar que podía tener algunas exigencias con el oficialismo, pero no es un nombre que desvele si quiera al intendente por querer retenerlo.
“No veo que se esté armada una oposición seria”, le dijo a NCO un funcionario de La Matanza con larga trayectoria en la función pública. Todo esto hace que la confianza sea una vez más la principal aliada de un oficialismo que parece tener cuerda para rato.
Tan así que en el distrito ya se animan a decir que “en la próxima lista va a haber mucha representación de (La) Matanza y tienen que abrirse los espacios en la Provincia”.
No es prematuro imaginar entonces un escenario 2009 con varios dirigentes locales como candidatos a legisladores provinciales y nacionales. Esto es a lo que llaman hoy una Provincia “abierta”. Esto es más poder político para el territorio de mayor peso electoral.
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