| « Nueva marcha de protesta | Recuperan rollos de cobre valuados en mas de 200 mil pesos » |
Ramos Mejía
Piden que se deje de construir en Ramos Mejía y que se empiecen a priorizar los espacios verdes en la zona. Acusan que los servicios de agua y cloacas no dan abasto, al mismo tiempo que aseveran que no van a rendirse hasta que la comuna los tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones para la ciudad. Las marchas van a continuar con el apoyo de habitantes de la Capital Federal que ya pasaron por una situación similar.
Por Claudio Brusca.-
Los habitantes de la localidad matancera de Ramos Mejía continúan con las fuerzas intactas en su reclamo para que se finalice con la “construcción indiscriminada” en la zona, motivo por el cual ya anunciaron nuevas marchas de protesta para los próximos días y afirmaron que “no van a parar ni a cambiar su postura”. El crecimiento acelerado de la ciudad trajo como consecuencia una maratón de edificaciones en un sitio donde antiguamente la gente se acercaba para vivir allí, justamente por ser un atractivo espacio de casas bajas. Lo cierto es que desde hace varios años la realidad se modificó drásticamente y ahora los colindantes no se muestran conformes con lo ocurrido.
Semanas atrás la gente salió a las calles y se pronunció en contra de estas construcciones que superan los tres pisos, motivo por el cual contaron también con el apoyo de representantes de la conocida Proto-Comuna Caballito y colegas de Vicente López. Estos lograron alcanzar medidas ejemplares en la Capital Federal, mientras que últimamente se pronunciaron a favor de la protesta de los matanceros. “Al aumentar la capacidad de construcciones en una zona, no solo que se está limitando la calidad de vida de los vecinos de ese lugar, sino que se está poniendo en riesgo la provisión de sus servicios de agua, cloacas, corriente eléctrica y gas. Aparte se está influyendo sobre sistemas más complejos como por ejemplo el transporte”, señalo Gustavo Desplats, coordinador de la Proto-Comuna.
Los vecinos son arduos opositores al aumento de las edificaciones en una de las zonas más bonitas del distrito. No lo hacen meramente por un capricho basado en gustos personales, sino que se sostienen de algunas leyes para justificar su postura. Por un lado, la de Medio Ambiente, que manifiesta que los habitantes del barrio tienen derecho a elegir la fisonomía del lugar en el que viven. A su vez, las caras más visibles de los manifestantes aseguran que no se cumple con lo estipulado en la llamada ley de suelos, y que los servicios básicos, como agua y cloacas, están colapsados. Lo cierto es que donde antes vivía cómodamente una familia en una casa, hoy habitan cientos de personas en una torre de departamentos. Esto genera, por ejemplo, que cuando llueve las redes cloacales no den abasto y se inunden los principales caminos.
En este sentido, el presidente de la Casa de Auxilio, Arturo Ter Akopian, añadió: “Quienes vinieron a vivir en otras épocas a este barrio, lo hicieron porque no había este tipo de problemas. Las calles no se inundaban, los espacios verdes existían y Ramos era un lugar envidiable para muchos. Nadie se imaginaba esto, la zona está totalmente desvalorizada y los vecinos saben que sus casas cuestan mucho menos de lo que valían antes. Eso le duele a cualquiera, y más a los que llegaron a esta ciudad para construir su vivienda ladrillo por ladrillo”.
Cansados de la situación
Según los vecinos, muchas de las obras fueron consentidas por una ordenanza que data de años atrás y que ni siquiera fue aprobada por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Esto los llevó a presentar una polémica denuncia en la que solicitan que se declare ilegítima la legislación 7.420 de 1981, que modifica el Código de Urbanismo. La acusación está dando vueltas en el Juzgado Contencioso Administrativo de Morón y se espera una rápida resolución para los siguientes meses.
“Se están haciendo las cosas sin consultarnos a los vecinos, y eso nos duele. Esto nos afecta notablemente a la calidad de vida, no hay planificación y los que sufrimos las consecuencias somos los vecinos. Se saturan las cloacas, las torres tapan el sol de las casas y para colmo nos inundamos con dos gotas porque todo está saturado”, sentenció Ter Akopian.
Por otro lado, la gente está pidiendo espacios verdes, es decir, más plazas. Las pocas que hay no alcanzan según los vecinos, y nada de lo que existe cumple con aquella norma que marca que debe haber diez metros cuadrados de tierra por habitante. “A nadie le interesa si hay o no plazas, total los que nos sentamos arriba del cemento somos nosotros. Si nos regimos a las reglas, en Ramos faltan una cantidad incalculable de espacios verdes, y nadie hace nada con eso. Tenemos el gran apoyo de la gente y vamos a seguir pidiendo por lo que nos corresponde. Los vecinos se están sumando cada vez más y eso nos motiva a seguir con nuestro pedido”, finalizó el titular de la entidad sanitaria.
Miguel Presa es miembro del Foro de Vecinos de Ramos y también reveló su empatía con la actualidad de la localidad. “A mí me están haciendo un edificio pegado a mi casa y no me la tengo porque aguantar. Eso viola mi privacidad y nadie me consultó a la hora de empezar a construirlo. Me siento ultrajado y fuera de todo arbitraje que se dicte sobre mi barrio”.
Recent comments